martes, 13 de noviembre de 2012

LA CIENCIA-FICCIÓN Y PLAYBOY

Un amigo me comentó ayer que estaba leyendo THE PLAYBOY BOOK OF SCIENCE FICTION, y confieso que los gratos recuerdos me obligaron a escribir la postal del día de hoy. Todos conocemos el viejo chiste del pervertido que dice comprar la revista PLAYBOY solo “por los artículos”, pero de hecho, hubo una época en que los artículos sí que valían la pena. Las entrevistas, por ejemplo, no eran las tonterías superficiales de hoy en día, sino conversaciones verdaderamente profundas de 12 o 15 páginas, y no con una de las Kardashian sino con gente como David Bowie, Marlon Brando, Bob Dylan, Roman Polanski, Muhammad Ali, etcétera. Como Chester Brown en YUMMY FUR, uno se masturbaba con las fotos por pura costumbre. Lo bueno era lo demás.



En cierta manera, la Ciencia-Ficción fue de los últimos géneros literarios en incluir al sexo entre sus páginas. La literatura del futuro y sobre el futuro estaba algo atrasada en la vida real, desgraciadamente. Había pocas escritoras mujeres y los hombres parecían no saber mucho sobre el tema. Los mismos editores se negaban a permitir escenas sexuales pues la consideraban literatura para niños, y los críticos la consideraban infantil pues no lidiaba con el sexo o las relaciones entre parejas de una manera madura. Fue solo hasta la década de los años 50s cuando escritores como Philip José Farmer, Ted Sturgeon y Fredric Brown se atrevieron a romper este tabú casi adolescente. (Heinlein y sus novelas revolucionarias de los años 60s únicamente continuaron la tendencia). Precisamente, un lugar donde este tipo “subversivo” de CF era aceptado, hasta bienvenido, eran las revistas para caballeros, como CAVALIER o DUDE o ROGUE. De hecho, varios autores de CF (digamos Harlan Ellison o Robert Shea) laboraron como editores de este tipo de publicaciones en más de una ocasión para poder pagar su renta. Varios de los cuentos más famosos en la historia del género aparecieron por primera vez no en revistas con cohetes espaciales en sus portadas sino en las revistas para caballeros. Huelga decir que la mejor y más famosa de todas estas revistas era, y es, PLAYBOY.


Igual que los artículos periodísticos en PLAYBOY eran de una manufactura superior, los cuentos que aparecían en la revista no eran cualquier cosa. Para empezar, quizá mucha gente no esté enterada que PLAYBOY es el mercado profesional para cuentos más lucrativo en todo el mundo. No el NEW YORKER, no el ATLANTIC MONTHLY. Un solo cuento en PLAYBOY, de la extensión que sea, te gana un chequecito de cinco mil dólares (un cuento corto en ASIMOV’S, por ejemplo, te gana en promedio unos 400 dólares). Por esta razón, entre otras, no publican a quien sea. Nombres como Ray Bradbury, Harlan Ellison, Kurt Vonnegut, y Ursula K. Le Guin fueron de los pocos que lograron entrar a este selecto y exclusivo panteón, al lado de ganadores del Nobel como Doris Lessing, ni más ni menos. Inevitablemente, una colección de “lo mejor” de PLAYBOY es casi por definición una extraordinaria colección.

De hecho, la única desventaja de este libro en particular es que justamente los cuentos son tan bien conocidos que un lector de largo colmillo de la CF va a encontrar muy poco que no haya leído previamente. Empezamos, por ejemplo, con “Lost City of Mars” de Bradbury, (que curiosamente no aparece en THE MARTIAN CHRONICLES, pero se puede encontrar en I SING THE BODY ELECTRIC), donde navegamos por los canales de Marte hasta encontrar una ciudad olvidada por el tiempo. “Welcome to the Monkey House” es quizá el relato más famoso de Vonnegut. Quizá no el mejor, pero uno que definitivamente representa la década de los 60s a la perfección, e indirectamente la actitud ante el sexo de PLAYBOY. (Inevitable mencionar, supongo, que muchas feministas detestan este cuento). Igualmente, asumo que todos están familiarizados de sobra con el “Nine Lives” de la señora Le Guin, quizá el mejor relato de toda la colección. Algunos recordaran que cuando publicaron el cuento en 1969, lo hicieron bajo el nombre de U.K. Le Guin, no fuera a ser que los lectores se asustaran por una mujer autora. (Vean la “Nota Biográfica” que escribió para la revista en la imagen de abajo). Supongo que es innecesario también dar una sinopsis de “The Word Processor” de Stephen King, que tiene una de esas premisas que todos conocen de memoria, aun cuando nunca lo han leído.




Relatos ligeramente menos conocidos quizá sean el de “Gianni” de Robert Silverberg (Silverberg es de los pocos que han logrado publicar cuentos en PLAYBOY en múltiples ocasiones y, personalmente, yo habría preferido quizá “The Pardoner’s Tale”, pero en fin… ). Otro relato de viajes en el tiempo es el de Larry Niven, “Leviathan”, parte de su serie de aventuras sobre el burócrata Svetz (el protagonista de THE FLIGHT OF THE HORSE). Prefiero el de Silverberg, la verdad. “Frozen Journey” de Philip K Dick es, por alguna razón, uno de sus cuentos olvidados. Me sorprende que no hayan hecho una película del mismo. Una agradable sorpresa es “Transit of Earth” de Arthur C. Clarke quien nunca se caracterizó por una prosa muy poética, pero que sin embargo nos ofrece aquí uno de los relatos más conmovedores de todo el libro. “The Dead Astronauts” de J.G. Ballard juega con sus viejas obsesiones de siempre (como el titulo nos alerta), pero de alguna forma logra que parezca nuevo. Como de costumbre, Ballard es un maestro en las relaciones entre hombres y mujeres, aun si a veces son enfermizas. George Alec Effinger, por su parte, nos ofrece otro de sus retratos instantáneos del futuro cercano (desde el punto de vista de una estrella pornográfica virtual, en esta ocasión) en “Slow, Slow Burn”. Supongo que el relato más erótico de la colección (más o menos, necesitan leerlo) sería el último, “An Office Romance” de Terry Bisson, mientras que Robert Sheckley contribuye uno de los más extraños con su “Can You Feel Anything When I Do This?”, aunque se queda corto al lado del siempre idiosincrático Howard Waldrop y su “Heirs of the Perisphere” y el “Sen Yen Babbo & the Heavely Host” de Chet Williamson. Material, todo, que vale la pena ser leído, en el improbable caso que no lo hayan hecho todavía.


