lunes, 10 de agosto de 2015

EL CAMPEÓN ETERNO VUELVE A ATACAR (Quizá)

Hace un par de meses apareció THE WHISPERING SWARM, la nueva novela de Michael Moorcock, sin ningún bombo y platillo. Hubo una época en que el mundo entero de la literatura fantástica se habría detenido por completo y no se hablaría de otra cosa durante semanas. En fin… Sic transit gloria. Es difícil explicar por qué esto ha ocurrido. A pesar que es cierto que Moorcock se ha alejado algo de la ciencia-ficción y la fantasía en general, la verdad es que nunca nos ha abandonado del todo. Reediciones de sus novelas clásicas aparecen constantemente en ambos lados del charco, manteniendo una presencia casi permanente en el medio. Sin embargo, es imposible ignorar que su última novela de Elric (y de hecho no era enteramente sobre él) salió hace una década, mientras que su última novela de CF fue hace más de 20 años. Lo cierto es que hoy en día Moorcock es conocido por sus novelas “respetables”, el tipo de obras literarias que son nominadas al Guardian o al Whitbread, y no al Hugo. Novelas como la monumental MOTHER LONDON, que tienen a gente como Alan Moore e Iain Sinclair como sus más devotos seguidores, o la tetralogía del Coronel Pyat (que lograron desafiar la paciencia de su humilde servidor como pocos otros libros). Aun así, casi como si no pudiera evitarlo, Moorcock sigue metiendo elementos fantásticos en todos sus libros.


Estoy seguro que nadie ha olvidado sus novelas de los 80s como THE WAR HOUND & THE WORLD’S PAIN sobre Ulrich von Bek, un mercenario librepensador, que es encomendado por Lucifer a buscar el Santo Grial en una Europa devastada por la Guerra de los Treinta Años, o THE CITY IN THE AUTUMN STARS sobre Manfred von Bek persiguiendo al mismo Santo Grial durante la Revolución Francesa, libros de altísimo nivel literario que además resultaron ser dos de las novelas de fantasía más entretenidas de toda la década. Ejemplos como la extraordinaria THE BROTHEL IN ROSENSTRASSE, novelita histórica de corte realista (y casi pornográfica) que ocurre en una Europa que nunca fue antes de la Primera Guerra Mundial, o la inolvidable GLORIANA, que tanto acabó por ofender a las feministas, también saltan a la memoria. Si vamos para el caso, una de las últimas novelas de Elric tenía ni más ni menos que al poeta Ernest Wheldrake como compañero del rey albino (y si no saben quién es “Wheldrake” es que no están entendiendo el juego de meta-ficción literaria que siempre ha jugado Moorcock. Eso, o que necesitan leer más a Swinburne). THE WHISPERING SWARM es un bienvenido regreso a ese tipo de novelas.


THE WHISPERING SWARM es la historia de un joven escritor de novelitas baratas de CF llamado Michael Moorcock haciéndose camino en la vibrante escena literaria del Londres de segunda mitad del siglo XX. Es decir, no contento con utilizar solo algunos aspectos de su vida para ilustrar una novela, como fue el caso de KING OF THE CITY, Moorcock se convierte ahora en el protagonista de su última obra, si bien es obvio que Moorcock toma una página de su amigo Ballard y su propia “autobiografía” en THE KINDNESS OF WOMEN (la secuela menos famosa de EMPIRE OF THE SUN). La primera mitad de la novela tiene pocos elementos de fantasía y excepto por un par de detalles parecería una novela mainstream, aunque aun así resulta un verdadero festín para los aficionados de la historia de la CF, con Moorcock narrando los detrás de bambalinas de las revistas de CF inglesas como SCIENCE FANTASY y NEW WORLDS, editadas por Ted Carnell, así como sus primeros encuentros con gente como John Wyndham, John Brunner, Arthur C. Clarke y hasta Mervyn Peake (su vecino), pasando por sus jóvenes compinches y futuras estrellas J.G. Ballard, Barrington Bailey y Jim Cawthorn. Nadie puede negar que la historia de Moorcock, el hombre que casi por si solo fue el responsable de desencadenar la New Wave británica durante los años 60s cuando se hizo cargo de la misma NEW WORLDS, merece ser contada. En el libro abundan detalles obscuros como la contribución de Wyndham y Harry Harrison en la creación de Elric y lo que Moorcock pensaba en realidad de ciertos editores. No me queda muy claro para qué cambió algunos nombres, como el de Ballard (Jack Allard), el de Thomas Disch (Rex Fisch) o el de la escritora Hilary Bailey, su primera esposa (Helena Denham), mientras que los de la mayoría los dejó igual, pero eso es lo de menos. Recuerdo que en su cuento corto “Stories” (en la antología STORIES editada por Sarrantonio y Gaiman), sobre el suicidio de su amigo Disch, todos tenían seudónimos así que hay le veía un poco más de sentido. En todo caso, como pueden ver, los seudónimos no son nada difíciles de descifrar así que es quizá irrelevante.


Por supuesto, queda ese par de detallitos que mencioné arriba. Desde que es niño, Michael a veces ve cosas que no son reales. Oye golpes y ruidos que nadie más escucha, el enjambre de susurros del título. Lo que pareciera un simple caso de tinnitus resulta algo más. En algún momento de las primeras páginas, el joven Moorcock conoce al Fraile Isidore, que lo introduce a la comunidad de Alsacia, un barrio oculto en el corazón de Londres, casi un universo bolsillo, donde personajes de toda la historia encuentran refugio. Ahí conoce a la enigmática Moll Midnight. Es aquí donde, igual que en cuentos como “London Bone” o las mismas MOTHER LONDON y KING OF THE CITY, la ciudad misma, sus calles y edificios, se vuelven uno más de los personajes. Todos los sueños de Michael el lector voraz de fantasía parecen hechos realidad, pero el joven está creciendo. Está madurando. La vida real y su nuevo matrimonio lo hacen alejarse de tan fantástico lugar. Pasan los años y continua el ascenso de Michael, el editor y el escritor a lo largo de los 60s (¿existió alguna ciudad más emocionante que Londres durante los Swingin’ Sixties?). Eventualmente, sin embargo, el susurro del enjambre es insoportable. El tedio de tener hijos y mantener la fantasía burguesa lo acaban hartando después de algunos años, a pesar del éxito comercial que sus libros han alcanzado. Esos susurros y ruidos que nadie más oye son cada vez más fuertes, y es solo hasta que por fin regresa a Alsacia que desaparecen. Moll Midnight, tan joven y bella como siempre, lo sigue esperando dentro de sus muros. Sin perder el tiempo, Moll lo recluta para participar en un robo. Su esposa y su vida matrimonial de ninguna manera pueden competir contra todo esto y por supuesto Michael inicia una aventura amorosa con Moll y pasa cada vez más tiempo en Alsacia alejado de su familia. La narración se vuelve cada vez más estrambótica hasta el punto que Michael debe ayudar a rescatar al rey Carlos de las garras de Oliver Cromwell.

