domingo, 14 de diciembre de 2014

LO MEJOR DE 2014

Por causas de fuerza mayor este año hubo muy poca actividad en el blog, pero afortunadamente lo mismo no ocurrió en el mundo de la ciencia-ficción, con el regreso de viejos maestros y nuevas promesas surgiendo en el horizonte como siempre. Intento leer lo más que puedo de material nuevo, pero por supuesto es imposible leerlo todo. Mientras escuchaba el podcast más reciente de Jonathan Strahan, por ejemplo, se me antojó mucho el de THOSE VANISHED ENGINES de Paul Park, que confieso ni siquiera sabía de su existencia, y quizá la nueva antología que editó Kelly Link, MONSTROUS AFFECTIONS. Mucho material falta por leer entonces (y qué mejor maldición que esa puede haber). Así pues, no se me ocurre mejor excusa para desempolvar el blog que con un breve vistazo a mis novelas favoritas del año:


Cuando me enteré que el maestro David Cronenberg había escrito una novela admito que agité la cabeza y suspiré. Que se dedique a hacer películas que es lo que sabe hacer tan bien, fue lo que dije. Y luego leí la novela… No me gusta usar el término obra maestra (tan gastado hoy en día), pero vaya que CONSUMED es buena. Muy buena. Para empezar es una novela intrínsecamente de nuestra época, con sus narcisistas protagonistas obsesionados por los nuevos gadgets en el mercado (la manera en que describen y babean por sus nuevas cámaras fotográficas con pasión fetichista es casi erótico). Como no le sorprenderá a nadie familiarizado con las pelis de Cronenberg hay página tras página de depravación y horror grotesco, por no decir asqueroso. La protagonista es una fotógrafa que anda buscando a un famoso filósofo francés, amigo de Sartre, que desapareció después de que aparentemente mató y se comió a su esposa. Mientras tanto, el otro protagonista conoce a un doctor que le toma fotografías desnudas a sus pacientes mientras están inconscientes y las exhibe como arte. Cuando se acuesta con una de estas pacientes desahuciadas, ella le dice: “I have nothing special left to seduce with except the scent of dying. That will be my lethal perfume”. El premio por esta dudosa conquista es una extraña enfermedad venérea que no existe. Es ese tipo de libro. Definitivamente no para todos pero a mí me encantó. Me extraña que lo sigan comparando con William Gibson. Si acaso me recuerda, mucho más, al Ballard de los 70s. ¡Ojalá Cronenberg hiciera una película de todo esto!


Supongo que Michel Faber se hizo famoso recientemente gracias a la adaptación que hicieron de su novela UNDER THE SKIN (aunque lleva más de una década escribiendo grandes libros y en mi opinión el tabique de THE CRIMSON PETAL & THE WHITE es mucho mejor, si bien no tiene ningún elemento fantástico). Con THE BOOK OF STRANGE NEW THINGS Faber regresa a la CF después de casi 15 años y lo hace con el tipo de libro que uno le daría a alguien que no lee mucha CF. A diferencia de autores como Peter Watts y Hannu Rajaniemi, que desde la primera página te avientan a la parte más profunda de la piscina y uno tiene que nadar o ahogarse bajo su propio esfuerzo, Faber se toma su tiempo explicando su mundo futuro. La historia de un misionario católico que debe visitar otro planeta para evangelizar a alienígenas por su propia petición recuerda por supuesto a obras anteriores como A CASE OF CONSCIENCE de James Blish, o la más reciente THE SPARROW de Mary Doria Russell (aunque por alguna razón ningún crítico se molesta en mencionarlos o notar las similitudes en sus reseñas. ¿Sera posible que hayan sido olvidados?). En ningún momento tan ambicioso como esos dos clásicos, THE BOOK OF STRANGE NEW THINGS es sin embargo como el regreso muy bienvenido de un viejo amigo.


Todo mundo conoce la monumental CLOUD ATLAS (aunque sea solo por la película) pero las demás novelas de David Mitchell parecen existir en una especie de limbo invisible, por lo menos aquí en Latinoamérica. Esto es una verdadera lástima porque todos sus libros son igual de buenos. (Se podría argumentar que number9dream es hasta mejor). Su nueva novela THE BONE CLOCKS es, como de costumbre, no una historia sino más bien una serie de novelas cortas que ocurren cada una en un periodo distinto y que se cruzan entre sí de manera oblicua. Aquí no usa la estructura de espejo de CLOUD ATLAS sino que progresamos en orden lineal (más o menos). Cada sección tiene un narrador diferente pero básicamente todo orbita alrededor de Holly Sykes, a quien conocemos de adolescente en 1984 hasta sus últimos días como abuela reclusa en 2043. La segunda sección, narrada por Hugo Lamb que conoce a la joven Holly en Suiza es quizá mi favorita mientras que la tercera, narrada por Ed Brubeck a quien conocimos de niño en la primera sección y ahora está casado con Holly, es quizá la más lenta. Vale la pena perseverar porque lo mejor quedó al final. Es solo al llegar hasta la última sección que el efecto cumulativo nos pega de lleno. Mitchell construye sus novelas como un relojero. ¿Ya mencione que dos grupos de inmortales están librando una guerra a través del tiempo y el espacio?
 