Esta es de hecho la segunda antología de material de literatura fantástica en PLAYBOY. En 1966, cuando la revista era todavía considerada un verdadero escándalo social, sacaron otra (con el mismo título) que también tenía material bastante atractivo. Por su antigüedad ahora son cuentos menos conocidos, como “The Fly” de George Langelaan (de donde sacaron la película), o “The Crooked Man” de Charles Beaumont, veterano de la TWILIGHT ZONE, o Arthur C. Clarke y su “I Remember Babylon”, así como material selecto de Sturgeon, Pohl, Sheckley, y William Tenn. Hoy en día ese libro se ha convertido en un verdadero objeto de coleccionistas, y es casi imposible conseguirlo a menos que uno esté dispuesto a pagar exorbitantes cantidades de dinero. En el futuro cercano, ésta colección de los 90s quizá se convierta tan difícil de conseguir como aquella de los 60s.

lunes, 5 de noviembre de 2012

¡NO SE OLVIDEN DE ANALOG!

Después de la reseña del número especial de ASIMOV’S de hace un par de días, mi plan era el de continuar esta semana de postales semi-diarias en el blog con un pequeño reporte del número doble de fin de año de la revista F&SF, pero Miguel Ángel Fernández me recordó atinadamente que en los casi dos años de existencia que tiene el blog nunca he hablado sobre la otra revista grande en el mercado profesional de la Ciencia-Ficción, así que en vez de eso hoy dirijo mi completa atención a la venerable ANALOG, revista injustamente olvidada en nuestro país en años recientes. (Eso, y además el numerito este de F&SF no me acabó de convencer, la verdad)


ANALOG, por supuesto, solía ser la revista ASTOUNDING, la legendaria publicación que John W. Campbell editó durante más de 30 años y que le dio forma al género de la CF como lo conocemos en el siglo XX. Todos los que fueron alguien empezaron ahí, desde Asimov hasta Heinlein hasta Clarke, pasando por Theodore Sturgeon y Lester Del Rey, etcétera, etcétera. Todos los relatos originales de la serie de la “Fundación” de Asimov aparecieron por primera vez en ASTOUNDING, así como 8 de los 9 cuentos que forman la colección de I, ROBOT. Hoy por hoy es la publicación más antigua de CF que todavía mantiene una publicación ininterrumpida (revistas como AMAZING STORIES y WEIRD TALES eran más antiguas, pero tristemente ya no están con nosotros). Poco después de la muerte de Campbell en 1971, la revista se inclinó cada vez más y más hacia la CF Dura, a diferencia de otras como F&SF o GALAXY, que preferían relatos de corte más literario como los de Philip K. Dick o Roger Zelazny. Por esa razón mucha gente se empezó a alejar, pero al mismo tiempo mantuvo un cierto lugar especial al ser la única revista de CF Dura en el mercado. Hay que respetar a alguien que nada contra la corriente y las modas. Asimismo habría que recordar que continuó siendo el lugar donde futuros autores de renombre hicieron su primera venta, aun después del fallecimiento de Campbell. Gente como Orson Scott Card, Greg Bear, y Joe Haldeman en los años 70s (en mi opinión, ANALOG era la mejor revista en esa década, bajo la mano de Ben Bova, aunque es mejor conocido como escritor que como editor), y Timothy Zahn en los 80s.

Como dije, ANALOG se ha ganado la fama de ser una revista más interesada en las tuercas y tornillos de las naves espaciales que en la sicología detrás de los personajes. Una revista de ingenieros para ingenieros, vaya. Esto no siempre logra los mejores relatos. Aun así, de vez en cuando publican alguna joyita que no estaría fuera de lugar en publicaciones más literarias como ASIMOV’S o F&SF. La revista ANALOG también publica números especiales dobles, pero lo hacen a principio de año y, por alguna razón, a la mitad, así que voy a platicar sobre el más reciente, el especial de Julio/Agosto, que trae un par de novelas cortas bastante buenas.


Empezamos con “Nightfall on the Peak of Eternal Light” (un titulo bastante más poético de lo que acostumbra esta revista) de William Gleason y Richard Lovett, donde seguimos a un beneficiario del Programa de Protección a Testigos que inicia una nueva vida bajo una nueva identidad en la Luna. Nuestro protagonista no es una perita en dulce, por algo está en el Programa, y aparte de un deseo casi romántico de ir a la Luna, no tiene muchas habilidades que le puedan ser útiles al resto de la colonia. Sin otro recurso, debe ganarse la vida buscando los tipos de empleo que no muchos quieren hacer, acabando en una estación en el ecuador lunar, uno de los pocos lugares donde siempre es de día. Por supuesto, hay alguien tras su pista, y un emocionante relato de suspenso se desarrolla mientras el asesino sigue a nuestro protagonista y la policía persigue al asesino, todo ocurriendo bajo condiciones lunares bastante realistas. No esperen una película de Michael Bay con rayos laser y explosiones, sino más bien una de Kubrick, si saben a lo que me refiero.


A continuación viene “Conquest of the Air” de Rob Chilson, una historia bastante bien lograda en un mundo acuático, donde el protagonista es el encargado de una operación minera a escala global y debe enfrentar presupuestos y demandas imposibles por parte de la corporación que lo patrocina. La parte más atractiva de la historia viene en una narración paralela (como cuento de extraterrestres de Hal Clement o Stephen Baxter), donde conocemos a los nativos de este mundo de océanos, que siempre han soñado con “swimming the air”. Reportes de burbujas de aire sobre la superficie parecen indicar que este sueño está muy cerca de hacerse realidad… hasta que descubren quiénes son. La tecnología y cultura de esta sociedad alienígena esta obviamente muy bien pensada. Siempre es un placer leer algo en lo que un escritor trabajó y sudó durante horas y días, y no solo se lo inventó en el mero momento.

Un manojo de cuentos más pequeños completan el número, entre ellos el de “Red Rover, Red Rover” de Howard Hendrix, que involucra a un perro inteligente, la mascota de un multimillonario, en camino a Marte y los extraños sueños que sufre durante el viaje. Interesantemente hay un segundo relato que involucra también a otro perro parlante, “Zeitgeist, Inc” de Carl Frederick, así como un segundo cuento que también involucra a seres acuáticos, “The Song of Uullioll(en este caso a cetáceos). Jamás había escuchado de ninguno de estos dos escritores, confieso, pero los resultados fueron mejores de lo que esperaba.