Hay que decir que Moorcock pinta un retrato muy cándido y honesto de sus propias fallas. Existen momentos que la “autobiografia” parece pura exageración, y no me refiero a las partes en Alsacia (¿con cuántas mujeres se supone que debemos creer que se acostó?). Es difícil ignorar, además, esa compulsión de hacer name-dropping cada 2 renglones (aunque supongo que es cierto que conoció a todo mundo en esos años). Al mismo tiempo, Moorcock es brutalmente honesto a la hora de hablar sobre su primer matrimonio y las causas de su fracaso (que probablemente no tuvieron que ver con un barrio misterioso sino con su inmadurez, pero el resultado final es el mismo). Ciertamente Michael el protagonista no sale bien librado y tomando en cuenta que la mayoría de las personas sobre las que habla siguen vivas, hay que admirar los pantalones de Moorcock.

¿Acaso el joven Michael es ahora otro aspecto del Campeón Eterno? Con el paso de los años todos los personajes de Moorcock se han convertido en eso, ya no solo Elric y Erekosë y Corum y Hawkmoon sino también Jerry Cornelius, Jherek Carnelian y Jerry Cornell, así como todos los miembros de la familia von Bek a lo largo de la historia. ¿Por qué no completar la labor e incluir al autor mismo? THE WHISPERING SWARM es la primera de una trilogía, y en cierta forma, hasta parece como si Moorcock, esa elusiva figura literaria, estuviera escribiendo sus últimos libros.


lunes, 3 de agosto de 2015

LA MEJOR ANTOLOGÍA DE CIENCIA-FICCIÓN DE TODOS LOS TIEMPOS (Segunda Parte)

A que no sabían que iba a haber una segunda parte, ¿verdad? Pues la verdad yo tampoco, pero la plática que se armó gracias a la anterior reseña me hizo recordar que esa no era toda la historia. THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME es la mejor antología de CF de todos los tiempos, pero la razón por la que yo llegué  a ella fue en realidad por otra antología: THE BEST OF THE NEBULAS, editada en 1988 por el mismo Ben Bova. Como lo dice su nombre, este libro pretendía incluir a lo mejor de los premios Nebula ahora que ya habían pasado más de 20 años desde su inauguración. Por tal, funciona como perfecta secuela a THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME que terminaba precisamente en 1965. Se podría hacer un muy buen argumento que si no fuera por el libro anterior esta sería la mejor antología en la historia. Recuerdo haber comprado THE BEST OF THE NEBULAS justo antes de entrar a la universidad (como pueden ver en la foto mi copia ya está algo golpeada) y después de leerlo siempre me quedo curiosidad sobre el volumen anterior de Silverberg, que solo obtuve años después ya que por aquellas épocas era casi inconseguible. En una de esas ironías que son nuestro pan de cada día, hoy por hoy es THE BEST OF THE NEBULAS el que está out of print y algo difícil de encontrar a menos que estés dispuesto a meterte a lugares como ebay y pagar un poquito más que el precio de portada.

A diferencia del libro de Silverberg aquí no había limitaciones como “un solo relato por autor”, por lo que Harlan Ellison aparece tres veces, mientras que Zelazny y Delany y Leiber lo hacen dos veces cada quien. En efecto, así como THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME termina con el sublime “A Rose for Ecclesiastes”, THE BEST OF THE NEBULAS inicia con el clásico retro (aun en esa época) “The Doors of His Face, the Lamps of His Mouth”. Ambos tienen inmensurable valor personal para mí, ya que fueron esos dos relatos, de hecho, los que hicieron que de niño decidiera ser escritor. ¡Yo quería escribir algo así algún día! Volviéndolos a leer descubro que les sigo teniendo el mismo cariño entrañable a los dos. La segunda contribución de Zelazny en este libro es la novela corta “He Who Shapes” que eventualmente se convirtió en la novela THE DREAM MASTER, pero si me preguntan a mí la novela corta es la versión superior. A todo mundo parece desagradarle el egoísta protagonista pero a mí siempre me cayó bien. Pero los fuegos artificiales apenas van comenzando, pues a continuación nos espera “Repent Harlequin! said the Ticktockman”, quizá el cuento más famoso de Harlan Ellison, y por cierto uno de los relatos más reimpresos en toda la literatura en inglés. Aunque todo esto es muy merecido, debo admitir que esta pequeña obra maestra no es mi favorita suya, algo a lo que regresaré después. Quizá su misma ubicuidad ha trabajado en contra suya. Su segundo relato en el libro, el famoso “A Boy & his Dog”, a pesar de ser menos ambicioso, me entretiene más estos días. Por otra parte, “Jeffty is Five”, su tercera contribución, es un cuentito que siempre he encontrado algo sobrevaluado. Su nostalgia funciona mejor si creciste en Estados Unidos, supongo. Samuel R. Delany aparece ni más ni menos que con “Aye & Gomorrah” y “Time Considered as a Helix of Semi-Precious Stones”. El maestro Delany siempre fue mejor novelista que cuentista, pero aun si se muriera y únicamente hubiera escrito estos dos cuentos con eso ya sería más que suficiente para garantizar su presencia en el panteón de la CF. Osados en su ambición como ningún otro cuento, completamente sui generis. Por si esto fuera poco, pasamos ahora a “Gonna Roll the Bones” de Fritz Leiber que de hecho es mi Visión Peligrosa favorita. Lo más divertido es que cuando la leí por primera vez de niño no le entendí nada. “Behold the Man” de Michael Moorcock se ve bastante inofensivo hoy en día, pero uno apenas y puede imaginar el impacto que causó cuando apareció en los 60s. Siempre es bueno volver a leer “Dragonrider” de Anne McCaffrey si tan solo para acordarnos que originalmente esa serie empezó siendo de ciencia-ficción y no de fantasía. (Apareció en la ANALOG de Campbell, por amor a dios). Otra de las virtudes de este volumen es que para la década de los 70s la gente ya se había dado cuenta que había mujeres escribiendo material tan bueno como el de nadie más, por lo que incluye obras como “Love is the Plan, the Plan is Death” y “Houston, Houston, Do You Read?” de James Tiptree Jr, “When it Changed” de Joanna Russ, “The Day Before the Revolution” de Ursula K. LeGuin, y “Of Mist & Grass & Sand” de Vonda McIntyre (quizá su mejor relato). Si a todo esto le añadimos tesoros indiscutibles del género como “Slow Sculpture” de Sturgeon, “Catch that Zeppelin!” de Leiber, “The Persistence of Visión” de John Varley, y “Sandkings” de George RR Martin, se darán una idea de por qué este librote guarda lugar de honor en mi colección.


