lunes, 23 de febrero de 2015

SPACE OPERA HOY


Inspirado por el entusiasmo de colegas del otro lado del charco, cuya opinión respeto mucho, finalmente me animé a comprar DARK INTELLIGENCE del británico Neal Asher, la primera novela de una nueva trilogía. Por razones que explicaré a continuación yo no estaba del todo convencido, así que la idea era solo comprar el ebook, probar las aguas antes de sumergirme, pero por alguna razón absurda la versión digital cuesta casi lo mismo que la edición en papel (pasta dura además, un paquete muy bonito la verdad), así que decidí aventarme y comprarlo. Salvo muy contadas excepciones, son los ingleses los que parecen dominar el subgénero de la Space Opera hoy por hoy. Autores como Alastair Reynolds y Paul McAuley están muy por encima de cualquier otro, en mi opinión, (y por supuesto, la larga sombra póstuma del maestro Iain Banks aún perdura). Yo ya me había dado cuenta que se habla mucho de Neal Asher en este tipo de conversaciones. Entonces, pues, ¿es Asher digno de ser considerado en la misma compañía? Después de leer la novela debo decir que la disfruté mucho pero mi respuesta seria que no.
 

Antes que nada tengo que confesar que había leído muy poco de Neal Asher hasta ahora, más que nada cuentos. Recuerdo por ejemplo el excelente “Alien Archeology” de una de las antologías anuales de Dozois que me gustó bastante (y donde además aparece Penny Royal, la Inteligencia Artificial que figura prominentemente en esta novela), así como “Owner Space” de GALACTIC EMPIRES. Lo suficiente para saber que el señor escribe el tipo de Space Opera desenfrenada que a mí me gusta. Quizá decantada más del lado de la acción vertiginosa que de las meditaciones profundas de otros autores, pero eso en si no tiene por qué ser algo malo. A mucha gente parece olvidársele que al mismo Banks le encantaba llenar sus libros de escenas de acción. Un posible obstáculo más preocupante y que muchos me mencionaron es que Asher ha escrito más de una docena de novelas anteriores que ocurren en el mismo universo, una historia de fondo bastante densa en otras palabras. Este tipo de advertencias son las que me hicieron dudar de si debía comprar el libro o no. A mí no me molesta que un libro exija mucho del lector, por el contrario. Es más, siendo viejo lector de comics, me gusta llegar in media res. Que me avienten a la parte más profunda de la piscina. Habiendo dicho eso, sí me irrita cuando un libro no se sostiene por sí solo. Uno puede escoger cualquier novela de la Cultura de Iain Banks y ser capaz de entenderla aun si jamás ha leído algún otro libro de la misma serie. (Que haya algunas novelas mucho mejores que otras dentro de la serie ya es una discusión aparte). Se supone que debería ser irrelevante si este es el primer libro o el quinceavo. Yo no he leído ninguna novela de Neal Asher y de hecho tengo muy pocos conocimientos de las mismas. Más que un impedimento decidí que esto podía ser un reto potencialmente interesante. ¿Podría un lector que llega virgen a este universo disfrutar esta novela? A pesar de una trama muy complicada, la respuesta es que sí.
 

Al iniciar el libro nuestro principal protagonista, Thorvald Spear, ha muerto. Como se podrán imaginar, está bastante molesto por esta situación y se obsesiona con la idea de vengarse. Esa premisa de iniciar una novela con tu protagonista muerto se ha puesto muy de moda en años recientes. Recuerdo por ejemplo a la maravillosa ALTERED CARBON de Richard Morgan, o la misma FEERSUM ENDJINN del maestro Banks. Spear, junto a sus compañeros soldados, fue asesinado hace casi 100 años por Penny Royal, una de las Inteligencias Artificiales que habitan y gobiernan a la Polity, una especie de confederación estelar (más sombras de Banks y su Cultura). Para cazar a la IA renegada, Spear contrata los servicios de Isobel Satomi, una jefa criminal que también ha sido víctima de Penny Royal en el pasado. La obsesión de Spear lo llevara a varios mundos y locales exóticos, donde además conocerá a toda una plétora de extraños personajes, todos alterados en mayor o menor medida por Penny Royal. El nombre de la trilogía es Transformación, y no es ocioso el título. El mismo Spear, conforme avanza la novela descubrirá lo mucho que ha sido alterado por su interacción con la IA. Recuerdo que mi amigo Odo comparó esta novela con las de HYPERION de Dan Simmons (sobre todo la descripción de Penny Royal). En mi opinión Asher jamás alcanza los niveles literarios de Simmons, pero es posible que sí lo supere en términos de imaginación. Por encima de las inevitables comparaciones con Alastair Reynolds, a mi todo esto me recordó más bien lo que escribía Bruce Sterling a principio de los 80s. Habiendo dicho esto, hubo varias partes que no me gustaron…