En resumen, no les voy a decir que les conviene salir corriendo a comprar una suscripción a ANALOG, como usualmente hago con ASIMOV’S y/o F&SF. Es quizá demasiado especializada, demasiado enterrada dentro de su propio nicho, como esas revistas que solo se dedican a historias sobre asesinos seriales y nada más. Ciertamente no es para todos. Pero es imposible ignorarla por completo, y de cualquier forma es innegable, al acercarse a casi un siglo de publicación continua, que debemos hacer reverencia y quitarnos el sombrero.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¡NÚMERO ESPECIAL DE FIN DE AÑO DE ASIMOV’S!

Quiero agradecer a todos los que me han mandado mensajes, o me lo han dicho a mi cara, preguntándome porqué ya no escribo tanto en el blog. Nada mejor para un escritor que recibir un poco de feedback positivo. Por eso mismo, he decidido dejar de postear tanto en Facebook y mejor escribir una entrada diaria en el blog durante esta semana. Como de cualquier manera ahorita estoy leyendo el número más reciente de ASIMOV’S que me llegó, no se me ocurre mejor manera de comenzar el experimento. La revista divide opiniones, como siempre, pero algo que nadie está dispuesto a negar es el hecho que continua siendo la mejor revista de Ciencia-Ficción en el mercado profesional hoy por hoy. El numero más sobresaliente del año usualmente es el especial doble de Octubre/Noviembre, por casualidad el que tengo en mis manos en este momento, que incluye hasta dos novelas cortas dentro de sus páginas, un manojo de cuentos largos y otro tanto número igual de cuentos cortos. Es de hecho una de las mejores antologías de todo el año de cualquier editorial. Este año no es la excepción.



Comenzamos con la novela corta “The Stars Do Not Lie” de Jay Lake, un escritor cuyo nombre ha crecido mucho en años recientes (aunque por supuesto es virtualmente desconocido aquí en nuestro país). A Lake yo lo recuerdo bien por su trilogía sobre la City Imperishable, fantasía de corte muy barroco, y sobre todo por su serie de cuentos y novelas en el Mainspring Universe donde, cansado de la etiqueta de “Steampunk” que todos le querían aplicar a la fuerza, sencillamente acuñó el término “Clockpunk” e inicio un subgénero por sí solo. En esta ocasión nos ofrece una fascinante historia en un mundo paralelo al nuestro, idéntico en tantísimos detalles y completamente alieno en otros. En este mundo es una creencia aceptada que el Hombre tiene 6000 años de antigüedad y ni uno más, como insisten los fanáticos religiosos de nuestro propio mundo, los Creacionistas, e intentar discutir el punto solo trae problemas. Para la desgracia de nuestro protagonista y su (quizá ingenua) búsqueda científica de la Verdad, descubre una nave espacial en los límites del sistema solar con su telescopio, lo cual es toda la evidencia que ciertos herejes necesitan para alimentar su idea de que el Hombre tiene 6000 años en la Tierra... porque fue entonces cuando llegó de las estrellas. Poco después averiguamos que esta situación no es completamente desconocida para la Iglesia, y una carrera en naves voladoras de vapor a una isla con un secreto prohibido se inicia. Es, pues, una extraña mezcla de eruditos debates teológicos y una historia de aventuras. ¿Qué más quieren de la vida, señores? Como muchos de los relatos de Lake, está repleta de tantas ideas que el lector se queda con ganas de que ojala hubiera escrito mejor toda una novela. (O en el caso contrario, que no hubiera incluido tantas ideas, algunas de las cuales, por entretenidas que sean, en realidad no mueven la trama)

Mejor aun es la otra novela corta, “The Mongolian Book of the Dead” de Alan Smale, autor del que admito he leído muy poco. Cien años en nuestro futuro, China invade a Mongolia, país donde nuestro pobre protagonista andaba de visita. Un pequeño grupo de guerrilleros lo secuestran y se lo llevan con una shaman con el extraño propósito de invocar ayuda del pasado legendario, incluyendo al gran Khan en persona. No todos están de acuerdo que esto sea buena idea, entre ellos la hermana de la shaman. Es obvio que el autor está trazando más de un paralelo con la invasión de Tíbet hace más de medio siglo, y nos ofrece una visión de lo que pudo ser. Lo maravilloso aquí es la manera en que la novelita logra recrear la geografía, la cultura cotidiana y sobre todo la historia de este país tan poco conocido aun en  nuestros días (¿cuántos libros o películas o comics o series de TV conocen que ocurran en Mongolia?) con una prosa lirica que, sin embargo, no parece forzada o artificial. Muchos escritores en México podrían aprender.


Relatos de literatura fantástica que ocurren dentro de la antigua Unión Soviética se han convertido, en años recientes, en el dominio exclusivo de Ekaterina Sedia, ya sea en novelas como THE SECRET HISTORY OF MOSCOW, o THE ALCHEMY OF STONE,  o la muy reciente HEART OF IRON. Aquí con “A Handsome Fellow” nos lleva de vuelta al brutal sitio de 900 días de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial por parte de los ejércitos alemanes. Como en la novela corta anterior, el principal atractivo aquí es la manera de recrear un lugar y un tiempo especifico. Svetlana y su familia se están muriendo de hambre poco a poco. Rumores de caníbales, verdaderos o imaginados como los legendarios upyri, abundan en cada casa de la asediada ciudad. Un buen día, un muchacho no tan mal parecido que vive al lado decide acompañarla a buscar algo de comer en los peligrosos mercados negros, y es el inicio de una extraña relación. Por un momento temí que esto fuera a ser una especie de FIENDS OF THE EASTERN FRONT (o en todo caso una variación más como 30 DAYS OF NIGHT: RED SNOW), pero afortunadamente, la señora Sedia conoce su oficio mejor que eso. Aun así, la premisa no es la más original; el chiste reside en la manera de contarla.

Nuestro viejo conocido, Paul McAuley, nos ofrece el cuento “Antarctica Starts Here” que me recordó más bien al Kim Stanley Robinson de años recientes, y no solo por la locación. Nuestro narrador maneja un negocio para turistas que vienen a visitar lo que sobrevive del continente gélido después que el calentamiento global lo ha mermado severamente. Su mejor amigo, y quizá el personaje más interesante de la historia, sueña con los días ya desaparecidos de aventura y gloria en este continente, y está dispuesto a ir muy lejos, quizá demasiado, para recuperarlos. El autor espolvorea algunos elementos de CF en el relato, casi por obligación parecería, que no son necesarios para que éste funcione. La verdad, prefiero al McAuley visionario, cuando escribe historias que ocurren a distancias imposibles como el año Un Millón, donde se puede dar el lujo de desatar a su descarriada imaginación, pero no está malo el cuento.


