jueves, 28 de junio de 2018

ADIÓS, NIÑO TERRIBLE


Veamos, en enero se nos fue Ursula K. Le Guin. Hace un mes nos abandonó Gardner Dozois. Hoy nos enteramos que Harlan Ellison acaba de fallecer. Alguien que me explique… ¿a dónde debo mandar mi queja? Tiene que ser uno de los peores años que yo recuerde. Harlan, ¡nuestro Harlan! Durante más de 50 años Harlan Ellison fue l’enfant terrible de la ciencia ficción. Aun cuando ya tenia el pelo canoso y la cara llena de arrugas, seguíamos viéndolo como el irreverente diablillo de la perversidad de la CF, sentado en nuestro hombro como en esa historia de Poe, susurrándonos ideas escandalosas. Hasta el final se comportó como un niño pequeño, para bien o para mal, haciendo berrinches y ciertas travesuras, no todas tan inocentes (que mejor no mencionaré aquí). Persona de carácter complicado y muy fácil de hacer enojar, pasó buena parte de su vida en pleitos legales, la mayoría de los cuales él mismo iniciaba. El clásico que “te decía la verdad en tu cara”, te gustara o no. En cierta forma, por eso lo queríamos. Pero no crean que esto es uno de esos casos donde les pido que ignoren al hombre para admirar su obra, donde argumento que hay que separar al artista de su arte. Porque la verdad es que Harlan Ellison era también una persona muy generosa y ferozmente fiel con sus amigos. El tipo de persona que “recibiría una bala por un amigo”. Jeffrey Ford mencionó hace unas horas en su muro de Facebook que cuando Lucius Shepard estaba muy enfermo al final de su vida, y las cuentas medicas se acumulaban una tras otra, varios colegas escritores se juntaron para intentar conseguir dinero y ayudarlo. Cuando Harlan se enteró, nos dice Ford, el pagó la cuenta completa y pidió que su nombre no fuera revelado nunca. Solo ahora tras su muerte, admitió Ford la anécdota. Leyendo mis redes sociales descubro poco a poco que historias como esta abundan, y no son la excepción sino la regla.

Eso, el hombre, pero ¿y su arte?

Ni por dónde empezar. Hay escritores a los que recordamos por sus cuentos cortos y no por sus novelas. Bradbury era quizá el ejemplo más conocido. Sturgeon quizá, aunque en efecto logró escribir un par de novelas muy buenas. Ellison era definitivamente este tipo de escritor. Quizá nunca escribió una novela memorable, pero a ninguno le importaba eso por la sencilla razón que nadie, pero nadie, escribió cuentos tan buenos como Harlan Ellison. Existen una multitud de colecciones, claro (y con suerte, ahora van a salir más debido a esta tragedia), pero si me preguntan a mí, el libro que necesitan conseguir es el famoso THE ESSENTIAL ELLISON que sale en la foto. Sí, ya sé que existe una edición “actualizada” de 50 aniversario, todavía mas grande, pero la verdad la verdad ninguno de los relatos nuevos me convence. Me quedo con esta versión. Es en este monstruo de más de mil páginas donde van a encontrar todos los relatos que recuerdan o los que necesitan leer en el lamentable caso que nunca lo hayan hecho. Desde “I Have No Mouth, and I Must Scream” hasta “‘Repent, Harlequin!’ said the Ticktockman” (uno de los diez cuentos más veces reimpresos en el idioma ingles), desde “A Boy and His Dog” hasta “Jeffty is Five”, pasando por clásicos como “Shattered Like a Glass Goblin”, “Pretty Maggie Moneyeyes”, “Adrift Just Off the Islets of Langerhans” y, por supuesto, mi favorito personal de toda la vida “The Deathbird”. (Quizá la única gran ausente es “The Beast that Shouted Love at the Heart of the World”). ¿Acaso existen relatos con títulos más poéticos que cualquiera de estos? Ellison ganó casi una decena de Hugos por su ficción corta, más cuatro Nebulas, cinco Bram Stokers, dos Edgars, así como el World Fantasy Award, entre otros tantos. Es decir, escribía en el género que le diera la gana, y lo hacía mejor que cualquiera.


¿Es necesario mencionar DANGEROUS VISIONS, la antología que editó en 1967, quizá el libro más importante en la historia de la ciencia ficción? Un verdadero llamado a las armas. Un intento por destruir los convencionalismos que se habían fosilizado en el género desde la Golden Age. Un autentico parteaguas en la historia del género, imprescindible para cualquiera que se jacte de ser lector de CF. Si jamás lo han leído no tengo idea qué hacen en mi blog. “The Prowler in the City at the Edge of the World”, su propia contribución a la antología es muy buena, pero lo que recordamos es el libro en sí, el impulso revolucionario detrás del mismo, que cambió la forma de escribir ciencia ficción para siempre, condenando a la Vieja Guardia (Asimov admitió que no se sintió capaz de escribir un cuento para el libro) al cementerio de dinosaurios donde pertenecían ya desde hacía mucho tiempo.


¿Es necesario mencionar que el único guion que escribió para STAR TREK, “The City on the Edge of Forever” es considerado aun hasta el día de hoy como el mejor episodio en toda la historia de la franquicia? Ellison se acabó peleando con Roddenberry (por supuesto), y nunca escribió nada más para la serie, pero el episodio ahí sigue, como tributo de lo que pudo haber sido. ¿O mencionar que su guion que escribió para THE OUTER LIMITS, “Demon With a Glass Hand” está incluido en la lista de Los 100 Mejores Episodios en la Historia de la Televisión? ¿O quizá mencionar que su otro guion para la misma serie, “Soldier”, fue plagiado por James Cameron (algo muy común en este director) para hacer una película que a la mejor han visto llamada THE TERMINATOR? Por supuesto, Ellison lo demandó y ganó el juicio. Supongo que podría platicar sobre su trabajo en THE TWILIGHT ZONE de los 80s, donde el episodio “Shatterday” (basado en un cuento suyo), protagonizado por un entonces desconocido Bruce Willis, es quizá el más memorable de toda la serie. El único otro candidato que se me ocurre sería el episodio que él mismo escribió, “Paladin of the Lost Hour”. O su trabajo en los 90s en BABYLON 5. Etcétera, etcétera.

Anécdotas como las de Lucius Shepard se mezclan con su pleito con… básicamente todo mundo. Genio y figura, como ahora dicen de Maradona. No lo aceptaríamos de cualquier otra forma. Lo único que puedo añadir es que me habría gustado conocer en persona a Harlan Ellison. No estoy seguro que nos habríamos caído bien, pero aun así me habría gustado. Descansa en paz, niño terrible.

2 comentarios:

  1. No sé, Armando, si te llegué a comentar que conocí a Ellison en una ComicCon. Fue en el stand de la ahora extinta Now comics, que editaba The Twilight Zone y cuyo primer número presentó la adaptación de "Crazy as a soup sandwich" con dibujos de Neal Adams. En aquella ocasión asistí en carácter de Pro con mi gafete de traductor de Novedades y me topé con Ellison sentado sólo en el stand junto a un altero de afiches que reproducían la Portada del comic em cuestión ilustrada por Adams, mi sensei. Le pedí una copia a Ellison y cruzamos un par de palabras sobre Adams. Ya para despedirme, se ofreció a autógrafiar el poster y tuve yo la osadía de comentarle que prefería la firma de Adams. La expresión de Ellison no tuvo precio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, qué bueno que no iba yo contigo en esa ocasión. Anécdota digna de Harlan Ellison. Abrazo.

      Eliminar