Hay capítulos enteros donde es evidente que el autor se está inventando excusas de la manga para poder acomodar a sus piezas en las casillas del tablero que son necesarias. Cuando esto ocurre la trama se detiene de repente sin ninguna explicación. Ocurre una y otra vez… (Y luego de nuevo). Algo que quizá sería aceptable de un escritor nuevo se vuelve intolerable de alguien que se supone ya debería haber pulido estos errores después de una docena de libros. La historia de Spear, además, está llena de una tras otra coincidencia, aunque aquí sí el autor demuestra su oficio y poco después de la mitad descubrimos que, en efecto, hay demasiadas coincidencias. Demasiadas para ser verdad. La narrativa está dividida al principio entre Spear e Isobel (aunque únicamente Spear en primera persona), pero después de las primeras 100 páginas más de media docena de nuevos narradores aparecen. Por desgracia muy pocos de ellos son desarrollados de manera satisfactoria. En efecto, Asher no cuida ni pinta a sus personajes como los viejos maestros (se me ocurre M. John Harrison, por ejemplo) y sus diálogos en general van de mediocres hasta inverosímiles, pasando por el inevitable infodump. Por otra parte admito que es cierto que la trama se agiliza bastante cuando aparecen estos nuevos narradores (me sorprendió que uno de ellos fuera un prador).

En resumen, aunque es difícil no contagiarse del entusiasmo de este autor, encontré el libro bastante deficiente. En mi opinión el cuento que mencioné arriba, “Alien Archeology” es bastante superior. Ese elusivo sense of wonder se encuentra ahí gloriosamente encapsulado en tan solo 40 páginas (aunque por supuesto la letra en los libros de Dozois es pequeña, o sea que es el equivalente a una novela corta). La estructura y trama de hecho son muy parecidas, solo que sin tanta paja de relleno. Yo recomendaría que mejor leyeran ese relato. En lo que a mí concierne, no me arrepiento de haber comprado el libro (de nuevo, se ve muy bonito en mis anaqueles) pero no creo continuar con las secuelas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

LOS ORÍGENES DEL STEAMPUNK


Hace un par de semanas mi amiga Karen me prestó una antología llamada STEAMPUNK, editada por Kelly Link, y una vez que lo terminé me quedé con ganas de leer más Steampunk. No alguno de la avalancha de libritos YA que publican hoy en día bajo esa etiqueta, sino uno de los verdaderos. Mucho antes que William Gibson y Bruce Sterling formalizaran las reglas del juego con su THE DIFFERENCE ENGINE de 1990, y aun antes que KW Jeter acuñara el término por accidente en una carta a la revista LOCUS en 1985 (donde predijo que las novelas fantásticas victorianas serian la “Next Big Thing”), un trio de amigos escribieron lo que a la larga se conocerían como las piedras angulares sobre las que se apoya todo el fenómeno Steampunk. Hoy en día, por supuesto, el Steampunk es un verdadero subgénero de la CF, con anaqueles enteros dedicados al mismo, pero allá por las frioleras de principios de los 80s nadie tenía la menor idea cómo clasificar a THE ANUBIS GATES de Tim Powers, a HOMUNCULUS de James P. Blaylock y finalmente a INFERNAL DEVICES del mismo Jeter.
 

THE ANUBIS GATES quizá sea la más famosa y la primera que se publicó de las tres, y es una verdadera obra maestra, pero en mi opinión en realidad nunca fue Steampunk. Técnicamente no ocurre en la Londres victoriana (aunque eso ya no es una condición absoluta hoy por hoy), pero sobre todo la sensibilidad es distinta. La idea no es solo situar la historia en el siglo XIX, sino además aplicar una especie de retro-futurismo que jamás aparece en esa novela de Powers. Se inclina más bien a los otros libros que escribiría eventualmente, como DECLARE y LAST CALL, que en vez de historias de mundos paralelos son Historias Secretas, es decir novelas históricas que pudieron ocurrir en nuestro mundo a pesar de todos los detalles fantásticos. Personajes se repiten en los tres libros. El poeta Ashbless, por ejemplo, que es mencionado y sus versos citados (a veces hasta a manera de epígrafe) en más de una ocasión. Pero por las razones que acabo de nombrar me quise enfocar tan solo en las otras dos novelas.


Si alguna vez se molestan en leer los comentarios en Amazon verán que muchos encuentran a HOMUNCULUS como una experiencia decepcionante. Muy aburrida, muy lenta. Esto es falso pero por desgracia típico de esta nueva generación de lectores de Steampunk, criados con novelitas YA (con sus tramas y hasta la prosa simplificadas) y que inevitablemente se topan con una pared infranqueable al intentar descifrar el libro de Blaylock. HOMUNCULUS es una novela con una prosa envidiable, nada sencilla. De descripciones fantásticas y largos pasajes que le darían un infarto a los editores mexicanos que parecen odiar los adjetivos pero muy dignos de una novela de Dickens. A diferencia del Steampunk actual, la idea de Blaylock no era tan solo usar al Londres victoriano, ayudado por algunas fechas y nombres de calles y ya, e introducir a algún protagonista adolescente con goggles. Su intención era la de escribir una verdadera novela victoriana… que solo por casualidad tenia elementos tan delirantes que únicamente podrían ocurrir en una novela contemporánea.
 