Si al principio del año alguien me hubiera dicho que mi novela de CF favorita del año iba a ser una de William Gibson me habría reído (y luego lo corría de mi Facebook). En alguna ocasión mi escritor favorito, en años recientes le he perdido el gusto. THE PERIPHERAL, sin embargo, resultó un reencuentro con ese Gibson casi pirotécnico al que todavía recuerdo bien. Primero que nada es la primera vez que Gibson, profeta de la CF si alguna vez hubo uno, regresa al futuro desde su ALL TOMORROW’S PARTIES del siglo pasado (cómo vuela el tiempo). De hecho, Gibson está narrando dos futuros, pero más ya no puedo revelar. La trama tarda en arrancar un rato pero una vez que lo hace no se detiene en ningún momento hasta que acabas el libro entero de una sentada. Muchos de los capítulos son tan cortos (hay 124, algunos de tan solo un párrafo o dos) que la acción es frenética. La cantidad de ideas es una verdadera avalancha, como en novela de Charles Stross o Rudy Rucker. La historia tiene un final muy concreto, pero más de una persona ha comentado ya que THE PERIPHERAL es casi con toda seguridad el inicio de una nueva trilogía. No lo dudo. Gibson parece enamorado con ese formato. (Ciertamente quedaron un par de cabos sueltos y material de sobra para continuar la diversión).

Debo decir que la idea no me llena de emoción. Con el tiempo me he dado cuenta que mis libros favoritos de Gibson son los que inician sus trilogías. PATTERN RECOGNITION me gustó mucho (su última novela que disfruté, de hecho), mientras que las otras dos se me hicieron entretenidas pero completamente innecesarias. VIRTUAL LIGHT me divirtió bastante, con Gibson haciendo un esfuerzo consciente por alejarse del movimiento cyberpunk que él mismo ayudó a engendrar, pero sus dos continuaciones me dejaron frio. Inclusive con su trilogía original (y todavía la más famosa) adoré y sigo adorando a NEUROMANCER. Las demás… digamos que personalmente habría preferido no volver a ver a mi querida Molly nunca más, como me lo prometió la última oración de NEUROMANCER, pero en fin. Por supuesto, sé de antemano que cuando salga la siguiente voy a ir corriendo a comprarla como buen perro de Pavlov.

Ya para terminar, una mención honorifica a la trilogía Southern Reach de Jeff VanderMeer, que no incluyo aquí porque empiezo a creer que Gary K. Wolfe tiene razón y la trilogía es en realidad una sola novela, dividida en tres libros, y por desgracia todavía no leo (ni compro) el tercero. ¿Alguien más tiene otras sugerencias que olvidé?

jueves, 25 de septiembre de 2014

AUTORES QUE EL TIEMPO OLVIDÓ


La semana pasada fue una de recuerdos entrañables para mí de mis años universitarios gracias a que volví a leer el VURT de Jeff Noon. Confieso que no pude evitar desempolvar también el NYMPHOMATION (una especie de precuela fumada que siempre me ha gustado más que la secuela “oficial”, POLLEN), pero en realidad no pasó mucho antes que le echara el ojo a otro icono personal de esos años, Jack Womack. Después de todo los tengo juntos en el mismo anaquel de los 90s. (Como pueden ver el orden alfabético en mis libreros es más bien conceptual).
 

Tristemente, hoy en día ya pocos hablan de Jack Womack. De vez en cuando alguien utiliza una de sus proféticas novelas para explicar la lamentable situación política y social del presente y lo buscan para alguna entrevista, pero en general la gente lo ha olvidado. No se puede negar que él mismo se lo buscó. Por la razón que sea dejó de escribir hace más de 10 años. Difícil de creer que en algún momento de mediados de los 90s muchos lo etiquetaban como la Siguiente Gran Estrella Literaria, uno de los afortunados en poder “escapar” del gueto de la CF para convertirse en un escritor de verdad.
 

La novela más famosa de Womack probablemente sigue siendo RANDOM ACTS OF SENSELESS VIOLENCE. Hace poco cuando se puso de moda eso de las listas de tus 10 libros favoritos hasta la vi nombrada en el muro de un par de amigos, lo cual fue una agradable sorpresa. Habiendo dicho todo esto, mi novela preferida de Womack es sin lugar a dudas la de ELVISSEY, novela que ganó el premio Philip K. Dick en el 93. Es muy posible que la anterior no solo sea más popular sino que además esté mejor escrita, pero creo que es difícil ganarle a ELVISSEY en términos de diversión descarada.