Pero ¿acaso significa todo esto que no puede haber contendientes al título de la Mejor Antología de Todos los Tiempos con material un poco más reciente? Todo lo contrario, como lo demuestra THE VERY BEST OF F&SF, editada por Gordon Van Gelder a finales del 2009. A principios de los años 50s surgieron dos revistas que rompieron con la hegemonía de la ASTOUNDING de Campbell, GALAXY y F&SF, ambas más preocupadas por el nivel literario de los relatos y no solo por los aspectos científicos. Una bocanada de oxígeno puro muy necesaria para el género. GALAXY, por desgracia, ya pasó a mejor vida hace muchos años, pero la venerable F&SF continua hasta nuestros días. Para celebrar el aniversario 60 de la revista, Van Gelder (que fungió como editor por casi 20 años hasta el 2014) editó una antología con lo mejor de lo mejor de esas seis décadas de quizá la revista más respetada dentro del género. Al hacer esto rendía tributo además a todos aquellos volúmenes de THE BEST OF F&SF de los 50s editados por Anthony Boucher, pasando por los de los 60s y 70s editados por Avram Davidson y Ed Ferman respectivamente. Teniendo así un periodo de tiempo tan grande este volumen logra incluir entre sus casi 500 páginas joyitas de principio de los 50s como “Of Time & Third Avenue” de Alfred Bester hasta obras maestras tan recientes como “The Merchant & the Alchemist’s Gate” de Ted Chiang del 2007. Resultan interesantes, también, los contrastes con respecto a los mismos escritores que aparecen en la antología anterior. Por ejemplo, Harlan Ellison es representado aquí por “The Deathbird”, que no será tan reimpreso como “Repent Harlequin! said the Ticktockman” o tan famoso como “I Have No Mouth & I Must Scream”, pero que en mi humilde opinión es lo mejor que jamás escribió. Algunos de los escritores más famosos del siglo XX aparecieron en F&SF a lo largo de estos 60 años, y Van Gelder no permite que se nos olvide. Desde Stephen King, quien contribuye “The Gunslinger” de 1978 (King ya era un autor bestseller a fines de los 70s, pero existe alguna duda que fue este relato, el primero de una larguísima serie que acabaría incluyendo a toda su obra, lo que consolidó su carrera?) hasta Kurt Vonnegut y su famosa fabula satírica “Harrison Bergeron” (su única aparición en la revista, y muchos parece que preferirían olvidar que Vonnegut inició como escritor de CF), así como la mismísima Shirley Jackson y su clásico “One Ordinary Day, With Peanuts”. Estos últimos tres relatos son el típico ejemplo de cuentos tan famosos que ni siquiera es necesario mencionar el nombre de su autor. El maestro Peter S. Beagle tardó más de tres décadas para escribir una secuela a THE LAST UNICORN, pero su maravillosa “Two Hearts” viene incluida también. Podríamos pasar horas platicando sobre cada cuento aquí presente, pero en resumen solo enumeremos nombres como Neil Gaiman, Ray Bradbury, Jeffrey Ford, Ursula K. LeGuin, etc. Un verdadero cofre de tesoro para todos los lectores.


Ya para terminar no me puedo ir sin mencionar que apenas el año pasado Van Gelder repitió la hazaña y sacó un segundo volumen, una vez más aprovechando la fértil historia de la revista para llenar otra enorme antología con lo mejor de lo mejor de los últimos 65 años de su revista. Una vez más iniciamos desde los años 50s con obras tan memorables como “All You Zombies” de Heinlein, quizá la mejor historia sobre paradojas temporales jamás escrita (es casi como una ilustración de Escher plasmada en palabras) y que recientemente la adaptaron al cine con el nombre de PREDESTINATION, hasta la conmovedora “The Paper Menagerie” de Ken Liu del 2011, el primer cuento corto en ganar el Hugo, el Nebula y el World Fantasy el mismo año. Entre ambos extremos vienen el sicodélico “Sundance” de Robert Silverberg de los años 60s escrito en tercera, primera y segunda persona, “Salvador” de Lucius Shepard de 1984, otro de sus brutales relatos sobre una guerra futura en Centroamérica inspirados por sus aterradoras experiencias personales en Vietnam (y que luego formaría parte de su novela LIFE DURING WARTIME), la implacable “The Lincoln Train” de Maureen F. McHugh de 1995, la profética “Maneki Neko” del siempre brillante Bruce Sterling, “Suicide Coast” de M. John Harrison, la sutil pero evocadora “Have, Not Have” de Geoff Ryman (que luego anexaría a su excéntrica novela AIR), “The People of Sand & Slag” de Paolo Bacigalupi, así como una docena más. Si andan buscando algún libro que ofrezca el más amplio espectro del campo de la CF no se me ocurren mejores recomendaciones!

jueves, 30 de julio de 2015

LA MEJOR ANTOLOGÍA DE CIENCIA-FICCIÓN DE TODOS LOS TIEMPOS

Después de la reseña del lunes pasado, platicando sobre los libros que Dozois edita, alguien en mi muro mencionó anoche la idea de cuál sería la mejor antología de ciencia-ficción de todos los tiempos. Entiendo que la idea era la de iniciar una divertida platica donde cada quien ofrecería varias posibles candidatas, diferentes libros del pasado que nos traerían a cada quien una infinidad de recuerdos agradables, pero según yo esa conversación en particular inicia y acaba muy rápido (el mata-fiestas, ya saben). THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME, editada, en 1970 por Robert Silverberg, es la mejor antología de CF de todos los tiempos, punto. Reto a cualquiera a que ofrezca otra. El mismo Lester del Rey, editor legendario por sus exigentes criterios y estándares de calidad imposibles, admitió que hasta el subtítulo de la antología era muy apto: “The Greatest Science-Fiction Stories of All Time”. Como diría Don King, libra por libra, simplemente no existe mejor antología.

La idea era organizar un voto entre los miembros de la SFWA (Science-Fiction Writers of América) para que escogieran los mejores cuentos cortos (de menos de 15 mil palabras) que se habían publicado antes de 1965. La razón del corte arbitrario era que en 1965 es cuando había iniciado el premio Nebula, otorgado por la misma SFWA a lo mejor del género cada año, lo que establecía (por lo menos “oficialmente”) cuáles eran los mejores relatos desde entonces. El premio Hugo, que antedata a los Nebula por casi una década, no era el oficial ya que es votado por los lectores, por lo que no había alguna manera de juzgar a todas aquellas obras anteriores a 1965. El resultado, por supuesto, gozó del privilegio de nutrirse de lo mejor de lo mejor de la Edad de Oro de la CF.