La primera página inicia con larguísimos párrafos que describen el amanecer de un día ordinario de Londres en 1870… hasta que surge de la neblina un misterioso dirigible, con tan solo un esqueleto vestido de capitán amarrado al timón. A partir de ese momento conoceremos al siniestro jorobado Ignacio Narbondo, al excéntrico científico Langdon St. Ives del Trismegistus Club, que está demasiado ocupado para preocuparse con todo esto ya que está construyendo una absurda nave espacial con la ayuda de su amigo el juguetero Keeble. El mismo Keeble que diseñó las cuatro cajitas que todos quieren encontrar a cualquier costo, desde el millonario Kelso Drake que usa las maquinas del homúnculo del título en sus prostíbulos en el West End, hasta el evangelista que ha contratado a Narbondo para que reviva al cadáver de su madre, así como la mismísima Royal Society. Zombies reanimados, homúnculos alquímicos de otros planetas, dirigibles fantasma y el Londres de Dickens. Los lectores no sabían ni qué les pegó. Aquí hay suficiente trama como para nutrir a media docena de trilogías actuales. Muy pero muy recomendada.
 

INFERNAL DEVICES, por su parte, tiene más en común con lo que ahora conocemos como Steampunk, con un ritmo más animado, más frenético. Hay un vago aroma de maquinaria de vapor con serpenteantes tubos de cobre y el tic-toc implacable de relojería victoriana alrededor de este librito. Las casi interminables descripciones del interior de relojes y autómatas por igual son casi fetichistas en su lujo de detalle de engranes y resortes. (¿Quizá esta novela también es piedra angular del clockpunk, ese sub-subgénero?). Escrita a manera de una confesión en primera persona, como tantas novelas de fines del siglo XIX, la historia comienza cuando un misterioso extraño llega a la tienda de George Dower, el hijo de un brillante relojero, y le pide que repare uno de los inventos de su padre. Por desgracia, nuestro pobre protagonista carece el genio del padre. Un accidente ocurre y el extraño visitante sangra… agua salada. Esto es tan solo el inicio de una vorágine de circunstancias que lleva a George de una desventura a la siguiente como en una novela picaresca. George y el enigmático aparato son perseguidos por un sinfín de bizarros personajes, desde el ladrón de lentes azules que puede ver el futuro, la mujer que desea a George porque cree que es capaz de tocar el violín (y hacer el amor) como Paganini, hasta la Royal Anti-Society (que, como Jeff VanderMeer apunta correctamente en su epilogo, parecerían arrancados de un sketch de Monthy Python) sin olvidar a la Ladies Union for the Suppression of Carnal Vice (cuya mandamás resulta ser la Madame de un prostíbulo) y hasta lo que queda del Godly Army de Oliver Cromwell (ahora entiendo de dónde sacó Pat Mills varias de sus ideas para “Defoe” en las páginas de 2000 AD).  El lector viaja desde el distrito de Wetwick, habitado por hombres anfibio (importados de Innsmouth, uno creería), hasta el otro extremo de Inglaterra en las islas Hebridas occidentales. En todas partes George encuentra algún invento de su padre, estos aparatos infernales del título que todos desean usar para sus propios propósitos egoístas. Este es otro libro saturado de ideas y eventos (hasta el punto que, como buena novela picaresca, puede llegar a cansar la primera vez que lo lees) que hoy en día aparecería como una serie de trilogías.

Detalle curioso, ninguno de estos tres autores continuaron escribiendo dentro del subgénero que prácticamente inventaron por si solos y que ahora alberga a tantísimos escritores (hasta en los comics y en las películas). Quizá sería interesante preguntarles lo que opinan del monstruo que engendraron. Quizá el hecho que ninguno de los tres parece muy interesado en regresar sea respuesta suficiente…

lunes, 5 de enero de 2015

La OTRA Mejor Novela del 2014


Hace tres semanas, cuando escribí mi lista de mis novelas favoritas del 2014, sabía de antemano que había un libro en particular que debí haber leído antes de publicar la lista. (No me culpen a mí, sino a Amazon). Si son lectores de ciencia-ficción es imposible que no se enteraran de la aparición de THE THREE-BODY PROBLEM de Cixin Liu. Una novela de CF desde la mismísima China. Una novela que llegó con tanto bombo y platillo que era difícil ignorarla. Varios amigos y colegas blogueros cuya opinión respeto habían quedado fascinados. Ahora que finalmente la he podido leer, ¿es justificada toda esta fanfarria? ¿La habría incluido en mi lista? La respuesta (como siempre) es sí y no.
 