El único otro que me encantó fue el de Eugene Mirabelli. Su melancólica “This Hologram World” me recuerda mucho aquellos conmovedores cuentos que Ian MacLeod escribía al principio de los 90s, como “Starship Day”, o “The Summer Isles”, o “New Light on the Drake Equation”, o “Isabel of the Fall”, o… Podría continuar todo el día (MacLeod aparecía todos los años en las antologías de Dozois, a veces con más de un relato por año). En esta ocasión, un físico debe aprender a lidiar con el mundo y la realidad que lo rodea después de la muerte de su esposa, quien además era el amor de toda su vida desde la infancia. Literalmente es incapaz de vivir sin su presencia a su lado. Ambos eran ateos, así que ni el dudoso alivio de una existencia después de la muerte le queda de ella. Su único otro amor son las matemáticas, y es precisamente su obsesión con los hoyos negros, la teoría de cuerdas y la entropía de la información la que le ofrece una posible, aunque amarga, solución... si está dispuesta a aceptarla. A diferencia del relato de McAuley, los elementos de CF no están aquí solo de adorno, sino que tienen una razón de ser muy específica, y efectivamente el cuento no funcionaría sin ellos. No es tan fácil lograr esto, pero tampoco es sorprendente hallar esta habilidad en este autor. Recordemos que Mirabelli es el mismo escritor de la monumental novela THE LANGUAGES NOBODY SPEAKS, que más que CF fue comparada por más de un crítico con la obra de Milán Kundera.

Quizá también recomendaría yo “The Ghost Factory”, sobre un hombre que vive en las ruinas del hospital donde solía trabajar, junto con los fantasmas de todos sus antiguos pacientes, en particular una muchacha (claro). Es un relato triste, cuya inevitable conclusión es que todo el mundo es, en realidad, una fábrica de fantasmas.

Como de costumbre, les recomiendo que se consigan una suscripción a esta revista (entre otras) no en el futuro cercano o en una semana o dos, sino ya. El número doble de Octubre/Noviembre es el lugar ideal para enamorarse de esta revista. No se van a arrepentir.

lunes, 15 de octubre de 2012

LA CULTURA DE LA SPACE OPERA


La discusión de hoy en la tarde en el muro de Clement en Facebook sobre la Ciencia-Ficción Dura me hizo recordar el subgénero bastante reciente de la “New Space Opera”, que pretende rescatar el tipo de aventuras descabelladas de los años 30s, solo que actualizadas con ciencia de verdad. La space opera nunca ha sido un tipo de relatos muy bien visto, aun por los mismos lectores de CF que tienden a subestimarlo como meras historias de aventuras juveniles y nada más. Sin embargo, es raro el caso de algún autor (por famoso que sea) que no haya intentado escribir por lo menos una, muchas veces con sobresalientes resultados. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, THE STARS MY DESTINATION de Alfred Bester en los años 50s?  Ya en los años 60s, escritores tan respetados como el maestro Samuel R. Delany elevaron este tipo de historias hasta niveles literarios insospechados con la maravillosa NOVA de 1968, no solo usando una prosa de un lirismo bellísimo, sino apelando además a los arquetipos míticos del genero y mezclándolo todo con el Tarot, el Santo Grial y cuanto más se le ocurrió. En los 70s, década inmediatamente posterior a los aterrizajes en la Luna, la década de la NASA, la Ciencia-Ficción Dura volvió a ponerse de moda y escritores como M. John Harrison nos ofrecieron THE CENTAURI DEVICE. Es con esta última novela que las semillas de la New Space Opera son plantados, con emocionantes aventuras que al mismo tiempo logran esposar una narrativa literaria que no le pide nada a nadie y los aspectos científicos más realistas.


Todo esto lo menciono porque la semana pasada muy casualmente salió THE HYDROGEN SONATA, la última novela en la secuencia de “La Cultura” de Iain M. Banks. La novela celebra el 25 aniversario de la aparición del primer libro en la serie, CONSIDER PHLEBAS (1987), así que se me hizo la excusa perfecta para platicar sobre un escritor y su obra desgraciadamente no muy bien conocidos dentro de nuestro país. Banks es un caso muy particular. Bajo el nombre de Iain Banks, escribe novelas de tipo mainstream de mucho éxito no solo de critica sino hasta en ventas (la mejor, en mi humilde opinión, fue la primera, la controversial THE WASP FACTORY. No esperen que salga la película. Nunca la van a filmar). Al mismo tiempo, bajo el nombre de Iain M. Banks, escribe novelas de CF. Podrá sonar como una tontería, pero al señor le ha funcionado el sistema durante ya casi 30 años. Es bien sabido que las grandes casas editoriales anglosajonas nunca están muy seguras cómo vender a autores que escriben en más de un género. Necesitan encasillar a sus escritores para saber en qué anaquel de la librería colocar sus libros. Con el simple hecho de añadir una letra intermedia a su nombre, Banks ha logrado saltarse todo este problema.


Además de las novelas sobre La Cultura, Banks ha escrito otros libros de CF, como el sorprendente FEERSUM ENDJINN, cuyo título ya les avisa que es positivamente Joyceano (o negativamente Joyceano, si prefieren), pero es por la serie de La Cultura que es famoso. La Cultura es, a grandes rasgos, una especie de utopía tecnológica (en contra del pesimismo tan de moda, sobre todo en escritores de CF de México), una colosal y benéfica civilización galáctica, controlada por Inteligencias Artificiales y donde la humanidad ya no tiene necesidades materiales. Esta sociedad es tan perfecta, tan poderosa, que la única manera de lograr que sus novelas fueran interesantes era fijándose precisamente en aquellos individuos que se oponen a La Cultura, o que en todo caso viven en los meros límites de La Cultura, los espías y mercenarios cuya labor es la de interactuar con otras sociedades, y que hacen el “trabajo sucio” de La Cultura para lograr que estas sociedades se parezcan más y más al ideal aceptado de La Cultura y poder ser asimiladas, aun si no lo desean y muchas veces por la fuerza. Como pueden apreciar La Cultura no es exactamente lo que los gringos llamarían una sociedad completamente “benévola”. Imagínense a la timorata Federación de STAR TREK, solo que sin la Prime Directive, vaya. No es tan sorprendente que estas novelas no tengan tanto éxito en Estados Unidos, donde les gustan sus chicos buenos vestidos de blanco y los malos de negro.