El libro inicia, ni más ni menos, que con “A Martian Odyssey”, el clásico indiscutible de Stanley G. Weinbaum de 1934. Asimov alguna vez calificó a Weinbaum como la “Segunda Nova” en la historia de la CF, y gran parte del crédito se lo lleva este pequeño cuentito que en sus apenas 24 paginas logró revolucionar a todo el género de la noche a la mañana. El mismo Asimov participa con su famoso “Nightfall” de 1941, el cuento que recibió la mayor cantidad de votos. “Twilight” de John Campbell también hace acto de presencia (aunque muy en lo personal este relato siempre se me ha hecho algo sobrevaluado no hay manera de negar su importancia histórica). Varios favoritos de mi infancia están presentes, como “Helen O’Loy” de Lester del Rey y “Microcosmic God” de Theodore Sturgeon. En mi opinión es imposible leer estos cuentos de niño y no enamorarse de la CF para siempre. “Scanners Live in Vain” de Cordwainer Smith era otro que yo leía y releía compulsivamente de pequeño. Heinlein no podía faltar, claro, y nos ofrece “The Roads Must Roll” (una elección muy pertinente, si me preguntan a mí, porque si son de aquellos que odian a Heinlein, y sé que en Latinoamérica hay varios, van a detestar este cuento y a su protagonista ingeniero súper-competente. En cierta forma, el prototípico cuento Heinlein). Resumiendo, si hay algún relato de la Edad de Oro que ustedes recuerdan con cariño, hay muy buenas posibilidades que se lo vuelvan a encontrar dentro de estas páginas. Por ejemplo, “The Weapons Shop” de A. E. van Vogt (seguro leyeron la novela), o “First Contact” de Murray Leinster, o “Arena” de Fredric Brown. Los años 50 están representados excelsamente con joyas brillantes como “Born of Man & Woman” de Richard Matheson (el primer cuento que publicó en su vida, por increíble que parezca), “The Nine Billion Names of God” de Arthur C. Clarke (Clarke fue el único escritor con dos relatos entre los primeros 15 lugares de la lista. El otro era “The Star”, y no envidio a Silverberg la labor de tener que escoger solo uno), “The Cold Equations” de Tom Godwin (quizá el relato de CF más famoso de todos los tiempos donde nadie conoce otra cosa de su autor), “It’s a Good Life” de Jerome Bixby (la adaptación que hizo THE TWILIGHT ZONE es quizá el episodio más famoso de la serie), “The Quest for Saint Aquin” de Anthony Boucher (que de alguna manera logra adelantarse al mejor conocido “A Canticle for Leibowitz” por casi 5 años), el grotesco “Coming Attraction” del maestro Fritz Leiber que tanto me asustaba de niño, “Surface Tension” de James Blish (cuando hablan de la CF Dura de la década de los 50s invariablemente mencionan las novelas de Hal Clement, sobre todo MISSION OF GRAVITY. Yo argumentaría que este relato es un ejemplo aún mejor), el esquizofrénico “Fondly Fahrenheit” de Alfred Bester (Bester era mejor novelista que cuentista, pero este es una brutal obra maestra), y el clásico eterno “Flowers for Algernon” de Daniel Keyes. De los 60s tan solo el sublime “A Rose for Ecclesistes” de Zelazny logró entrar, y vaya que cualquier otra antología desearía tener a tal obra como cierre de contenidos. De nuevo, vuelvo a retar a cualquiera a que ofrezca otra que le pueda quitar el trono. 


Como puro breviario cultural, THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME fue tan exitosa que en 1973 decidieron añadir una “pequeña” continuación, esta vez editada por Ben Bova. Muchos no habían quedado satisfechos con que el volumen original no incluyera novelas cortas. El género de la CF parecería idealmente hecho para este formato, donde se puede experimentar con lujo de espacio pero sin llegar a las dimensiones de una novela. En efecto, varias de las historias más recordadas son novelas cortas. La razón de su ausencia, por supuesto, había sido la cantidad de páginas necesarias para incluir novelas cortas, así que un volumen entero dedicado a las mismas parecía la solución ideal. A la mera hora, aun incluyendo tan solo 22 novelas cortas, fueron necesarios dos volúmenes igual de gruesos que el original. En otras palabras, ten cuidado a la hora de hacer un deseo porque a la mejor se te hace realidad. El proyecto era tan ambicioso que hasta incluyó un par de novelas cortas del siglo XIX (“The Time Machine” de H. G. Wells y “The Machine Stops” de E. M. Forster, un autor que no necesariamente relacionamos con la CF). El primer volumen inicia con “Call Me Joe” de Poul Anderson, donde un hombre parapléjico utiliza un cuerpo artificial por control remoto para explorar la superficie oculta de Júpiter. Si la premisa les es vagamente familiar es porque esta fue una de las muchas obras que James Cameron plagió con descaro, como es su costumbre, a la hora de escribir su película AVATAR. No quedándose atrás viene la paranoica “Who Goes There?” de John Campbell (me quejé ligeramente por “Twilight” pero esta obra no recibe ningún pero de mi parte), “Nerves” de Lester del Rey (estoy seguro que todos recuerdan haber leído la traducción de editorial Martínez Roca), “Universe” de Heinlein (hasta el día de hoy la historia de naves generacionales bajo la que todas las demás se miden, como se demostró hace un par de semanas en la reseña de AURORA), la horripilante “Baby is Three” de Theodore Sturgeon (que eventualmente se convertiría en la parte intermedia de su novela más famosa, MORE THAN HUMAN), la hermosísima “The Ballad of Lost C’Mell” de Cordwainer Smith, y termina con “With Folded Hands” de Jack Williamson.


El segundo volumen trae a “The Martian Way” de Asimov, “Earthman Come Home” de James Blish (una de su larga serie de “Cities in Flight”, y donde esa memorable imagen de la Edad de Oro de la ciudad de Manhattan volando a través del espacio interestelar tuvo su origen), “Rogue Moon” de Algis Budrys, quizá su obra más popular (aunque la verdad siempre me ha gustado más su novela de los 70s MICHAELMAS), “The Witches of Karres” de James Schmitz (la trama de esta space opera será un perfecto disparate pero es muy divertida), la maravillosa “The Big Front Yard” del siempre confiable Clifford D. Simak (la semilla de donde su WAY STATION nacería unos años después), la excéntrica “The Moon Moth” (¿acaso alguien, quien sea, podría haber escrito esta historia aparte del genial Vance?), y “The Midas Plague” de Fred Pohl. Por desgracia, la extraordinaria “By His Bootstraps” de Heinlein no pudo ser incluida ya que “Universe” (que recibió más votos) ya estaba presente, mientras que “A Canticle for Leibowitz” de Walter M. Miller y “The Fireman” de Bradbury no pudieron aparecer debido a conflictos con derechos de publicación (ambas existían en ese momento en forma de libros, la primera como la novela homónima de Miller y la segunda, obvio, como FAHRENHEIT 451)

lunes, 27 de julio de 2015

THE YEAR’S BEST (y algunos relatos gratis)