En un siglo XXI sorprendentemente similar al que vivimos existe un movimiento religioso que venera la figura de Elvis Presley, aquel hijo de Dios que realizaba milagros para sus seguidores. A los directores de la corporación más poderosa del planeta se les ocurre que a la mejor no sería una mala idea aprovechar esta nueva moda por lo que mandan a una pareja al pasado (por supuesto), específicamente al año de 1954, para que traigan al presente al verdadero Elvis (¿por qué no?) para convertirlo en un mesías viviente al que podrán manipular. El pasado al que acceden, sin embargo, pertenece al de una Tierra paralela (de hecho, el mismo de TERRAPLANE, la novela anterior de Womack, donde asesinaron prematuramente a Lincoln y la Guerra Civil norteamericana nunca ocurrió), por lo que la protagonista, que es negra, debe alterar sus facciones para aparecer caucásica. Un mundo donde Elvis no es famoso, ya mató a su madre e intenta violar a nuestra intrépida protagonista a continuación.
 

Esta casi absurda sinopsis de ninguna manera logra comunicar todas las ideas desbocadas que aparecen en esta novelita de apenas 300 páginas. Por ejemplo la jerga urbana, un lenguaje mutante casi tan difícil de descifrar como el escoces en TRAINSPOTTING (algún día intenten ver esa película sin subtítulos y vean qué tan lejos llegan), que Womack inventa para su violento siglo XXI, y que ya había desarrollado con anterioridad en otras novelas. Como menciono arriba, todos los libros de Womack comparten el mismo universo, aunque no es necesario leer los demás para entender ELVISSEY. (Como detalle personal, recuerdo que AMBIENT me gustó mucho. La de HEATHERN no tanto, la verdad). Es fascinante, además, especular qué pasaría si Jesucristo regresara de verdad en nuestros días. ¿Sería tan positiva la reacción de los fanáticos al encarar a su salvador en persona? A pesar que el Elvis de esta novela es un desgraciado redneck sin muchas virtudes que lo rediman, a su manera el libro es un homenaje tan cariñoso como lo fue BUBBA HO-TEP. Si pueden, consigan este libro y échenle un ojo. Y ya que andan en eso denle una leída rápida a RANDOM ACTS OF SENSELESS VIOLENCE. Y no perderían su tiempo si hojean la de AMBIENT. Y de una vez también la de…

viernes, 12 de septiembre de 2014

VURT, o los peligros de meterte una pluma en la boca...


El otro día se armó la plática sobre VURT, de Jeff Noon, y por supuesto lo agarré de excusa para desempolvar ese librito y releerlo por enésima ocasión. Se pueden quedar con sus obras clásicas de la literatura universal. A mi déjenme con novelas como VURT y seré feliz. Es el tipo de libros que tuve el privilegio de leer cuando estaba en la universidad que me demostró que la ciencia-ficción podía ser algo más que Asimov o los mismos autores de siempre. La trama es extraña, casi no tiene sentido. Los personajes son desagradables y orgullosos de serlo. No hay final feliz, ni lo buscaban. En resumen, el tipo de libros que le daría un soponcio al Buen Doctor.



En un Manchester del futuro cercano un grupo de delincuentes juveniles, casi niños, se la pasan día y noche drogándose con “plumas” alucinógenas. Hay plumas de distintos colores, cada una ofrece un efecto diferente. La más poderosa, casi mítica, es la legendaria Pluma Amarilla. No cualquiera sobrevive a la Pluma Amarilla. Por supuesto, no existe invitación más tentadora que esa. Un buen día, Desdemona, la hermana del protagonista, no regresa de uno de esos viajes. En su lugar está ahora la Cosa de Otro Mundo. Por supuesto, Scribble, nuestro irreverente protagonista no está muy contento con esta situación y se lanza a buscar otra Pluma Amarilla para poder rescatar a su hermana acompañado por sus amigos. Y así comienza su odisea...



La trama en sí, por supuesto, es una mera excusa para que Noon desencadene su prosa acida, casi alucinante, describiendo las extrañas vistas de su enferma imaginación. El Manchester de pasado mañana podría ser otro planeta, para el caso. En efecto, leer VURT es como chupar una de esas Plumas Amarillas. Más de una persona ha comparado VURT con A CLOCKWORK ORANGE, aquella revolucionaria (en más de un sentido) novela de Burgess. No estoy seguro si yo haría esa comparación tan rimbombante pero estoy de acuerdo que ambos libros ofrecen una experiencia única. ¿Qué otra cosa le podemos pedir a una lectura? Hay personas que prefieren leer el mismo tipo de libros una y otra vez. Es cómodo, es seguro. Como un par de pantuflas viejas y rotas. Vale, está bien, pero desde mi punto de vista la vida es muy corta para andar repitiendo experiencias cuando todavía hay tanto más por descubrir.