A pesar de ocurrir todas en el mismo universo, cada novela narra una historia distinta, con personajes distintos, así que se pueden leer en el orden que quieran. No hay que leer las nueve novelas previas para entender esta, no se preocupen. De hecho, yo personalmente no las leería todas. Inevitablemente, algunas son mejores que otras. Yo recomendaría quizá USE OF WEAPONS, que probablemente es una de las Cinco Mejores Novelas de CF que he leído en toda mi vida, punto. No puedo explicar porqué sin echarles a perder la sorpresa. Una que le gusta a casi todo mundo (a mi no tanto, la verdad) fue la de THE PLAYER OF GAMES. Sospecho que la razón de su popularidad es precisamente que es todo lo que USE OF WEAPONS no es. Es decir, se trata de una historia normal contada de manera lineal, con pocas sorpresas en el camino. No tiene absolutamente nada de malo, pero confieso que después de leer tantos libros, prefiero un tipo de novelas más experimentales (como USE OF WEAPONS) para hacerlas más memorables en mi cabeza.


Como buenas space operas, manejan números y cifras descomunales. En parte ese es su atractivo, claro, logrando inspirar ese tan escurridizo “sense of wonder”. En EXCESSION, por ejemplo, un hombre debe resolver el misterio de la súbita aparición de un objeto 50 veces más viejo que todo el Universo. Para lograrlo debe robar el alma de una mujer que murió hace casi medio siglo, la única persona que sabe lo que está pasando en realidad. En LOOK TO WINDWARD (el título también viene de los versos de T.S. Eliot, al igual que CONSIDER PHLEBAS), las estrellas mismas son convertidas en armamento militar. La imaginación de Banks es verdaderamente prodigiosa, y maneja el lenguaje con la misma habilidad que utiliza en sus novelas donde no usa la mentada letra intermedia. Si nunca lo han leído, se los recomiendo mucho. Yo personalmente empezaría con USE OF WEAPONS y luego quizá CONSIDER PHLEBAS, pero como mencióné arriba, se pueden leer en el orden que sea. A lo largo de los años me he encontrado a mucha gente por toda Latinoamérica que me dice que han escuchado de La Cultura y estos libros en especifico, pero que nunca han podido leerlos. Vale la pena el esfuerzo de buscarlos.

jueves, 27 de septiembre de 2012

NUEVE NOVELAS REDESCUBIERTAS

Siempre es una agradable sorpresa cuando una editorial “seria” reconoce que la Ciencia-Ficción es literatura genuina, capaz de lidiar y describir la condición humana tan bien si no es que mejor que cualquier otro género. Por eso mismo le tengo cariño desde siempre a la venerable Library of América. En el pasado han publicado ediciones muy logradas de la obra de Philip K Dick, por ejemplo. Las obras completas de Kurt Vonnegut. Inclusive novelas de Edgar Rice Burroughs en pasta dura, dándole un aire de respetabilidad casi académico a las aventuras más descabelladas. Para su nuevo proyecto alguien obviamente decidió tirar la casa por la ventana y no andarse con rodeos, con su colección (en dos volúmenes) de AMERICAN SCIENCE FICTION: NINE CLASSIC NOVELS OF THE 1950s, que salió a la venta tan solo esta semana.



Algunos de ustedes quizá recuerden que muy recientemente, por pura coincidencia, me puse a leer novelitas de CF de los años 50s. Como expliqué en la última entrada, mi propósito no era exactamente el de releer las mejores novelas de CF de aquella década tan fértil. Busqué libros que me habían sido gratos cuando los leí por primera vez, pero intencionalmente me fijé novelas de corte ligero. La idea era pasar un par de noches agradables y nada más. Library of America, por otra parte, hace un esfuerzo aquí por ofrecernos lo mejor de lo mejor, la crema y nata, y es difícil discutir con los resultados. Los dos volúmenes también se pueden comprar por separado, pero ¿para qué vernos tacaños? Sobre todo cuando la caja que incluye los dos está ilustrada por Richard Powers, artista clásico del género (y que hizo varias de las portadas originales hace más de 50 años) que también ilustra cada volumen individual. Los contenidos son los siguientes:


AMERICAN SCIENCE FICTION: FIVE CLASSIC NOVELS 1953–1956
MORE THAN HUMAN Theodore Sturgeon
THE SPACE MERCHANTS Fred Pohl & CM Kornbluth
THE SHRINKING MAN Richard Matheson
THE LONG TOMORROW Leigh Brackett

AMERICAN SCIENCE FICTION: FIVE CLASSIC NOVELS 1956-1958
THE STARS MY DESTINATION Alfred Bester
A CASE OF CONSCIENCE James Blish
WHO? Algis Budrys
DOUBLE STAR Robert A Heinlein
THE BIG TIME Fritz Leiber


Como pueden apreciar, la lista no le pide nada a nadie. Existen, por supuesto, otras grandes novelas de CF de los años 50s. Se me ocurre, por ejemplo, BRING THE JUBILEE de Ward Moore (mejor conocida en castellano bajo el maravilloso titulo de LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ, uno de los más logrados ejemplos de ucronías que se pueden leer); quizá MISSION OF GRAVITY de Hal Clement, el clásico ejemplo de la ciencia ficción “dura” por antonomasia. Supongo que se podría argumentar el caso de A CANTICLE FOR LEIBOWITZ de Walter Miller (aunque la verdad prefiero la de Blish en su lugar). Lo que es incuestionable, por lo menos en mi opinión, es que estas nueve novelas merecen estar aquí, y con creces. A la mejor la menos conocida en nuestro país sea la de Algis Budrys. No tiene mucho caso hablar en detalle de cada una. Imagino que las personas que leen este blog ya están más que familiarizadas con estos títulos. Todas y cada una podrían llenar una postal completa del blog y no sería suficiente. Pero unas breves palabras nunca están de más…


MORE THAN HUMAN es posiblemente el libro más famoso de Ted Sturgeon (que muy casualmente también mencioné la semana pasada. Es como si LOA me hubiera estado leyendo la mente). Sturgeon, igual que Bradbury y Harlan Ellison, siempre fue mejor cuentista que novelista, pero eso aquí no es un obstáculo ya que la novela está compuesta de tres capítulos que en realidad son tres novelas cortas. En mi opinión, “Baby is Three”, la primera que escribió, es la mejorcita, pero la precuela y la secuela son casi tan buenas, logrando uno de esos ejemplos raros de un libro perfecto. THE SPACE MERCHANTS , la primera novela conjunta de Pohl y Kornbluth es quizá su mejor. Una feroz sátira de las sociedades capitalistas desde el punto de vista de un ejecutivo de cuentas en una agencia de publicidad del futuro. Imagínense MAD MEN en un mundo sobrepoblado, donde las naciones ya no existen y lo único que importa son las corporaciones (es decir, una especie de proto-cyberpunk 30 años antes de Gibson y Sterling)