Es fines de julio, o sea que es hora de reseñar a THE YEAR’S BEST SCIENCE FICTION, la antología anual editada por Gardner Dozois, por quinto año consecutivo. Una bonita tradición (creo que la única) de Postcards from the Edge. Lo bueno de hacerlo tantas veces es que a estas alturas ya no tengo por qué explicar (otra vez) la razón por la que, a pesar de la creciente competencia en el mercado de lo Mejor del Año en el género, la de Dozois sigue siendo la principal. Tan solo su introducción de casi 30 páginas donde habla sobre las verdades tras bambalinas del mundo editorial, así como las películas y series de TV del género, es invaluable año tras año. Su inmenso tamaño (más de 700 páginas grandes con letra chiquita, ¡más de 300 mil palabras!) siempre le ha permitido a Dozois ofrecer varias novelas cortas, mientras que la mayoría de las otras antologías solo pueden escoger una o dos cuando mucho (aunque descubro que este año ya existe un volumen editado por Paula Guran dedicado exclusivamente a las mejores novelas cortas del año). Curiosamente, este año Dozois escogió muy pocos relatos de tal extensión y como consecuencia hay un exceso de relatos cortos, casi 40. Tendría que revisar pero debe ser un record. Como de costumbre, si por alguna razón no cuentan con su suscripción de Asimov’s o F&SF, con leer esta antología pueden al menos mantenerse al corriente con el estado del género. Por desgracia, en mi opinión… no es uno de sus mejores volúmenes, debo decir.


Hay un manojo de relatos extraordinarios, como siempre, pero la mayoría me dejaron una sensación de “está bien” a secas. Cosa rara, varios escritores famosos, viejos favoritos personales, entregan material bastante olvidable mientras que perfectos desconocidos ofrecen relatos excelentes. Por ejemplo “The Burial of Sir John Mawe at Cassini”, el de Chaz Brenchley, del que admito avergonzado jamás había escuchado, es de los que más disfruté. Una de las ventajas de años recientes es que casi la mitad de los relatos escogidos vienen de revistas en línea, o sea que se pueden leer gratis. Aquí les dejo el link del relato, disponible en la revista Subterranean. Pero vayamos paso por paso. El volumen inicia con Ian McDonald, escritor de prodigiosas ideas y de un altísimo nivel literario. Usualmente garantía segura, vaya. “The Fifth Dragon”, sin embargo, que ocurre en el mismo universo de su ya próxima novela LUNA, es algo débil en mi opinión. A diferencia de relatos anteriores como “The Little Goddess” y “The Djinn’s Wife” que no solo funcionaban como teasers para su monumental RIVER OF GODS, sino que eran magníficos relatos por sí solos, aquí el trailer me dejó pocas ganas de buscar la novela. (Aunque ya de antemano sé bien que la voy a comprar el segundo que salga a la venta). De la misma manera, el relato de Aliette de Bodard, otro de su fascinante serie de Xuya, sobre un futuro donde existe una carrera armamentista en el espacio entre el imperio Maya y el Chino, me dejó algo que desear. Es una secuela de su reciente novela corta “On a Red Station, Drifting”, que es tan bueno que quizá la comparación le afectó negativamente. Aquí les dejo el link del relato, disponible de nuevo en la revista Subterranean (el mismo número, de hecho) para que puedan juzgar por ustedes mismos. A pesar de esto, todavía no puedo creer que no exista una colección de todos los relatos de Xuya en inglés (en España ya hicieron el suyo).


Paolo Bacigalupi suele ser  garantía segura también, pero la verdad es que “Shooting the Apocalypse” continua la tendencia negativa. No es malo, simplemente no te asombra como Bacigalupi siempre lo hace. “Vladimir Chong Chooses to Die”, de Lavie Tidhar, pertenece a su larga serie sobre la Central Station, en una Tel Aviv del futuro, otra serie que me encanta, pero tampoco es una de las mejores entregas. Me da gusto ver que todavía siguen encontrando relatos nuevos del desaparecido Jay Lake (aunque con toda seguridad “West to East” debe ser el último, ahora sí), pero esta breve viñeta difícilmente representa lo bueno que era Lake. Peor aún, hay relatos tan similares entre sí (como “Slipping” de Lauren Beukes y “God Decay” de Rich Larson, sobre aumentos cibernéticos y hasta genéticos para atletas del futuro) que hasta me pregunto si Dozois no tuvo ayuda a la hora de editar y faltó un poco de coordinación al final. El de “Passage of Earth” de Michael Swanwick lo recuerdo bien (la autopsia de un alienígena) de un numero de Clarkesworld. Una buena idea que por desgracia no acaba yendo a ninguna parte. Aquí está el link. Por otra parte, la semana pasada mencioné lo mucho que me gustó la simple y elegante solución a la Paradoja de Fermi que ofrece Kim Stanley Robinson en AURORA. En “Thing & Sick” el siempre bizarro Adam Roberts ofrece una mejor (bastante fumada, por supuesto). Y ya que estamos en eso, “Amicae Eternum” de Ellen Klages, sacado de REACH FOR INFINITY, la maravillosa antología que contribuye varios relatos este año, sirve como excelente contrapunto a la novela de Robinson. (Mientras que “Jubilee” de Karl Schroeder es todo lo contrario a AURORA, de hecho lo contrario a todas las historias de naves generacionales que me ha tocado leer. Brillante premisa. Aquí está el link)


Antes de que vayan a pensar que el libro es terrible, pasemos ahora a las partes buenas, que por fortuna son muy buenas. Ken Liu nos ofrece “The Regular”, quizá mi favorito este año (y el otro cuento de Liu, sobre un mundo donde los zeppelines nunca desaparecieron, es precioso. Aquí les dejo el link, de la revista Clarkesworld), mientras que “The Colonel” de Peter Watts no solo es simplemente magnifico sino que hasta funciona como una especie de secuela de su BLINDSIGHT. Aquí está el link. Greg Egan, por su parte, con “Shadow Flock”, vuelve a alcanzar las alturas de aquellos primeros cuentos de la década de los 90s, donde criminales utilizaban las más alucinantes nuevas tecnologías como “TAP”, o “Míster Volition”. Alastair Reynolds no se queda atrás con “In Babelsberg”, otro excelente relato de REACH FOR INFINITY, lleno de ideas locas como una de esas historias desquiciadas de 2000 AD (una de las que escribe Simon Spurrier quizá, o Al Ewing). Elizabeth Bear nos ofrece “The Hand is Quicker”, una muy ingeniosa versión moderna del clásico “To See the Invisible Man” de Silverberg (aunque curiosamente recuerdo que ella menciona en otro libro que se inspiró en “Sailing to Byzantium”, también de Silverberg). La oferta de tantos cuentos cortos le permite además a Dozois presentar relatos de fuentes bastante obscuras que normalmente no veríamos como “White Curtain” del escritor ruso Pavel Amnuel traducido por Anatoly Belilovsky. Como ya dije, hubo muy pocas novelas cortas en este volumen, pero las que hay son de una calidad bastante superior. “The Man Who Sold the Moon” de Cory Doctorow, “Grand Jeté” de Rachel Swirsky, y “Yesterday’s Kin” de Nancy Kress. Aquí les dejo el link del de Rachel Swirsky.