Tengo entendido que hace poco sacaron una edición nueva por el 20 aniversario, que incluye un trío de cuentos de Noon en el mismo universo y una extraordinaria introducción por parte de Lauren Beukes, escrita en el estilo de Noon. Se oye muy bien, y a la mejor la busco algún día. Definitivamente es la que deben comprar. Mientras tanto yo me quedo con mi edición de hace veinte años, tan querida y releída.

domingo, 24 de agosto de 2014

EL DOCTOR HA MUERTO, LARGA VIDA AL DOCTOR

No es fácil convertirse en el nuevo Doctor. La audiencia se ha encariñado con un Doctor después de años y de repente, sin que nadie nos consultara, llega uno nuevo. Para nada ayuda el hecho que el “nuevo” debe dedicar sus primeras escenas, a veces el episodio completo, a actuar como un idiota, haciéndola de un Doctor confundido por su nueva regeneración. (Según recuerdo, Tennant se la pasó dormido en una cama la mitad de “The Christmas Invasión”, su primer episodio). El trauma no es solo para el personaje, es para nosotros también. ¿Debemos lidiar con todo esto y además resulta que el “nuevo” es un idiota? Con el tiempo esto mejora pero a veces es difícil librarse de primeras impresiones...


El debut de Peter Capaldi no fue perfecto, en mi opinión, pero me gustó. Sobre todo Peter Capaldi. Todavía es difícil ver qué tipo de Doctor va a ser, pero el cambio instantáneo de personalidad se aprecia como una bocanada de aire fresco. Un Doctor más obscuro, más serio. Más ambiguo. (¿El robot saltó, o lo empujó el Doctor?). Por más bien que me caía Matt Smith debo admitir que ya era necesario. Hay que mencionar que mucho crédito le corresponde a la dirección de Ben Wheatley, el mismo de KILL LIST y, sobre todo, A FIELD IN ENGLAND. Detallitos como cuando Clara está en el pasillo (aguantando la respiración como en una pesadilla) y descubre más y más cadáveres androides a su alrededor. Hay una sensación de horror sin esperanza que no viene del guion sino de la manera en que lo filmaron. El horror viene, además, no de los cadáveres en sí sino del hecho que el Doctor, la persona en la que más confía en todo el mundo, la acaba de abandonar. Esto sería impensable con Matt Smith. Jamás ocurriría. Ese es el encanto de un nuevo Doctor. Que no sabemos de lo que es capaz todavía.


Algo que disfruté también fue la simetría del guion de Moffat (se le ha cuestionado su trabajo como show runner, pero que yo sepa nadie niega que el señor escribe los mejores episodios), con los androides que intentan reconstruirse una y otra vez, y el Doctor haciendo esencialmente lo mismo con su regeneración. Las dos caras de la misma moneda. En algún momento Capaldi usa la analogía de una escoba que creo ilustra todo esto a la perfección. “Con el tiempo hay que cambiarle el palo a una escoba. Luego el cepillo. ¿Sigue siendo la misma escoba? Pues claro que no.” El Doctor lo dice para explicar que el androide se ha remplazado él mismo tantas partes que ya desde hace mucho tiempo dejó de ser el mismo. Del ser original ya no queda nada. Por desgracia el Doctor es igual. Brillante.

Habiendo dicho todo eso…
 

Si existe una Companion en toda la historia del programa a la que no tendría que haberle molestado que el Doctor se regenerara, o se hiciera viejo, es Clara (ella conoció a todos los Doctores, incluyendo el Primero, y fue la única que simpatizó con el War Doctor), pero en fin… Supongo que el episodio necesitaba de alguien con la que el público se pudiera identificar. Y vaya que el público, guiándome por los comentarios en línea, no estaba muy conforme con un Doctor “viejo”. A mí se me hizo un buen detalle desde la primera vez que lo escuché, pero para la gente que empezó a ver DW desde Eccleston debe haber sido algo muy extraño.

En resumen, un inicio muy prometedor. ¡Que venga el resto de la temporada!

domingo, 17 de agosto de 2014

LOS CUENTOS DE ROBERT SILVERBERG


Recuerdo con mucha claridad cuando me entere hace como 25 años que una editorial se iba a animar a publicar todos los cuentos de Robert Silverberg, uno de mis escritores favoritos, en una serie de volúmenes gruesos. Supuestamente, los librotes iban a salir uno por año durante la siguiente década. Con mucha ilusión compré el primer volumen, SECRET SHARERS, lo devoré de principio a fin en un fin de semana frenético, y me senté a esperar el siguiente volumen. Y esperé, y esperé. El segundo libro nunca salió. (Bueno, muchos años después me enteré que en Inglaterra publicaron un segundo volumen en una edición limitada, pero en aquellos días prehistóricos anteriores al internet uno no se enteraba tan fácil de este tipo de cosas y conseguirlas era todavía más difícil. En todo caso los demás volúmenes que prometieron jamás aparecieron)
 

