domingo, 19 de abril de 2015

EL VENUS DE LA IMAGINACIÓN

El viejo Venus es un mundo que en realidad ya no existe, ni lo ha hecho en mucho tiempo. Ese mundo escondido por las nubes y que debajo de las lluvias perpetuas revelaba océanos y junglas continentales pobladas por dinosaurios. Es un Venus que perdimos todos los lectores de romances planetarios baratos en 1962, cuando la sonda Mariner 2 nos reveló que debajo de esas mismas nubes solo existía un infierno donde ningún tipo de vida podía existir. De repente, de la noche a la mañana, todos esos emocionantes cuentos de Leigh Brackett y C.L. Moore, las señoras de PLANET STORIES (las verdaderas reinas de Venus, si alguna vez existió alguna), se convirtieron en sueños infantiles, quimeras que ningún escritor serio de CF deseaba emular. Algo vergonzoso en el pasado de la CF que era mejor ocultar en el closet. Y sin embargo, uno de mis cuentos favoritos de toda la vida es “The Doors of His Face, the Lamps of His Mouth” del maestro Roger Zelazny, publicado en 1965, cuando ya todos sabían que ese viejo Venus era un espejismo. A Zelazny no le importó. Zelazny recordaba con cariño esos relatos de aventuras descabelladas y quiso escribir uno. ¿Por qué no?


Casi 50 años después, Gardner Dozois y George RR Martin se vuelven a hacer la misma pregunta y el resultado es OLD VENUS, antología retro para todos aquellos que todavía recuerdan con nostalgia a la Edad de Oro de la ciencia-ficción, y hermana de la OLD MARS del año pasado. (Al viejo Marte también lo perdimos a la realidad hace mucho tiempo, pero sigue siendo un planeta de desiertos rojos, mientras que nuestra fantasía exótica de Venus jamás se pudo recuperar). En este libro no encontraran cuentos de CF Dura sobre el planeta Venus, sino todo lo contrario. Como un tesoro perdido de la era del pulp, aquí solo van a leer sobre selvas tropicales que ocultan civilizaciones perdidas y pueblos fronterizos habitados por gente desesperada. Sobre monstruos gigantes que habitan debajo de la superficie tormentosa de océanos planetarios. Sobre aventureros despiadados y princesas semidesnudas armadas tan solo con espadas.


O por lo menos esa era la idea. OLD VENUS incluye algunos relatos que en realidad no tienen mucho de pulp. Aparte de que el mundo selvático donde ocurren se llama “Venus”, la verdad son cuentos modernos con una sensibilidad contemporánea. En ese sentido, a pesar que de hecho son buenas historias, creo que fallaron en el cometido propuesto por Dozois y Martin. Por ejemplo, “Planet of Fear” de Paul McAuley, donde como de costumbre el autor usa la ciencia biológica más rigurosa para narrar su aventura. El cuento es entretenido, pero honestamente no parece algo que sería publicado en los años 40s o 50s. Lo mismo se podría argumentar sobre “The Heart’s Filthy Lesson” de Elizabeth Bear, con sus amantes enlazados a nivel cuántico, no muy retro que digamos. “By Frogsled and Lizardback to Outcast Venusian Lepers” de Garth Nix es otro que disfruté bastante, pero que tiene poco de pulp. El año pasado OLD MARS inicio con un relato de Allen M. Steele y OLD VENUS repite la faena con “Frogheads”, un relato sobre un detective privado que debe visitar Venus en búsqueda del hijo perdido de un millonario. El cuentito trae buena vibra noir, aunque de nuevo es algo que jamás habría aparecido en la Edad de Oro.
 

Otros escritores, por el contrario, adoptaron el reto con gusto. Mi favorito del libro quizá sea “The Drowned Celestial” de Lavie Tidhar, un verdadero Romance Planetario (así, con mayúsculas) que bien pudo aparecer en PLANET STORIES al lado de cuentos con títulos tan rimbombantes como “Lorelei of the Red Mist”. En efecto, es un cariñoso tributo a escritores del pasado como la señora Leigh Brackett (aunque los nombres y referencias pertenecen más bien al canon de la señora C.L. Moore). El año anterior Michael Moorcock contribuyó el mejor pastiche en OLD MARS con “The Last Canal” y ahora Tidhar es el que se lleva el mismo premio. Joe Lansdale, por su parte, autor que es físicamente incapaz de escribir una palabra aburrida, nos ofrece “The Wizard of the Trees” que más me recuerda a Edgar Rice Burroughs (caso curioso, no al de las novelas de Carson Napier de Venus, sino a las de John Carter de Marte), mientras que Mike Resnick, viejo veterano de mil aventuras pulp aun hoy en nuestros días, logra emular a gigantes como Otis Adelbert Kline en “The Godstone of Venus”, que tiene a los mismos dos protagonistas de “In the Tombs of the Martian Kings”, su contribución del año pasado a OLD MARS.