 

Paso por paso. Un poco de contexto quizá ayude: En China aparentemente existe una tradición literaria de CF bastante fuerte, tan nutrida como la industria fílmica en India, pero por obvias razones a Occidente nos ha llegado muy poco de este abundante material (igual que tampoco nos llegan muchas de esas pelis de la India). Esto parece que está a punto de cambiar con la llegada de Cixin Liu, el autor más exitoso de CF en China, como su primer embajador. De Cixin Liu yo conocía poco, lo admito. Un manojo de cuentos y nada más. Relatos que mostraban una imaginación pasmosa y, quizá más importante, diferente a lo que estamos acostumbrados a leer. Me habían gustado bastante así que  —a pesar de toda la publicidad que recibió la publicación en ingles de este libro, cosa que usualmente me choca—  me animé a comprar su novela.
 

Primero que nada, debo decir que el comentario de Kim Stanley Robinson de la portada es muy apto, y logra encapsular el atractivo de este libro: “…familiar but strange all at the same time”. Este es el atractivo de autores de otras culturas, por supuesto. La trama puede ser similar a algo que hemos leído antes, pero filtrado a través de un prisma que lo convierte en algo vagamente diferente (aun cuando a veces no podemos señalar lo que lo hace distinto). No quiero hablar mucho sobre la trama en sí, pero digamos que hay un Primer Contacto y si alguien ha leído el cuento “Luminous” de Greg Egan y recuerda quedar maravillado ante el concepto de una invasión de teoremas matemáticos (sobre todo en su secuela “Dark Integers”) es muy posible que van a acabar leyendo este libro con una sonrisa en la cara. En efecto, se trata de una de las “invasiones” más originales que me ha tocado leer. Por casualidad en esos dos relatos también existía un plano de realidad donde las leyes de la aritmética no son universales, de la misma manera que aquí hay un mundo donde las leyes “universales” de la física no son constantes. Cixin Liu es un autor de CF Dura, igual que Egan, así que como podrán imaginar nada de esto es mero detalle cosmético. Hay además una trama paralela que ocurre en un juego virtual cuya importancia no es muy clara sino hasta la mitad del libro, pero que pronto se convirtieron en mis partes favoritas. Estos capítulos, a pesar de ser a veces herméticamente crípticos, me recordaron las escenas en el “manual interactivo” de la pequeña protagonista en THE DIAMOND AGE de Neal Stephenson que en mi caso es la mejor posible comparación.


Habiendo dicho todo esto, el libro no es perfecto. Ni cerca de serlo. No estoy seguro si es la traducción, pero los diálogos de los personajes tienden a saltos de lógica extraños. Pasan de la A a la B… a la M, si me entienden. Los personajes en sí no están muy acabados (algo que no es fuera de lo común en escritores de CF Dura), sobre todo los masculinos (detalle que por otra parte es un defecto muy original, tomando en cuenta que Cixin Liu es hombre). Ya que menciono la traducción, los gringos han hecho gran alharaca por el trabajo de Ken Liu como traductor e inclusive han puesto su nombre en la portada, al lado del autor, algo que sería impensable aquí en Latinoamérica. Todas las reseñas lo mencionan. Los gringos no están acostumbrados a leer traducciones, claro, o inclusive a ver películas con subtítulos, así que quizá esto explique su asombro. En lo personal me pareció una traducción aceptable y nada más. Es obvio que Ken Liu estaba más interesado en transmitir el mensaje que en traducir directamente las palabras. O por lo menos quiero creer esto, de lo contrario la prosa de Cixin Liu es muy simplona. (Por otra parte la mayoría de autores best-sellers tienen prosa muy simple. Ahí radica gran parte de su éxito). Sería muy interesante poder leer alguna traducción al castellano  —con el éxito de ventas de la novela asumo que es inevitable que salga en español inminentemente—  no de la traducción en ingles de Ken Liu sino directo del original de Cixin Liu y hacer una comparación.
 

Un pequeño comentario de índole personal: Cuando yo estaba en la universidad me fascinaban las novelas sobre China, desde libros muy respetados como el PEKING de Anthony Grey (sobre la Gran Marcha de Mao y la Revolución Cultural), hasta libritos baratos como TAI-PAN de James Clavell. Por un tiempo inclusive consideré irme a trabajar y hacer mi carrera en Hong Kong. Todo esto para aclarar que las Notas del Traductor que usa Ken Liu para explicar algunos detalles históricos no fueron muy necesarias (y otras son tan triviales que no les vi el caso) mientras que las Notas del Autor son particularmente bizarras (como esa donde nos explica a qué cuento de Asimov se refiere un personaje). Por supuesto, asumo que resultaron de mucho interés para la mayoría aun cuando en mi caso fueron más bien una ligera distracción.