Hubo varias razones para que este proyecto no se pudiera llevar a cabo, una de las cuales era la imposibilidad del mismo. Una serie de libros coleccionando los mejores cuentos de Silverberg ya sería muy ambiciosa. Una que pretenda juntar todos los relatos que ha escrito es absurda. Recordemos que Silverberg empezó a escribir en una década donde el mercado de las revistas de CF no era el que conocemos hoy en día, sino donde más de una docena de revistas, entre profesionales y semi-profesionales, competían por la atención de los lectores. A las revistas les urgían cuentos y más cuentos con los que poder llenar sus páginas, y jóvenes como Silverberg, emulando a los autores pulp de los 30s, estaban más que dispuestos a satisfacer esta demanda. Tan solo en 1957 Silverberg publicó más de 100 cuentos (en 1956 fueron más de 60, mientras que en 1958 fueron más de 80), y ni mencionemos los que escribió pero no pudo vender. Silverberg era una fábrica de ficción, escribiendo en promedio un millón de palabras al año (alrededor de 3 mil páginas). Aun cuando las revistas a duras penas pagaban un centavo por palabra, el señor era capaz de pagar la renta y vivir bien solo con escribir (desgraciadamente esos días ya no existen). Hay que aclarar que la mayoría de estos cuentos… no eran muy buenos, que digamos. Silverberg mostraba cierta ambición y talento literario, pero en realidad lo que quería era pagar las cuentas. No sería sino hasta que el boom de las revistas se desplomó algunos años después que esto cambiaria.
 

Todo esto a manera de torpe introducción al punto de esta postal, ya que recientemente descubrí, casi por accidente, que hace un par de años Subterranean Press había reiniciado el noble proyecto de juntar la ficción corta de Silverberg en una serie de libros, y a diferencia del anterior intento han logrado avanzar bastante en muy poco tiempo, con ocho volúmenes ya publicados y el siguiente a punto de salir en un par de semanas. De nuevo, no pretende ser una colección total de sus cuentos, pero tampoco se limita a publicar solo sus relatos mejor conocidos, quedándose en un término medio que resulta muy satisfactorio. Por el momento voy por el segundo volumen, TO THE DARK STAR, que en mi opinión es donde en serio comienzan los fuegos artificiales.


Este volumen cubre los años de 1962 a 1969, un periodo donde Silverberg además de escribir novelas tan revolucionarias como THORNS, DOWNWARD TO THE EARTH (su primera novela que leí, gracias a Martínez Roca, como REGRESO A BELZAGOR), THE MAN IN THE MAZE, NIGHTWINGS, UP THE LINE, THE MASKS OF TIME, THE GATE OF WORLDS, etc, etc, se tomó el tiempo para escribir varios cuentos cortos tan experimentales y novedosos a su manera como sus novelas. Este era un Robert Silverberg renacido de sus cenizas como un fénix, que ya no escribía para pagar la renta sino para crear arte. En vez de un centenar de cuentos basura ahora enfocaba sus esfuerzos en una docena al año apenas.


TO THE DARK STAR incluye pequeñas joyas como “To See the Invisible Man”, quizá el primer gran relato que Silverberg escribió, que sale de una línea perdida de “La lotería de Babilonia” de Borges, donde un hombre es sentenciado a la invisibilidad debido a su falta de empatía y compasión humana. No lo vuelven invisible, sino que toda la gente a su alrededor debe pretender que no lo ven. Por supuesto, el desgraciado empieza a abusar de su condición. Se mete a los vestidores de mujer para verlas sin ropa, roba cosas, etc. Sin embargo, poco a poco se da cuenta de la terrible soledad a la que lo han condenado. De niño me encantaba este cuento. Incluye también la perturbadora “Flies”, que apareció en la DANGEROUS VISIONS de Ellison, donde un hombre perdido en el espacio es rescatado por alienígenas que lo “curan” y lo mandan de vuelta a casa, con resultados catastróficos. Un destino similar le esperaría al protagonista de la maravillosa THE MAN IN THE MAZE, por supuesto. Otra de mis favoritas es “Ishmael in Love” sobre un delfín que se ha enamorado de una humana y narra su historia a una computadora, intentado seducirla.