THE SHRINKING MAN no necesita introducción de mi parte, por supuesto. Aun los que no lo han leído, han visto la famosa película, y aun los que no, han escuchado de la premisa. Es sencillamente sorprendente la cantidad de relatos y novelas de Matheson que son igual de famosas. Todos las conocen, aun si nunca han leído una sola palabra del señor. Hay que aclarar que el libro, más que de efectos especiales, se enfoca en cómo el protagonista pierde su noción de masculinidad, su “superioridad” sobre su esposa, al ir perdiendo su estatura. Una novela que refleja demasiado las actitudes y puntos de vista de la sociedad en los años 50s. Este tipo de detallitos no aparecen en la peli, quizá por obvias razones, y son las que elevan la novela a algo más que una mera historia emocionante. (Por otra parte, ¿quién puede olvidar la épica confrontación contra la tarántula al final de la película? De niño me daba pesadillas, pero nunca me la perdía cada vez que la pasaban en la TV)


A Leigh Brackett, por su parte, se le recuerda por sus extraordinarios romances planetarios de títulos estrambóticos como “Lorelei of the Red Mist”, o “Queen of the Martian Catacombs” (la primera aparición de su personaje clásico Eric John Stark), todos para la PLANET STORIES, la más barata de todas las revistas. Por alguna razón, siempre escribió bajo la sombra de su esposo, Ed Hamilton, uno de los gigantes de los años 30s, pero si somos honestos, Brackett era mejor escritora. Es solo que su esposo empezó antes, y ella era mujer, un pecado gravísimo en la CF hasta hace no tanto tiempo, desgraciadamente. (Es ridículo, porque en cierta forma su pedigrí literario era mucho más ilustre que el de su esposo. En los años 40s, colaboró con un tal William Faulkner en el guion de la adaptación cinematográfica de THE BIG SLEEP, y casi 40 años después escribió el guion de otra película que a la mejor conocen llamada THE EMPIRE STRIKES BACK). La novela THE LONG TOMORROW es una clara evidencia de su enorme talento.


El segundo volumen incluye una de las poquísimas novelas de Heinlein no escritas para el mercado juvenil durante esta década, así como la famosa novela de Leiber que describe la guerra a través del tiempo entre las Arañas y las Serpientes. De mayor importancia, sin embargo, el libro incluye dos que no están solo entre las mejores novelas de los años 50s, sino de todos los tiempos, punto. A CASE OF CONSCIENCE de Blish logra combinar osadamente la ciencia más dura con las especulaciones teológicas e inclusive ontológicas más elaboradas, en esta historia sobre un biólogo jesuita que descubre una sociedad alienígena sin el concepto de pecado original. La CF rara vez se atrevía a lidiar (mucho menos cuestionar) a la religión (y mucho menos a la católica en especifico) antes de esta novela seminal. Curiosamente, antes de la aparición de este libro, Blish era conocido más bien por un manojo de space operas bastante entretenidas, pero bastante genéricas también. La gema de la colección la dejaron para el final, como debe ser. Si la novela satírica de Pohl y Kornbluth anticipo muchos de los elementos del cyberpunk, THE STARS MY DESTINATION del maestro Alfred Bester (también conocida como TIGER! TIGER! por el verso de Blake), es, para propósitos prácticos, la primera novela cyberpunk de la historia, solo que tres décadas antes que a alguien se le ocurriera acuñar el término. Los lectores nunca nos podemos poner de acuerdo en cuáles son las Diez Mejores Novelas de CF de todos los tiempos, pero invariablemente, ésta siempre viene incluida.

Library Of America no solo ha creado un producto muy bonito, digno de presumirse en cualquier estante, un producto que además regresa estas novelas a la atención del público y nuevas generaciones sino que, por si fuera poco, han armado una página que incluye contenido adicional para los interesados (como los extras de un DVD, vaya). Pueden encontrar ahí las breves introducciones de varios autores a cada una de estas novelas, como la de Neil Gaiman a THE BIG TIME, o la de William Gibson a THE STARS MY DESTINATION, o la de Connie Willis (quizá la mejor) para DOUBLE STAR, o la de Peter Straub para THE SHRINKING MAN, etcétera. Existe un timeline histórico que da contexto a cada novela, portadas originales de las primeras ediciones (así como de las revistas donde algunas aparecieron por primera vez), e inclusive, como premio final, el texto completo de los cuentos cortos que Leiber escribió dentro de su ciclo de la “Time War”. En resumen, compren el libro y visiten la pagina si quieren pasar varias horas de lecturas indispensables.



martes, 11 de septiembre de 2012

YA NO ESCRIBEN NOVELAS ASÍ...

Toda la semana pasada la dediqué a un maratón espontaneo (el plan original no era ese) de novelitas de Ciencia-Ficción de los años 50s. El punto era releer aquellos libros, que hoy hasta parecen inocentes, que en menos de 200 páginas lograban contar una historia completa. 200 páginas donde a veces ocurren más incidentes que en las sofisticadas novelas de hoy en día a pesar de tener tres veces su extensión. El chiste era volver a abordar libros que leí de niño y no desde entonces. Sobre todo, mi intención era reencontrarme con novelas entretenidas pero sencillas, de las que te toman tan solo un par de noches para leer.


Esta es la razón por la que escogí, primero, THE CORRIDORS OF TIME de Poul Anderson, y luego CHILDHOOD’S END de Arthur C Clarke (en vez de escoger, por ejemplo, THE DEMOLISHED MAN o THE STARS MY DESTINATION de Alfred Bester, o MORE THAN HUMAN de Sturgeon, o A CASE OF CONSCIENCE de James Blish, etc.), libros muy bien logrados, repletos de ideas y momentos inolvidables pero al mismo tiempo libros que no exigen demasiado al lector y que por eso mismo son ideales para pasar un momento agradable y hasta ahí. En mi muro de Facebook escribí muy brevemente lo que pensé de cada uno de esos libros, así que me ahorrare las reseñas individuales aquí. (La discusión que se desató sobre el final de la novela de Clarke fue bastante grata para mí). Ciertamente, el punto de todo este ejercicio era no escribir reseñas en el blog, sino solo unas cuantas palabras en el Face, reflejando la sencillez de estas fantásticas novelas.