Entonces pues, ¿es THE THREE-BODY PROBLEM  mi novela favorita del 2014? La verdad no. Si soy muy honesto creo que prefiero las novelas cortas de Cixin Liu que mencioné arriba (la mayoría disponibles para el Kindle en Amazon por precios muy económicos), que creo es su formato ideal. Lo mismo me ocurre con otros autores de CF Dura que dan mayor énfasis a las ideas que a los personajes. Por otra parte no me queda duda que definitivamente la habría incluido en mi post anterior de haberla leído a tiempo. Por pura casualidad solo mencione cuatro novelas la vez pasada así que puedo decir con total honestidad que THE THREE BODY PROBLEM está en mi Top 5 del año.

domingo, 14 de diciembre de 2014

LO MEJOR DE 2014

Por causas de fuerza mayor este año hubo muy poca actividad en el blog, pero afortunadamente lo mismo no ocurrió en el mundo de la ciencia-ficción, con el regreso de viejos maestros y nuevas promesas surgiendo en el horizonte como siempre. Intento leer lo más que puedo de material nuevo, pero por supuesto es imposible leerlo todo. Mientras escuchaba el podcast más reciente de Jonathan Strahan, por ejemplo, se me antojó mucho el de THOSE VANISHED ENGINES de Paul Park, que confieso ni siquiera sabía de su existencia, y quizá la nueva antología que editó Kelly Link, MONSTROUS AFFECTIONS. Mucho material falta por leer entonces (y qué mejor maldición que esa puede haber). Así pues, no se me ocurre mejor excusa para desempolvar el blog que con un breve vistazo a mis novelas favoritas del año:


Cuando me enteré que el maestro David Cronenberg había escrito una novela admito que agité la cabeza y suspiré. Que se dedique a hacer películas que es lo que sabe hacer tan bien, fue lo que dije. Y luego leí la novela… No me gusta usar el término obra maestra (tan gastado hoy en día), pero vaya que CONSUMED es buena. Muy buena. Para empezar es una novela intrínsecamente de nuestra época, con sus narcisistas protagonistas obsesionados por los nuevos gadgets en el mercado (la manera en que describen y babean por sus nuevas cámaras fotográficas con pasión fetichista es casi erótico). Como no le sorprenderá a nadie familiarizado con las pelis de Cronenberg hay página tras página de depravación y horror grotesco, por no decir asqueroso. La protagonista es una fotógrafa que anda buscando a un famoso filósofo francés, amigo de Sartre, que desapareció después de que aparentemente mató y se comió a su esposa. Mientras tanto, el otro protagonista conoce a un doctor que le toma fotografías desnudas a sus pacientes mientras están inconscientes y las exhibe como arte. Cuando se acuesta con una de estas pacientes desahuciadas, ella le dice: “I have nothing special left to seduce with except the scent of dying. That will be my lethal perfume”. El premio por esta dudosa conquista es una extraña enfermedad venérea que no existe. Es ese tipo de libro. Definitivamente no para todos pero a mí me encantó. Me extraña que lo sigan comparando con William Gibson. Si acaso me recuerda, mucho más, al Ballard de los 70s. ¡Ojalá Cronenberg hiciera una película de todo esto!


Supongo que Michel Faber se hizo famoso recientemente gracias a la adaptación que hicieron de su novela UNDER THE SKIN (aunque lleva más de una década escribiendo grandes libros y en mi opinión el tabique de THE CRIMSON PETAL & THE WHITE es mucho mejor, si bien no tiene ningún elemento fantástico). Con THE BOOK OF STRANGE NEW THINGS Faber regresa a la CF después de casi 15 años y lo hace con el tipo de libro que uno le daría a alguien que no lee mucha CF. A diferencia de autores como Peter Watts y Hannu Rajaniemi, que desde la primera página te avientan a la parte más profunda de la piscina y uno tiene que nadar o ahogarse bajo su propio esfuerzo, Faber se toma su tiempo explicando su mundo futuro. La historia de un misionario católico que debe visitar otro planeta para evangelizar a alienígenas por su propia petición recuerda por supuesto a obras anteriores como A CASE OF CONSCIENCE de James Blish, o la más reciente THE SPARROW de Mary Doria Russell (aunque por alguna razón ningún crítico se molesta en mencionarlos o notar las similitudes en sus reseñas. ¿Sera posible que hayan sido olvidados?). En ningún momento tan ambicioso como esos dos clásicos, THE BOOK OF STRANGE NEW THINGS es sin embargo como el regreso muy bienvenido de un viejo amigo.