Encontraran además la clásica “Passengers”, ganadora del Nebula en 1969 (fue finalista del Hugo también) sobre un futuro donde alienígenas invisibles se posesionan de los cuerpos de humanos durante un par de horas. Esto ocurre sin ton ni son. Las posesiones son impredecibles. El propósito de los alienígenas jamás es explicado. Durante una de estas posesiones el protagonista tiene sexo con otra mujer, también víctima de una posesión por pura casualidad. En este mundo la gente tiende a evitar las relaciones (pues uno puede ser poseído en cualquier momento) pero al encontrarse a la mujer después de recuperar la consciencia intenta hablar con ella. El final es agridulce como pocos. Viene también la novela corta “Hawksbill Station” donde prisioneros políticos son enviados al pasado (a la era precámbrica) y que Silverberg convertiría en una novela posteriormente. Por razones obvias la novela es la versión más famosa y me da mucho gusto que esta versión menos conocida vuelva a estar al alcance de todo mundo porque, según yo, es superior a la novela. (Finalista al Nebula a Mejor Novela Corta de 1967, por cierto)


Y más, mucho más. “The Pain Peddlers” que en cierta forma prefigura las pesadillas de THORNS (y “Flies” también). “The Sixth Palace”, una emocionante aventura donde un buscador de tesoros debe enfrentar a un robot invencible y sus preguntas Zen, una interpretación futurista del mito de Edipo y la Esfinge. El monumental “Sundance” que es por mucho el relato más experimental de toda la colección, una historia sobre genocidio y la culpa de los sobrevivientes que cambia de tercera a primera persona, y hasta a segunda persona ocasionalmente. A mucha gente se les hace un cuento demasiado complejo y complicado. A mí siempre me gustó. El tipo de relatos que yo quería escribir de niño. Nunca olvidaran a Tom Two Ribbons…

Háganse un favor y empiecen a comprar los libros de esta serie.


POSDATA:

Por cierto, con todo esto no les quiero hacer creer que los relatos en el primer volumen de esta serie, TO BE CONTINUED, son malos. Por el contrario, el librote incluye varios cuentitos que valen la pena, por ejemplo, “Ozymandias”. Por alguna razón no incluye uno de mis favoritos de niño, “The Chosen People”, sobre unos extraterrestres explotados por los humanos y basado en el Exodo de los israelitas, o sus secuelas “The Promised Land” o “All the King’s Horses”. (Que lastima que Silverberg nunca se molestó en acabar la serie). Otra ausencia importante, en mi opinión, es “Chalice of Death” sobre el redescubrimiento de la Tierra miles de años después de que su imperio se había esparcido por todo el universo y el cumplimiento de una antigua profecía. Recuerdo que la continuación “Earth Shall Live Again!” es muy buena. A la mejor ninguno de estos era una obra maestra de la literatura pero a mí me fascinaban de niño!

miércoles, 30 de julio de 2014

EL UNIVERSO SEGÚN GARDNER DOZOIS


La semana pasada me llegó el volumen más reciente de THE YEAR’S BEST SCIENCE FICTION editado por Gardner Dozois, que este año cumple ya 31 años. Mejor excusa para desempolvar el blog no se me ocurre. Más de 700 páginas que incluyen 32 relatos y (casi tan importante) una introducción resumiendo lo mejor del año en el género, desde chismes tras bambalinas del mundo editorial hasta la lista de obituarios (este año particularmente larga, por desgracia), pasando por lo mejor en novelas, antologías, colecciones e inclusive el cine y la televisión. Como siempre, para toda la gente que no tiene el tiempo de suscribirse a las revistas mensuales como ASIMOV'S y F&SF, la inmensa antología de Dozois es la opción ideal. Hora de interrumpir mis otras lecturas y maratones de series para ponerme al corriente. Hora de volver al trabajo, como dicen por ahí...
 
 
Lo primero que leí fueron los dos cuentos de Lavie Tidhar, escritor que por alguna razón es completamente desconocido aquí en México. Ambos relatos son parte de su serie de la Central Station, en una Tel Aviv del futuro. El primero, “The Book Seller”, ya lo había leído en INTERZONE el año pasado y es un bellísimo estudio de un hombre atrapado en su propia soledad. Como la mayoría de los demás relatos en esta maravillosa serie es de un carácter melancólico e introspectivo. El segundo, sin embargo, y que jamás había leído antes es quizá mi cuento favorito de toda la antología. “Only Human” ocurre en el mismo universo de la Central Station de forma nominal y es completamente distinto al resto de la serie. Si acaso me recuerda la salvaje imaginación desenfrenada de Bruce Sterling de principio de los 80s, cuando todavía escribía cuentitos sobre los Mechanists y los Shapers. Un relato denso, que me tardó casi lo doble de leer que el primero, a  pesar de solo tener la mitad de páginas.

La misma antología de donde salió “Only Human”, PANDEMONIUM, también nos ofrece “A Map of Mercury”, CF de la más dura, cortesía del brillante Alastair Reynolds y que me recordó mucho a su anterior "A Spy in Europa", su primer cuento corto que le leí hace ya algunos añitos. Tal fue mi entusiasmo después de leer estas dos historias que mi primer instinto fue meterme a Amazon a comprar la antología original (o por lo menos bajarla ilegalmente), pero según Dozois en su introducción estos dos relatos son lo único rescatable de ese libro.
 