Se me ocurrió, sin embargo, que no había manera de no incluir por lo menos uno de los libros que escribió Heinlein en esta década, específicamente una de sus famosas “novelas juveniles”. Hoy en día las llamaríamos novelas para el (mentado) Young Adult market, pero si bien tienen a adolescentes de protagonistas y están escritas con un estilo más sencillo, es evidente que Heinlein respetaba a sus lectores (y esperaba más de ellos) independientemente de su edad. Creo que la mayoría estamos de acuerdo en que estos libros son más amenos, y a veces mejor escritos, que varias de sus novelas más ambiciosas de años posteriores. El problema era cuál escoger…


Las doce novelas que Heinlein escribió para la editorial Scribner’s, al ritmo de una por año, son todas de un nivel muy consistente, enérgicas y de convicción indudable, y es difícil decidir cuál es la más atractiva. El proceso de selección fue tan largo que no me fue posible resumirlo para Facebook, razón por la cual estamos de vuelta aquí. Es lo bueno de tener un blog, supongo. Coloqué los doce libros frente a mí y me puse a sudar. FARMER IN THE SKY es probablemente la mejor, y HAVE SPACE SUIT --WILL TRAVEL es la más divertida, pero ambas las he releído en más de una ocasión. CITIZEN OF THE GALAXY  es una space opera descarada (uno de los pocos géneros que Heinlein no dominaba), y THE ROLLING STONES me recuerda demasiado a “The Trouble With Tribbles”, lo lamento. TUNNEL IN THE SKY es su respuesta al LORD OF THE FLIES de Golding, y la verdad no estaba de humor para las ideas políticas de Heinlein. Así, pues, terminé escogiendo SPACE CADET, una novela que no había vuelto abrir desde aquella primera vez cuando tenía 10 o 11 años (la edad ideal para leer un “Heinlein juvenile”, por cierto).


Basada en las experiencias propias de Heinlein en la academia naval en Annapolis, esta novela de hecho acaba glorificando a los militares tanto como la infame STARSHIP TROOPERS, y sin embargo nadie le echa pedradas (a diferencia de la otra). Asumo que esto se debe a que no es una novela política, sino una mera historia de aventuras. No hay una guerra terrible contaminando el fondo de la novela. No hay muertos y amputados en cada página. Por el contrario, la labor de la Space Patrol es la de mantener la paz, y lo logran admirablemente. Es tan prístino este futuro, y tan perfecta la camaradería entre los cadetes espaciales que más recuerdan a una romántica Legión Extranjera del futuro a la Jack Williamson, sin ningún vinculo con sus planetas de origen y fieles solo a la Patrulla, o más apropiadamente, a una Legión de Súper Héroes enfrentando a amenazas de todos colores y sabores. Como todas las novelas juveniles de Heinlein, esta es la historia de un muchacho que enfrenta adversidades y se convierte en hombre gracias a ellas; la bildungsroman de CF por excelencia. Imposible no añadir que, como toda novela juvenil de Heinlein, no hay ninguna mujer presente en la historia. Heinlein era capaz de escribir personajes femeninos muy reales, como lo demostraría no solo en los 70s y 80s, sino en libros de esta misma década como THE PUPPET MASTERS, pero las novelas juveniles parecen ser escritas solo para niños. De nuevo, al igual que los libros de Asimov, es mejor enfrentarlos cuando uno mismo es niño.


Hay partes de la narrativa que ocurren en otros planetas y tratan sobre cómo los jóvenes cadetes deben lidiar con razas extraterrestres, y aquí es donde quizá la novela flaquea. Heinlein nunca fue un buen escritor de ciencia-ficción antropológica (la creación y desarrollo de civilizaciones alienígenas, al estilo de la maestra Ursula K. LeGuin). Su fuerte era el futuro del Hombre, no de otras especies. La famosa novela METHUSELAH’S CHILDREN, mejor conocida en castellano como LAS 100 VIDAS DE LAZARUS LONG (uno de los casos raros donde el título en español es mejor que el original), y casualmente el primer libro de Heinlein que leí en mi vida gracias a Martínez-Roca, es un clásico ejemplo de esto. La historia te atrapa desde la primera pagina, y no te suelta… hasta que las Familias Howard abandonan la Tierra y se lanzan al espacio. A partir de ese momento la trama se vuelve más lenta, menos interesante; más episódica, casi como si Heinlein supiera que necesitaba llenar otras cien páginas con algo.

Existe una anécdota muy famosa que nos cuenta que Heinlein pretendía originalmente un final muy distinto para SPACE CADET. En aquel final, el protagonista, ya convertido en hombre, decide salvar al mundo sacrificando su propia ciudad natal con una bomba atómica. Me imagino semejante libro (casi un prototipo del ENDER’S GAME del homófobo Orson Scott Card), y si bien entiendo que los editores en Scribner’s le habrían arrojado el manuscrito en la cara a Heinlein, me parece que a mí me habría encantado tal final de haberlo leído de niño. En fin, en otro mundo, en otra vida…

Me gustaría terminar con un rapido comentario. Hoy en día esta muy de moda vituperar a Heinlein por sus ideas de derecha extrema. El mismo Heinlein no pensaba mucho de sus colegas escritores. Se veía a sí mismo como hombre de acción y de negocios, igual que Hemingway, reducido al pobre oficio de escritor únicamente por razones de salud. Esto tampoco le ganó muchos amigos. Perfecto, muy valido. Odiemos a Heinlein el hombre. Pero no condenemos a Heinlein el escritor. Algo por lo que Heinlein sobresalía (hasta sus mayores detractores lo admiten) era por sus dotes como narrador de relatos. Usualmente sus novelas te enganchan desde la primera oración y no te dejan ir hasta que acabas la historia completa. Con la prosa menos trabajada y con tan solo un manojo de frases lograba crear un universo entero que funcionaba a la perfección. Me encantaría poder detenerme y analizar cómo lo hacía. Si soy honesto diré que lo haría para poder imitarlo. Pero no se puede. La fuerza del relato te obliga a seguir leyendo sin pausa. Un escritor nato, era Robert A. Heinlein.

jueves, 30 de agosto de 2012

CEREMONIA DE LOS PREMIOS HUGO 2012

Este fin de semana inicia la Convención Mundial de Ciencia Ficción de 2012 (en ésta ocasión en Chicago), y como todos los años, los ganadores de los Premios Hugos serán anunciados el domingo en la tarde. Estos premios, celebrando la “excelencia en los campos de la Ciencia-Ficción y la Fantasía”, son otorgados por votación de los lectores (a diferencia de los Nebula, los otros premios importantes, que son decididos por un jurado de escritores y editores profesionales). Por esta misma razón, mucha gente cree que los Nebula son más prestigiosos, mientras que los Hugos son casi como un concurso de popularidad. Si bien hay algo de verdad en esto, es indiscutible que los premios Hugo siguen siendo los más codiciados dentro del género de literatura fantástica. El equivalente a los Óscares, vaya. Hay fiestas antes de los Hugos y fiestas post-Hugos, igual que en los Óscares. Inclusive hay una fiesta para los Perdedores, que me imagino ha de ser la más divertida del año. Cada nominado recibe un pin con un cohete (tipo de los años 30) para que todo mundo sepa que están en la presencia de realeza. Esta foto a su izquierda es el premio del año pasado. Lo menciono porque cada año le cambian la base al cohete, para diferenciarlos entre sí.