En resumen, aun cuando no fue mi volumen favorito de Dozois, la serie sigue manteniendo un nivel muy alto, con varios relatos sorprendentes que no deben perderse, y en mi opinión continúa siendo lectura obligada para todos los verdaderos aficionados de ciencia-ficción.



lunes, 20 de julio de 2015

KIM STANLEY ROBINSON (OTRA VEZ)

Es curioso que Kim Stanley Robinson se haya convertido en un autor tan importante hasta el punto que las masas lo aclaman como lo “mejor que la ciencia-ficción ofrece” cuando en realidad hay tantos lectores de CF no tan convencidos. Nuestra relación amor-odio es casi lo que nos define. Nadie cuestiona su rigor científico, es solo que sus libros tienden a ser algo… ¿aburridos seria la palabra? En más de una ocasión he mencionado lo que verdaderamente pienso sobre su trilogía de Marte de hace 20 años. Por todo esto, cuando por fin apareció AURORA, la nueva novela de Robinson, mi plan original fue no comprarla. De plano. Buena suerte, pero hasta aquí llego yo. Lo mismo me sucedió unos días antes con el nuevo libro de Neal Stephenson (otro escritor que ha logrado trascender el pequeño gueto de la ciencia-ficción para convertirse NY Times Bestselling Author, como todas sus portadas nos informan). Y sin embargo varios amigos me decían que no estaba tan mala la nueva de Robinson. Y recordé lo mucho que disfruté THE YEARS OF RICE & SALT. Y que 2312, a pesar de su trama endeble, me había maravillado por sus ideas alucinantes. En resumen, lo acabé comprando, vaya. Como el buen adicto que soy. ¿El veredicto? Debo decir que el libro es bueno, mejor que lo que esperaba, pero no es perfecto. Si alguno de los “vicios” típicos de Robinson les fastidian entonces van acabar odiando a AURORA.


Paso por paso. La nueva novela trata sobre una enorme nave generacional en camino a Tau Ceti. Las naves generacionales, por supuesto, son una de las tradiciones más añejas y veneradas dentro de la CF. El ejemplo más famoso puede seguir siendo el original “Universe” de Heinlein (o NON-STOP de Aldiss, que es básicamente la misma historia, solo que mejor escrita), pero a través de las décadas parecería que todo escritor de CF intentó alguna vez su propia contribución. Por lo tanto me parecía difícil ver cómo Robinson podría encontrar algo nuevo que contar sobre el tema, algo a lo que regresaré luego. Lo primero que me pilló por sorpresa fue el nombre de la protagonista, Freya, que es el mismo de la heroína de SATURN’S CHILDREN de Charles Stross. Por supuesto esto es mera casualidad, pero aun así me extrañó. Caramba, el nombre de Freya no es tan común. (En ese mismo renglón, me sorprendió cuando leí sobre los wanderjahrs que los jóvenes en esta nave generacional celebran recorriendo los diferentes ecosistemas dentro de la Nave. Esa misma semana, el día anterior inclusive, yo había leído el relato de Paul McAuley para EDGE OF INFINITY donde los wanderjahrs son importantes para la trama). Ese tipo de glitches en la Matrix siempre atraen mi atención.


 El primer capítulo inicia muy bien, y ya desde el título “Starship Girl” me recordó aquellas novelas Juveniles de Heinlein de los años 50s (lo que ahora llamaríamos YA). Freya es una jovencita, casi una niña todavía, y ella y sus padres, sobre todo la madre, sirven como nuestros personajes principales. Es una lástima que, como de costumbre, Robinson los usa tan solo para soltarnos sus ya tradicionales infodumps más que para desarrollar verdaderas personalidades. La cosa mejora, y bastante, en la siguiente sección, cuando la computadora que maneja los detalles de la Nave se convierte en la narradora de la historia. Quizá he estado leyendo demasiados relatos de Hannu Rajaniemi y Charles Stross últimamente, pero tengo que decir que me gustó mucho más esta sección. En todo caso los mentados infodumps (que nunca paran) se leen más naturales aquí. Quizá Robinson siempre debería tener a una maquina como protagonista. Así su estilo parecería intencional. Curiosamente, algunos detalles como el de la vida micro-orgánica en Encélado y algunas lunas de Júpiter, y la mención sobre la ciudad rodante en Mercurio, nos dejan claro que la novela ocurre en el mismo universo que 2312. No hemos llegado ni a la mitad del libro cuando nuestros exploradores concluyen su largo viaje de más de 150 años. Aquí es donde la novela de Robinson pareciera alejarse de otras del mismo tipo, enfocándose en lo que ocurre después de que han encontrado la Tierra Prometida.


 Esta nueva sección le da la excusa a Robinson de hacer lo que en verdad le gusta hacer en todos sus libros: describir el ecosistema de un planeta y lo que hay que hacer para cuidarlo y prosperar en el mismo. Lo vimos en RED MARS y lo vimos en ANTARCTICA. A pesar que hay momentos en que todo esto se vuelve ligeramente tedioso debo admitir que es en esta sección es donde aparecen algunas escenas de verdadero “sense of wonder”, como el momento del primer eclipse. A partir de aquí ya no puedo revelar mucho, pero digamos que lo que ocurre a continuación me recordó mucho al METHUSELAH’S CHILDREN de Heinlein (mejor conocido aquí en Latinoamérica como LAS 100 VIDAS DE LAZARUS LONG), una novela que definitivamente no era Juvenil. Estos eventos obligan a Robinson a acelerar la narrativa pues los años y las décadas se suceden a ritmo implacable. Por desgracia esto sacrifica cualquier intento de desarrollar a los personajes y hasta pareciera que en cada párrafo alguna tragedia les ocurre a nuestros pobres exploradores, lo cual acaba volviéndose monótono. Todo este desfile de crisis tras crisis se vuelve tan superficial que aun cuando regresamos a lugares donde “años antes” ocurrieron terribles desgracias, no sentimos el peso de la historia en ningún momento. Por si fuera poco, los detalles técnicos (sin ningún tipo de ancla humana para podernos relacionar) amenazan con abrumar al lector otra vez. Otra página más dedicada a botánica y agricultura (por un momento pensé que había agarrado por error THE MARTIAN) y habría aventado el libro a la basura. Y eso que normalmente yo disfruto de ese tipo de detalles. Sigo diciendo que si THE GRACE OF KINGS hubiera incluido una parte sobre topologías excéntricas de encajes matemáticos de aplicaciones continuas e inyectivas, la novela de Ken Liu habría resultado perfecta.