Todo mundo conoce la monumental CLOUD ATLAS (aunque sea solo por la película) pero las demás novelas de David Mitchell parecen existir en una especie de limbo invisible, por lo menos aquí en Latinoamérica. Esto es una verdadera lástima porque todos sus libros son igual de buenos. (Se podría argumentar que number9dream es hasta mejor). Su nueva novela THE BONE CLOCKS es, como de costumbre, no una historia sino más bien una serie de novelas cortas que ocurren cada una en un periodo distinto y que se cruzan entre sí de manera oblicua. Aquí no usa la estructura de espejo de CLOUD ATLAS sino que progresamos en orden lineal (más o menos). Cada sección tiene un narrador diferente pero básicamente todo orbita alrededor de Holly Sykes, a quien conocemos de adolescente en 1984 hasta sus últimos días como abuela reclusa en 2043. La segunda sección, narrada por Hugo Lamb que conoce a la joven Holly en Suiza es quizá mi favorita mientras que la tercera, narrada por Ed Brubeck a quien conocimos de niño en la primera sección y ahora está casado con Holly, es quizá la más lenta. Vale la pena perseverar porque lo mejor quedó al final. Es solo al llegar hasta la última sección que el efecto cumulativo nos pega de lleno. Mitchell construye sus novelas como un relojero. ¿Ya mencione que dos grupos de inmortales están librando una guerra a través del tiempo y el espacio?
 

Si al principio del año alguien me hubiera dicho que mi novela de CF favorita del año iba a ser una de William Gibson me habría reído (y luego lo corría de mi Facebook). En alguna ocasión mi escritor favorito, en años recientes le he perdido el gusto. THE PERIPHERAL, sin embargo, resultó un reencuentro con ese Gibson casi pirotécnico al que todavía recuerdo bien. Primero que nada es la primera vez que Gibson, profeta de la CF si alguna vez hubo uno, regresa al futuro desde su ALL TOMORROW’S PARTIES del siglo pasado (cómo vuela el tiempo). De hecho, Gibson está narrando dos futuros, pero más ya no puedo revelar. La trama tarda en arrancar un rato pero una vez que lo hace no se detiene en ningún momento hasta que acabas el libro entero de una sentada. Muchos de los capítulos son tan cortos (hay 124, algunos de tan solo un párrafo o dos) que la acción es frenética. La cantidad de ideas es una verdadera avalancha, como en novela de Charles Stross o Rudy Rucker. La historia tiene un final muy concreto, pero más de una persona ha comentado ya que THE PERIPHERAL es casi con toda seguridad el inicio de una nueva trilogía. No lo dudo. Gibson parece enamorado con ese formato. (Ciertamente quedaron un par de cabos sueltos y material de sobra para continuar la diversión).

Debo decir que la idea no me llena de emoción. Con el tiempo me he dado cuenta que mis libros favoritos de Gibson son los que inician sus trilogías. PATTERN RECOGNITION me gustó mucho (su última novela que disfruté, de hecho), mientras que las otras dos se me hicieron entretenidas pero completamente innecesarias. VIRTUAL LIGHT me divirtió bastante, con Gibson haciendo un esfuerzo consciente por alejarse del movimiento cyberpunk que él mismo ayudó a engendrar, pero sus dos continuaciones me dejaron frio. Inclusive con su trilogía original (y todavía la más famosa) adoré y sigo adorando a NEUROMANCER. Las demás… digamos que personalmente habría preferido no volver a ver a mi querida Molly nunca más, como me lo prometió la última oración de NEUROMANCER, pero en fin. Por supuesto, sé de antemano que cuando salga la siguiente voy a ir corriendo a comprarla como buen perro de Pavlov.

Ya para terminar, una mención honorifica a la trilogía Southern Reach de Jeff VanderMeer, que no incluyo aquí porque empiezo a creer que Gary K. Wolfe tiene razón y la trilogía es en realidad una sola novela, dividida en tres libros, y por desgracia todavía no leo (ni compro) el tercero. ¿Alguien más tiene otras sugerencias que olvidé?

jueves, 25 de septiembre de 2014

AUTORES QUE EL TIEMPO OLVIDÓ


La semana pasada fue una de recuerdos entrañables para mí de mis años universitarios gracias a que volví a leer el VURT de Jeff Noon. Confieso que no pude evitar desempolvar también el NYMPHOMATION (una especie de precuela fumada que siempre me ha gustado más que la secuela “oficial”, POLLEN), pero en realidad no pasó mucho antes que le echara el ojo a otro icono personal de esos años, Jack Womack. Después de todo los tengo juntos en el mismo anaquel de los 90s. (Como pueden ver el orden alfabético en mis libreros es más bien conceptual).
 

Tristemente, hoy en día ya pocos hablan de Jack Womack. De vez en cuando alguien utiliza una de sus proféticas novelas para explicar la lamentable situación política y social del presente y lo buscan para alguna entrevista, pero en general la gente lo ha olvidado. No se puede negar que él mismo se lo buscó. Por la razón que sea dejó de escribir hace más de 10 años. Difícil de creer que en algún momento de mediados de los 90s muchos lo etiquetaban como la Siguiente Gran Estrella Literaria, uno de los afortunados en poder “escapar” del gueto de la CF para convertirse en un escritor de verdad.
 