Una antología que sí tuve la oportunidad de leer a principios de año fue la de OLD MARS, editada por George RR Martin, y Dozois escoge otros dos relatos de ahí. “The Queen of Night’s Aria” de Ian McDonald, y “Martian Blood” de Allen M. Steele. Ambos son buenos (sobre todo el primero) pero personalmente me habría gustado que Dozois hubiera escogido el de “The Lost Canal” de Michael Moorcock. Siempre que hay alguna antología sobre Marte,  Moorcock parece estar presente y nadie como él para invocar no al Marte científicamente correcto de Kim Stanley Robinson, o inclusive el poético de Bradbury, sino el de los pulps baratos de Edgar Rice Burroughs, detalle que yo aprecio enormemente.


Como ya todos sabrán, Jay Lake falleció antes de tiempo hace apenas unos meses a la temprana edad de 49 años. Su carrera apenas duró una década (eso sí, muy prolífica desde el principio, casi como si supiera de antemano sobre el cáncer que lo acabaría matando) y su extraordinaria novela corta “Rock of Ages” solo nos recuerda la enorme pérdida que sufrimos cuando se nos adelantó. Junto con el cuentito de Tidhar es, sin duda, mi favorito de la YEAR’S BEST de este año. Curiosamente también me recuerda a Bruce Sterling, pero a aquel de los años 90s cuando estaba metido con todo tipo de movimientos ecológicos extraños como Viridian. Una historia repleta de ideas visionarias casi en cada párrafo.


Por cierto, esta es una de las principales ventajas de la antología de Dozois sobre su competencia cada año. Su enorme tamaño le permite incluir varias novelas cortas y no solo a los cuentos cortos que usualmente ofrecen las otras dos antologías anuales. Este año en particular lo mejor del libro de Dozois (con la excepción del cuento de Tidhar) son las novelas cortas. Por el contrario, los cuentitos (como por ejemplo el de “The Promise of Space” de James Patrick Kelly, o “The Plague” del genial Ken Liu, dos autores cuyo trabajo usualmente me gusta mucho) se me hicieron una tontería.
 

Otro cuento largo muy bueno presente en este volumen se me hizo el de “Earth 1” de Stephen Baxter, sobre la búsqueda a lo largo de las estrellas del verdadero origen de la Humanidad. Como de costumbre, Baxter es más diestro con las grandes Ideas y conceptos que con los personajes, pero lo que es un mortal defecto en sus novelas (su libro PROXIMA del año pasado de plano me aburrió tanto que casi lloro) es una virtud en extensiones menores. Siguiendo en la misma vena, “Quicken” de Damien Broderick que cierra el volumen, no solo es otra muy buena novela corta sino que además es la secuela oficial de la clásica “Born with the Dead” de Robert Silverberg. (Lo más sorprendente, por supuesto, es que Silverberg, siendo como es de especial, haya autorizado una “secuela oficial” a quien sea).


Otros relatos menos largos que sí me gustaron fueron “Rosary & Goldenstar” del siempre impredecible Geoff Ryman (como el titulo ya nos advierte, se trata de una divertida ucronía sobre Shakespeare que no pasa de ser un chiste, pero al maestro Ryman se le perdona mucho), “Transitional Forms” de Paul J. McAuley (este tipo de relatos de CF biológica siempre le han quedado muy bien, el verdadero heredero de Paul Di Filippo y su manifiesto Ribofunk de hace 20 años, como por ejemplo su tan recordado “Gene Wars”), “The Waiting Stars” de Aliette de Bodard, del que ya hablé en una postal anterior y quizá los dos de Ian R. MacLeod (si no les molesta el contenido ligeramente sacarino de ambos). Curiosamente, el de Greg Egan, “Zero for Conduct”, no me fascinó.

En fin, no tiene caso que hable de cada cuento cuando es mejor que ustedes los vayan descubriendo uno por uno. Así que si tienen la oportunidad, háganse un gran favor y busquen esta nueva entrega de Gardner Dozois. Luego me pueden dar las gracias.