Está bien. No pasa nada. Los mejores amigos muchas veces son frustrantes. Así los libros. Todo vuelve a mejorar cuando la Nave debe poner a dormir a toda la tripulación, y nos podemos olvidar de tan aburridos personajes, para convertirse ya no solo en la narradora sino en la verdadera protagonista de la obra. Es interesante que sea aquí donde el libro se vuelve genuinamente emocionante y cuando más momentos de sentido de la maravilla ocurren. Con decirles que si la novela hubiera terminado ahí, y nos hubiéramos evitado el epilogo, yo habría acabado satisfecho.

Ahora que releo mi reseña antes de publicarla me doy cuenta que parece más negativa de lo que yo pretendía y que no disfruté el libro. Por el contrario, me queda claro que Robinson ha escrito quizá el libro sobre naves generacionales más riguroso en la historia. (Si bien no el mejor ni el más divertido *). Estoy seguro que todos los amantes de la CF Dura lo van a disfrutar. A pesar de ciertos momentos algo tediosos y repetitivos yo terminé el libro en 4 días. Es decir, sus casi 500 páginas fluyen con bastante rapidez.


* El otro día se armó una muy entretenida discusión sobre el tema en Twitter, y en mi opinión personal, la historia sobre naves generacionales más literaria seria quizá la tetralogía completa de THE BOOK OF THE LONG SUN de Gene Wolfe (que ultimadamente es un solo libro dividido en 4 volúmenes y no lo contrario), mientras que la mejor, mi favorita personal, sigue siendo el de CAPTIVE UNIVERSE de Harry Harrison.

lunes, 18 de mayo de 2015

LA ANTOLOGÍA DE CF QUE EL TIEMPO OLVIDÓ…

En 1998, Robert Silverberg decidió reunir un dream team de autores de fantasía para darles la oportunidad de regresar de nuevo a sus universos más populares, no con cuentitos sino cada quien con una novela corta. Once novelas cortas. El resultado fue el tabique de LEGENDS, quizá la antología de fantasía más importante de los últimos 50 años. Ursula K. LeGuin contribuyó una historia de Terramár, su primera en casi una década (y la que daría inicio al ciclo de TALES FROM EARTHSEA, así como a la novela THE OTHER WIND), Terry Pratchett desempolvó a las brujas de Discworld, Stephen King hizo “The Little Sisters of Eluria”, una secuela/precuela de su larga serie sobre la Dark Tower, etc. Casi desde el momento de su publicación, LEGENDS se convirtió en volumen de referencia para todos los lectores de literatura fantástica. (Hoy en día, claro, la razón por la que se ha convertido en artículo de colección es porque la contribución de George R.R. Martin fue “The Hedge Knight”, la primera de las tres precuelas de A GAME OF THRONES)


El año siguiente, Silverberg intentó repetir el experimento, solo que esta vez no en la fantasía sino en la ciencia-ficción. De nuevo, volvió a juntar a once escritores (uno de ellos él mismo) y les dio la oportunidad de regresar a sus universos mejor conocidos. FAR HORIZONS por alguna razón nunca alcanzó la popularidad de su contraparte fantástica. He escuchado varias posibles explicaciones: No todos los relatos son novelas cortas, sino de una extensión menor. Las historias originales no se prestaban a continuaciones (a diferencia de las de fantasía, que casi parecen diseñadas con ese propósito). La CF funciona mejor cuando descubre nuevos mundos, en vez de explorar viejos conocidos. ¿Quién sabe? Quizá su único pecado es no ser tan original como la primera antología. Debido a esa injusta comparación, el libro no es tan bien recordado hoy por hoy, pero de hecho es una excelente antología. Ciertamente parecería una combinación insuperable de autores y universos para los lectores de CF. Joe Haldeman en persona nos lleva de la mano de vuelta al dantesco universo de THE FOREVER WAR para revelarnos un capitulo perdido dentro de aquella clásica novela (lo que ocurrió con Marigay cuando se separó de Mandella). Orson Scott Card regresa al universo de Ender, para narrarnos el primer encuentro entre Ender Wiggins y Jane. Hay que recordar que por esa época este universo solo consistía en 4 novelas, no en una docena de secuelas y precuelas y no sé qué tanto, por lo que este regreso parecía más fresco y original. Lástima que el cuento es tan malo. (A pesar de sus desagradables opiniones políticas y religiosas, que empezaban a salir por esas épocas, usualmente disfruto mucho los cuentos de Card, aún más que sus novelas, pero este de plano es insalvable). David Brin regresa al universo Uplift, Fred Pohl con los Heechee, etc.

Mi relato favorito de FAR HORIZONS, sin embargo, es “Orphans of the Helix” de Dan Simmons, una última aventura en el universo de los Cantos de Hyperion. Esta novela corta es una verdadera secuela (a diferencia del de Haldeman, por ejemplo) ocurriendo después de los eventos narrados en THE RISE OF ENDYMION. No solo es un regreso a una de mis series de CF favoritas sino que es una extraordinaria space opera, por sí sola. Me encanta que Simmons escriba en todos los géneros, pero historias como esta me hacen desear que ojala se dedicara tiempo completo a la CF. Mi otro favorito de la antología debe ser la contribución de LeGuin (aunque de tono mucho menos espectacular que el de Simmons, más reposado), donde regresa al universo del Ekumen, familiar para todos los lectores de novelas como THE LEFT HAND OF DARKNESS y THE DISPOSSESSED. Específicamente es continuación de los cuentos de FOUR WAYS TO FORGIVENESS, que había salido hacía apenas unos años antes, y que ocurre en los mundos de Werel y Yeowe. Igual de bueno es “Getting to Know the Dragón” del mismo Silverberg, parte de su serie de Roma Eterna, sobre un universo paralelo donde el imperio romano nunca cayó sino hasta nuestros días. (Los hebreos permanecieron en Egipto en vez de escapar gracias a Moisés como lo describe el libro del Éxodo. Como los judíos nunca se establecieron en Palestina, la persona histórica de Jesús de Nazaret no existió y la cristiandad no se desarrolló). Silverberg, con su background académico, siempre ha sido muy ducho para este tipo de relatos, como los lectores de su maravillosa THE GATE OF WORLDS ya saben. Si se preguntan por qué no contribuyó un relato de Majipoor, quizá su serie más popular, es debido a que ya lo había hecho el año anterior en LEGENDS. Sí, ya sé que se podría argumentar que Majipoor es un universo de CF y no de fantasía, pero quiénes somos nosotros para discutir con el antologador. (Lo mismo ocurrió cuando Anne McCaffrey contribuyó una novela corta sobre Pern para LEGENDS). Como todos los relatos de la serie, es de una belleza lírica asombrosa que demuestra de sobra lo atractivo de esta historia que nunca fue…