La novela más famosa de Womack probablemente sigue siendo RANDOM ACTS OF SENSELESS VIOLENCE. Hace poco cuando se puso de moda eso de las listas de tus 10 libros favoritos hasta la vi nombrada en el muro de un par de amigos, lo cual fue una agradable sorpresa. Habiendo dicho todo esto, mi novela preferida de Womack es sin lugar a dudas la de ELVISSEY, novela que ganó el premio Philip K. Dick en el 93. Es muy posible que la anterior no solo sea más popular sino que además esté mejor escrita, pero creo que es difícil ganarle a ELVISSEY en términos de diversión descarada.


En un siglo XXI sorprendentemente similar al que vivimos existe un movimiento religioso que venera la figura de Elvis Presley, aquel hijo de Dios que realizaba milagros para sus seguidores. A los directores de la corporación más poderosa del planeta se les ocurre que a la mejor no sería una mala idea aprovechar esta nueva moda por lo que mandan a una pareja al pasado (por supuesto), específicamente al año de 1954, para que traigan al presente al verdadero Elvis (¿por qué no?) para convertirlo en un mesías viviente al que podrán manipular. El pasado al que acceden, sin embargo, pertenece al de una Tierra paralela (de hecho, el mismo de TERRAPLANE, la novela anterior de Womack, donde asesinaron prematuramente a Lincoln y la Guerra Civil norteamericana nunca ocurrió), por lo que la protagonista, que es negra, debe alterar sus facciones para aparecer caucásica. Un mundo donde Elvis no es famoso, ya mató a su madre e intenta violar a nuestra intrépida protagonista a continuación.
 

Esta casi absurda sinopsis de ninguna manera logra comunicar todas las ideas desbocadas que aparecen en esta novelita de apenas 300 páginas. Por ejemplo la jerga urbana, un lenguaje mutante casi tan difícil de descifrar como el escoces en TRAINSPOTTING (algún día intenten ver esa película sin subtítulos y vean qué tan lejos llegan), que Womack inventa para su violento siglo XXI, y que ya había desarrollado con anterioridad en otras novelas. Como menciono arriba, todos los libros de Womack comparten el mismo universo, aunque no es necesario leer los demás para entender ELVISSEY. (Como detalle personal, recuerdo que AMBIENT me gustó mucho. La de HEATHERN no tanto, la verdad). Es fascinante, además, especular qué pasaría si Jesucristo regresara de verdad en nuestros días. ¿Sería tan positiva la reacción de los fanáticos al encarar a su salvador en persona? A pesar que el Elvis de esta novela es un desgraciado redneck sin muchas virtudes que lo rediman, a su manera el libro es un homenaje tan cariñoso como lo fue BUBBA HO-TEP. Si pueden, consigan este libro y échenle un ojo. Y ya que andan en eso denle una leída rápida a RANDOM ACTS OF SENSELESS VIOLENCE. Y no perderían su tiempo si hojean la de AMBIENT. Y de una vez también la de…

viernes, 12 de septiembre de 2014

VURT, o los peligros de meterte una pluma en la boca...


El otro día se armó la plática sobre VURT, de Jeff Noon, y por supuesto lo agarré de excusa para desempolvar ese librito y releerlo por enésima ocasión. Se pueden quedar con sus obras clásicas de la literatura universal. A mi déjenme con novelas como VURT y seré feliz. Es el tipo de libros que tuve el privilegio de leer cuando estaba en la universidad que me demostró que la ciencia-ficción podía ser algo más que Asimov o los mismos autores de siempre. La trama es extraña, casi no tiene sentido. Los personajes son desagradables y orgullosos de serlo. No hay final feliz, ni lo buscaban. En resumen, el tipo de libros que le daría un soponcio al Buen Doctor.



En un Manchester del futuro cercano un grupo de delincuentes juveniles, casi niños, se la pasan día y noche drogándose con “plumas” alucinógenas. Hay plumas de distintos colores, cada una ofrece un efecto diferente. La más poderosa, casi mítica, es la legendaria Pluma Amarilla. No cualquiera sobrevive a la Pluma Amarilla. Por supuesto, no existe invitación más tentadora que esa. Un buen día, Desdemona, la hermana del protagonista, no regresa de uno de esos viajes. En su lugar está ahora la Cosa de Otro Mundo. Por supuesto, Scribble, nuestro irreverente protagonista no está muy contento con esta situación y se lanza a buscar otra Pluma Amarilla para poder rescatar a su hermana acompañado por sus amigos. Y así comienza su odisea...