Si alguien quiere ver la entrega en vivo, este mismo domingo 2 de septiembre, lo pueden hacer aquí, vía streaming video. (Si quieren un último recordatorio de los nominados en todas las categorías de este año, aquí están)

En todo caso, se me ocurrió que, para celebrar el fin de semana de los Hugos, podíamos platicar brevemente sobre los cinco libros nominados este año a Mejor Novela (ya hablamos de los candidatos a Mejor Novela Corta, Mejor Cuento Largo y Mejor Cuento Corto en postales anteriores). Me da gusto ver que de las cinco, ya leí cuatro y de hecho las mencioné en el blog a cada una. Siempre es bueno saber que mis gustos (para variar aunque sea en una ocasión) no están tan disparejos con el resto de la comunidad lectora de CF en el resto del planeta.


Primero tenemos a AMONG OTHERS (Tor) de Jo Walton que, como ya dije aquí, es una pequeña joya. No me sorprende en lo más mínimo encontrarlo nominado aun cuando es un libro muy intimo, muy personal, donde no se están decidiendo la suerte de imperios galácticos enteros o se siguen las vidas de elencos de personajes por docenas. Es decir, no necesariamente el tipo de novela que los Hugos suelen recompensar. El diario de una muchacha de 15 años que debe crecer en una escuela extraña y cuya única compañía son los libros de CF y F en la librería escolar. Libros que resultaran conocidos para todos nosotros. Es tan bella su historia que inclusive el conflicto principal (resulta que su madre es una bruja de verdad... o a la mejor no) acaba siendo mero detalle extra. Un libro sobre los placeres de la lectura y la imaginación, de lidiar con la realidad mundana que nos rodea gracias a novelitas de literatura "escapista", de encontrar la verdadera magia dentro del gris mundo real, ¿que mas podemos pedir de un libro?


Lo cual nos lleva, irónicamente, al siguiente contendiente: A DANCE WITH DRAGONS (Bantam Spectra) de George R.R. Martin, la última entrega de su colosal serie A SONG OF ICE & FIRE (ahora mejor conocida como A GAME OF THRONES, el nombre de la primera novela, gracias a la exitosa serie de televisión de HBO). Después de seis largos años, desde la controversial A FEAST FOR CROWS, finalmente apareció la quinta novela. Desgraciadamente habían pasado once años desde A STORM OF SWORDS, o sea que los lectores fieles no habíamos leído nada sobre Jon Snow, o Daenerys, o (sobre todo) Tyrion Lannister en más de una decada. Era casi imposible que Martin satisfaciera todas las expectativas. (Mucha gente ha empezado a seguir los libros gracias a la serie de TV y su espera por material nuevo ha sido ínfima, pero para los que leímos la primera novela hace más de 15 años, la espera ha sido absurdamente larga). Aun así, Martin lo logra, en cierta forma, ofreciéndonos una novela que nos recuerda más a las tres primeras que a la decepcionante cuarta. Me gustaría discutir por qué la novela funciona tan bien, pero sé bien que hay muchas personas todavía leyendo libros anteriores y que no desean spoilers de ningún tipo. Entonces, pues, solo hablare sobre lo que casi con toda seguridad va a suceder este domingo. Tomando en cuenta tan solo el tiraje de la primera impresión (numerado en millones de copias), más la popularidad de la serie de HBO, es muy poco probable en mi opinión que algún otro libro le vaya a poder arrebatar el Hugo. Lo cual es una lástima. No porque la novela de Martin no lo merezca, sino por el hecho que simplemente no necesita más publicidad, mientras que libros como el de Jo Walton, más raros, más preciosos, sí la necesitan...


El siguiente contendiente es DEADLINE (Orbit), que mencioné en la postal sobre el Premio Philip K Dick aquí. Quizá a algunos sorprenda que una novela de zombies (esencialmente eso es lo que es) reciba tanto apoyo a la hora de los premios. Gente como Mira Grant nos recuerdan, afortunadamente, que solo se necesita un escritor muy bueno con una idea fresca para renovar a todo un subgénero que la mayoría creería ya agotado de posibilidades. Hay que añadir, además, que es un libro muy vendido, que ha habido cierto interes por parte de Hollywood, y que la autora está nominada además en otras categorias este mismo año. Eso normalmente se traduce en votos a la hora de la premiación, pero de nuevo, se enfrenta a un gigante mediático en la novela de George R.R. Martin. Buena suerte.


A continuación viene una de mis lecturas favoritas del año pasado, EMBASSYTOWN (MacMillan/Del Rey) de China Miéville, de la que hablé en mucho mayor detalle aquí. No tan entretenida como su RAILSEA (de la que también hablé aquí) es, sin embargo, una obra mucho más ambiciosa, que recuerda más bien las novelas de CF socio-políticas de los años 70s de la señora Ursula K. LeGuin, mientras que su temática de cómo el lenguaje afecta la realidad que nos rodea (siguiendo una larga tradición que viene desde William Burroughs, Samuel R. Delany, Ian Watson y, más recientemente, Ted Chiang) llega a ser tan esotérica cómo las novelas más especulativas de Greg Egan. La novela logra triunfar donde tantas otras fracasan rotundamente: crear alienigenas autenticamente alienos para nosotros, y no solo monstruos de plástico y maquillaje. Es una verdadera victoria de la prosa experimental (tanto, que inclusive a muchos seguidores de Miéville se les hizo quizá demasiado ambiciosa). En cualquier otro año, Miéville, adorado por los críticos más severos de la CF, sería el seguro ganador. Este año…


Finalmente, llegamos a LEVIATHAN WAKES (Orbit) de James S. A. Corey (seudónimo de Daniel Abraham y Ty Frank), la única que no he leído todavía y que, probablemente, no pienso hacer. La verdad no me atrae mucho, siendo de corte militarista. Todo mundo parece estar hablando muy bien de esta novela, pero para mí sigue siendo lo que es. Las novelas militares de CF siempre han sido muy populares, por obvias razones, a la hora de recibir Hugos y de adaptarlas al cine, pero a mí en realidad me dejan frio (salvo algunas muy contadas excepciones). Irónicamente, esta es la que quizá le podría robar el Hugo a Martin. Sobre todo porque, como pueden ver en la portada de al lado, el editor escogió coincidentalmente un comentario de George R.R. Martin (“kickass space opera” la llama) para promocionar el libro. Si va a ganar la opción "popular", prefiero que gane A DANCE WITH DRAGONS.

En fin, no se olviden de sintonizar el domingo la ceremonia en vivo para descubrir al ganador.