Por cierto, LEGENDS (a diferencia de FAR HORIZONS) fue un éxito de ventas, por lo que Silverberg editó una continuación en el 2003. Para sorpresa de todos, LEGENDS II resultó casi tan buena como la primera, sobre todo por la novela corta “The Monarch in the Glen” de Neil Gaiman, una secuela de su famosa AMERICAN GODS (y mucho mejor que ANANSI BOYS, si me preguntan a mi). De nuevo, hay una precuela de A GAME OF THRONES de Martin, "The Sworn Sword", mientras que las contribuciones de Robin Hobb y Raymond Feist en particular son excelentes. La razón por lo que menciono todo esto es porque mucha gente compra el libro equivocado. Mucho ojo. Como la primera antología es tan gruesa (casi mil páginas) cuando publicaron la segunda edición tuvieron la brillante idea de partirla en dos. Solo para complicar el asunto, a la hora de sacar la edición de bolsillo la dividieron en 3 libros. A esto añadan el típico problema de que hay diferentes ediciones para Inglaterra con portadas distintas y es un verdadero caos. En consecuencia, mucha gente que quiere comprar LEGENDS II acaba comprando LEGENDS 2 por accidente. Necesitan fijarse bien en el índice de relatos para saber lo que están comprando. 

lunes, 11 de mayo de 2015

EL EXPERIMENTO DE KEN LIU

En la misma caja de Amazon donde llegó THE FIFTH HEART también venia THE GRACE OF KINGS, la tan esperada primera novela de Ken Liu. ¿Necesito añadir algo para explicar mis ansias de devorar este libro? Los cuentos y relatos cortos de Ken Liu se han vuelto en tan solo unos cuantos años en lectura obligada para todos los que se precien de ser conocedores de ciencia-ficción y de la literatura fantástica en general. Cuentos inteligentes y originales como pocos otros. Historias que se vuelven inmediatamente entrañables, y que permanecen en la memoria por mucho tiempo después de acabarlos. Tan buenos, de hecho, que la verdad al principio yo no estaba muy seguro de querer leer esta novela. Verán, ya he cometido este mismo error con anterioridad. ¿De cuántos grandes cuentistas, perfectos en esa extensión, no nos hemos enamorado solo para quedar decepcionados cuando intentan escribir una novela? Los casos de Harlan Ellison y Ray Bradbury son legendarios. Ninguna de las escasas novelas de Sturgeon me convencen, si soy honesto. Ted Chiang nunca ha intentado escribir una novela y quizá así sea mejor. Por otra parte, todas las reseñas (y en serio quiero decir todas) parecían indicar que el libro no solo era bueno, sino excelente. Todos los comentarios eran unánimes en su elogio. Suspiro enorme…


Aquí a la mejor sería un buen momento para admitir que a pesar que todavía me encanta leer novelas de fantasía, ya no soy tan afecto a la fantasía épica como antes. Así como antes todos querían escribir el siguiente THE LORD OF THE RINGS (resultando en décadas y décadas de imitadores grises y tediosos), hoy en día los escritores parecen obsesionados con escribir el nuevo A GAME OF THRONES, con resultados igual de deprimentes. Después de años y años de leer a estos tímidos impostores me temo que he desarrollado una ligera aversión por cualquier libro que no sea por completo original. Me fascinan novelas de fantasía como THE  VORRH, que tienen hasta a Alan Moore etiquetándola como la primera gran obra de fantasía del nuevo siglo, o CLOUD & ASHES de Greer Gilman. Libros ambiciosos y experimentales; de prosa elegante, exigente (el enemigo de los best-sellers), y premisas inusuales, casi imposibles (otro gran obstáculo si lo que quieres es vender libros). Me atrevería a decir que la fantasía épica no se presta para estos juegos literarios pirotécnicos si no fuera porque el maestro M. John Harrison ya demostró lo contrario hace más de 30 años con VIRICONIUM. Lo cierto es que THE GRACE OF KINGS carece por completo de estas características. Esto no pretende ser un criticismo, claro. Quiere decir que en menos de un año va a estar en la lista de finalistas de todos los premios en el género y venderá como pan caliente. Bien por Ken Liu.


Paso por paso. Todo mundo insistía que si bien la trama no tiene nada de original, la manera en que THE GRACE OF KINGS contaba su historia era totalmente distinta. Después de leerlo tengo que diferir. Mientras THE VORRH empuja los límites de lo que parecía posible, en términos de estructura y de profundidad, THE GRACE OF KINGS meramente repite lo que todas las otras fantasías épicas ya ofrecen. En vez de usar el trillado mundo medieval europeo el autor explota más bien las leyendas y la mitología china (sobre todo las de la dinastía Han). Quizá para varios lectores en occidente esto sea suficiente para dar la impresión de novedad. Al final del día, sin embargo, los mismos personajes (arquetipos o clichés es a gusto del lector) que ya conocemos de sobra habitan este libro. El rebelde travieso, ladrón con corazón de oro (al principio hasta creí que estaba leyendo por accidente THE LIES OF LOCKE LAMORA, solo que sin el ingenio y la energía de la novela de Scott Lynch), el noble guerrero, heredero del destino. Como buena leyenda milenaria, los personajes son caricaturas que solo son capaces de pensar en términos absolutos (aquí si concedo que Liu logró reproducir el tenor de sus fuentes de manera prodigiosa). Todo el tiempo que lo leía mi cabeza rogaba porque apareciera algún personaje de Joe Abercrombie o Richard K. Morgan para aportar algo de moralidad ambigua. Jamás ocurrió.

Por favor no me malentiendan. En ningún momento digo que el libro sea malo, o que no lo recomiendo. Por el contrario, sé bien que esto es exactamente lo que la mayoría quiere leer. El worldbuilding es extraordinario. La trama es una verdadera épica y ocupa décadas y un elenco enorme. Guerras y aventuras se suceden una tras otra. Los eventos parecen tener el peso de la Historia detrás de ellos. Ninguna de sus más de 600 páginas sobra (y eso no lo digo muy seguido). Es solo que no es nuevo. Es tan familiar como un par de viejas pantuflas. Perfecto. Muchas personas buscan eso.

Es tan solo el primer libro de una trilogía (por supuesto, hasta ahí brilla su falta de originalidad) pero por lo menos la historia termina satisfactoriamente, lo cual agradezco mucho. Así no tengo que comprar ninguno de los siguientes dos volúmenes y puedo aceptar este libro como un agradable experimento fallido y nada más. No todo son malas noticias para mí, por fortuna. A finales de este mismo año sale THE PAPER MENAGERIE del mismo autor, su primera colección de relatos, un libro que sé de antemano voy a disfrutar más. Será bonito por fin tener todos esos relatos en un solo volumen.