 

jueves, 24 de abril de 2014

NOMINACIONES AL HUGO 2014 (Cuentos gratis)


Hace unos días apenas anunciaron las nominaciones al premio Hugo 2014 que se entregaran en la Convención Mundial en Londres a celebrarse en unos meses así que, como todos los años, es hora de sentamos a platicar sobre la fiesta más grande del año en la Ciencia-Ficción y (como de costumbre) sobre algunas de las curiosas elecciones. Será divertido averiguar cuál de todos los episodios de DOCTOR WHO se llevará el premio este año, por ejemplo, o si la decepcionante ANCILLARY JUSTICE se lleva el premio a Mejor Novela del 2014 como todos esperan. Tan solo la controversia (parece que no puede haber entrega de Hugos sin algún escandalo) sobre el escritor que “compró” su nominación nos tomaría todo el día. Antes que nada, sin embargo, es la oportunidad de leer por uno mismo lo más que se pueda de la lista. Hoy en día, cuando casi la mitad de las historias nominadas aparecen en publicaciones en línea, podemos aprovechar para leerlas gratis. Sin más, pues, procedamos a la lista de este año:


Como pueden ver, todos los relatos cortos (short story) están disponibles. Les dejo el link individual y luego una brevísima reseña para que la puedan leer después de disfrutar cada historia.

“The Water That Falls on You from Nowhere” por John Chu


John Chu es un nombre que se ha vuelto familiar para los que seguimos estas nominaciones en años recientes y este cuentito nos recuerda por qué. El asunto de la lluvia misteriosa que cae espontáneamente sobre los mentirosos parece innecesario. Un detalle de realismo mágico que no añade mucho pero cuando los personajes están tan bien desarrollados, a quién le importa. Aún si uno no es gay, la historia de este joven intentado salir del closet frente a toda su familia se vuelve completamente identificable. Excelente.




“If You Were a Dinosaur, My Love” por Rachel Swirsky


Rachel Swirsky es otro nombre que se ha vuelto ubicuo a la hora de estos premios en años recientes. Desgraciadamente debo decir que este cuento no me convenció. Demasiado dulzón para mí. Prefiero leer historias con algo de trama y no solo una viñeta sentimental. Estoy seguro que muchos estarán en desacuerdo conmigo, lo cual es perfectamente válido…

“Selkie Stories Are for Losers” por Sofia Samatar


Admito que el nombre de Sofia Samatar no me es conocido, pero es obvio que debo remediar esto. A primera vista un cuento muy sencillo y lineal, es más complejo y está mejor escrito de lo que parece. Hay que mencionar que el nivel de CF es prácticamente nulo, pero eso ya no es una excepción hoy en día en los Hugos, desgraciadamente.

“The Ink Readers of Doi Saket” por Thomas Olde Heuvelt


Al principio este cuento irreverente era mi favorito en esta categoría (no el que creo que se lo va a llevar, sino el que me gustaría que se lo llevara). La Tailandia exótica que describe para el caso podría ser una cultura completamente alienígena de otro planeta. Sin embargo, mientras escribía esta postal me di cuenta que la resolución es demasiado sencilla, que simplemente ocurre y ya. Los pies de pagina, por cierto, son una perdida de tiempo. Creo que prefiero ahora el cuento de John Chu.



En la categoría de Mejor Relato (Novelette) tenemos a dos de los candidatos:

“The Lady Astronaut of Mars” por Mary Robinette Kowal


Este relato me gustó bastante. Un ejemplo de cómo escribir una historia dulce y tierna sin caer en el sentimentalismo barato. Si no fuera por el siguiente nominado, le entregaba gustoso el premio.

“The Truth of Fact, the Truth of Feeling” por Ted Chiang


¿Existe algo que pueda añadir sobre Ted Chiang? Obvio no. Simplemente leanlo…

En la categoría de Mejor Novela Corta (Novella) también podemos disfrutar de dos de las nominadas gratis.

“Equoid” por Charles Stross


La primera es cortesía de nuestro viejo conocido Charles Stross y es parte de su serie de novelas y cuentos de “The Laundry”, esa organización británica que debe lidiar con asuntos ocultos y burocracia gubernamental al mismo tiempo. HP Lovecraft mezclado con Len Deighton, como otros han dicho ya antes. La historia en esta ocasión es quizá demasiado larga, según yo. A la mejor si solo hubiera agarrado las partes epistolares (“escritas” por Lovecraft) para hacer un cuentito corto me habría gustado más. En todo caso es divertido ver cómo se burla de la prosa de HPL. (Y quizá más importante, incluye links para los dos cuentos anteriores en la serie. Ambos ligeramente superiores)


“Wakulla Springs” por Andy Duncan & Ellen Klages


Esta última historia es un caso extraño. Impecablemente escrita, se trata de cuatro relatos individuales unidos temáticamente por el simple hecho que cada protagonista diferente pertenece a la misma familia que vive en el área mencionada por el título. Los dos primeros me encantaron, sobre todo los detalles de la película de Johnny Weissmüller, aunque al final la cosa como que se cae. No estoy seguro, además, de por qué fue nominada al Hugo. Excepto por un par de detallitos casi insignificantes al mero final, no hay nada de Ciencia-Ficción (ni siquiera de fantasía) en esta historia. Aun así, vale la pena tan solo por la primera mitad.

En fin, pónganse a leer…