La trama en sí, por supuesto, es una mera excusa para que Noon desencadene su prosa acida, casi alucinante, describiendo las extrañas vistas de su enferma imaginación. El Manchester de pasado mañana podría ser otro planeta, para el caso. En efecto, leer VURT es como chupar una de esas Plumas Amarillas. Más de una persona ha comparado VURT con A CLOCKWORK ORANGE, aquella revolucionaria (en más de un sentido) novela de Burgess. No estoy seguro si yo haría esa comparación tan rimbombante pero estoy de acuerdo que ambos libros ofrecen una experiencia única. ¿Qué otra cosa le podemos pedir a una lectura? Hay personas que prefieren leer el mismo tipo de libros una y otra vez. Es cómodo, es seguro. Como un par de pantuflas viejas y rotas. Vale, está bien, pero desde mi punto de vista la vida es muy corta para andar repitiendo experiencias cuando todavía hay tanto más por descubrir.


Tengo entendido que hace poco sacaron una edición nueva por el 20 aniversario, que incluye un trío de cuentos de Noon en el mismo universo y una extraordinaria introducción por parte de Lauren Beukes, escrita en el estilo de Noon. Se oye muy bien, y a la mejor la busco algún día. Definitivamente es la que deben comprar. Mientras tanto yo me quedo con mi edición de hace veinte años, tan querida y releída.

domingo, 24 de agosto de 2014

EL DOCTOR HA MUERTO, LARGA VIDA AL DOCTOR

No es fácil convertirse en el nuevo Doctor. La audiencia se ha encariñado con un Doctor después de años y de repente, sin que nadie nos consultara, llega uno nuevo. Para nada ayuda el hecho que el “nuevo” debe dedicar sus primeras escenas, a veces el episodio completo, a actuar como un idiota, haciéndola de un Doctor confundido por su nueva regeneración. (Según recuerdo, Tennant se la pasó dormido en una cama la mitad de “The Christmas Invasión”, su primer episodio). El trauma no es solo para el personaje, es para nosotros también. ¿Debemos lidiar con todo esto y además resulta que el “nuevo” es un idiota? Con el tiempo esto mejora pero a veces es difícil librarse de primeras impresiones...


El debut de Peter Capaldi no fue perfecto, en mi opinión, pero me gustó. Sobre todo Peter Capaldi. Todavía es difícil ver qué tipo de Doctor va a ser, pero el cambio instantáneo de personalidad se aprecia como una bocanada de aire fresco. Un Doctor más obscuro, más serio. Más ambiguo. (¿El robot saltó, o lo empujó el Doctor?). Por más bien que me caía Matt Smith debo admitir que ya era necesario. Hay que mencionar que mucho crédito le corresponde a la dirección de Ben Wheatley, el mismo de KILL LIST y, sobre todo, A FIELD IN ENGLAND. Detallitos como cuando Clara está en el pasillo (aguantando la respiración como en una pesadilla) y descubre más y más cadáveres androides a su alrededor. Hay una sensación de horror sin esperanza que no viene del guion sino de la manera en que lo filmaron. El horror viene, además, no de los cadáveres en sí sino del hecho que el Doctor, la persona en la que más confía en todo el mundo, la acaba de abandonar. Esto sería impensable con Matt Smith. Jamás ocurriría. Ese es el encanto de un nuevo Doctor. Que no sabemos de lo que es capaz todavía.


Algo que disfruté también fue la simetría del guion de Moffat (se le ha cuestionado su trabajo como show runner, pero que yo sepa nadie niega que el señor escribe los mejores episodios), con los androides que intentan reconstruirse una y otra vez, y el Doctor haciendo esencialmente lo mismo con su regeneración. Las dos caras de la misma moneda. En algún momento Capaldi usa la analogía de una escoba que creo ilustra todo esto a la perfección. “Con el tiempo hay que cambiarle el palo a una escoba. Luego el cepillo. ¿Sigue siendo la misma escoba? Pues claro que no.” El Doctor lo dice para explicar que el androide se ha remplazado él mismo tantas partes que ya desde hace mucho tiempo dejó de ser el mismo. Del ser original ya no queda nada. Por desgracia el Doctor es igual. Brillante.

Habiendo dicho todo eso…
 

Si existe una Companion en toda la historia del programa a la que no tendría que haberle molestado que el Doctor se regenerara, o se hiciera viejo, es Clara (ella conoció a todos los Doctores, incluyendo el Primero, y fue la única que simpatizó con el War Doctor), pero en fin… Supongo que el episodio necesitaba de alguien con la que el público se pudiera identificar. Y vaya que el público, guiándome por los comentarios en línea, no estaba muy conforme con un Doctor “viejo”. A mí se me hizo un buen detalle desde la primera vez que lo escuché, pero para la gente que empezó a ver DW desde Eccleston debe haber sido algo muy extraño.

En resumen, un inicio muy prometedor. ¡Que venga el resto de la temporada!