Cuando hablé sobre el cuento de Tidhar mencione que “quizá” era mi favorito. Esto es debido al último relato de OLD VENUS, la obra maestra “Botanica Veneris: 13 Papercuts by Ida Countess Rathangan” de Ian McDonald. El año pasado, este mismo autor me maravilló con “The Queen of the Night’s Aria”, por mucho la mejor historia de OLD MARS, y este año lo vuelve a repetir. Recordaran que hace algunos años hizo lo mismo en GALACTIC EMPIRES (otra antología de Dozois, por cierto) con su monumental novela corta “The Tear”. El relato es de estructura muy ambiciosa, con ejemplos de flora venusina como marco de distintas viñetas y anécdotas de una mujer victoriana que recorre este mundo exótico que nunca fue. Como aquellas damas muy propias del siglo XIX que viajaban a las partes más recónditas del imperio británico donde el sol jamás se escondía. (Imaginen A PASSAGE TO INDIA solo que en Venus, vaya). Sencillamente admirable. Tan solo por el cuento de Ian McDonald y el de Lavie Tidhar ya vale el precio de toda la antología.
 

Por cierto, no dudo que el nombre de Martin está en la portada más que nada por su poder de venta estos días, y que Dozois es el que hace la verdadera edición (de hecho, OLD VENUS se lee como la mayoría de las antologías que edita Dozois por sí solo, desde las THE YEAR’S BEST SCIENCE FICTION a las temáticas que saca de vez en cuando, sobre todo por las introducciones a cada cuento), pero mientras en efecto logren vender bien, eso no me importa. Por desgracia, asumo que las antologías que únicamente tienen el nombre de Dozois en la portada no venden tanto como estas. A fin de cuentas lo valen. Como pueden ver son productos finales muy bonitos, y se ven muy bien en cualquier anaquel.


En resumen, a pesar de algunos altibajos (típicos de cualquier antología), si de vez en cuando sienten esa nostalgia por el Venus de nuestras infancias, cuando nuestra imaginación era lo único que limitaba las historias dentro de nuestra cabeza, o tan solo sobre ese tipo de aventuras fumadas que simplemente ya no se escriben hoy por hoy, OLD VENUS puede ser lo que están buscando.

 

 

 

viernes, 20 de marzo de 2015

MIS NOVELAS FAVORITAS DE VIAJES EN EL TIEMPO

Después de divertirme en semanas recientes elaborando listas marcianas y lunáticas asumí que el siguiente paso lógico era, por supuesto, irme a Venus. Con sorpresa descubrí, sin embargo, que en realidad no hay tantas novelas en Venus. Por lo menos no que me gusten. Cuentos cortos si, muchos, (el de Zelazny, por ejemplo, está entre mis relatos favoritos de todos los tiempos) pero novelas no. Si con las listas anteriores tuve que batallar por escoger únicamente cinco libros (tenía más de 15 candidatos en cada caso) aquí el problema era tan solo encontrar cinco novelas. Como buen escritor, decidí mejor huir al problema y hacer otra cosa. Así pues, mis novelas favoritas de viajes en el tiempo:


4) THE END OF ETERNITY de Isaac Asimov. Yo defendiendo un libro de Asimov… los compañeros de la Tertulia se han de estar riendo. Me siento desubicado, con la playera equivocada y sentado en el lado contrario del estadio, pero la verdad es que a pesar de ser eclipsada por sus libros de robots y de la Fundación ésta es quizá mi novela favorita del Buen Doctor. (No, no he olvidado  THE GODS THEMSELVES). La premisa aquí es esencialmente la misma de todas esas historias de la “Time Patrol” de Poul Anderson (o de la nueva serie española EL MINISTERIO DEL TIEMPO). Un grupo de personas reclutadas a lo largo de la Historia para patrullar el Tiempo. Excepto que en este libro su trabajo no es el de evitar cambios y paradojas y mantener el status quo sino el de hacer por el contrario una serie constante de Mínimos Cambios Necesarios para lograr y mantener la Historia más prospera posible para la humanidad. Es decir, son como los monjes en esas novelas de Pratchett. El único detalle es que resulta que una Historia sin problemas no es quizá lo mejor para la humanidad… Algunos de ustedes recordaran que la monumental novela corta “Great Work of Time” de John Crowley tiene una trama muy similar (si vamos al caso, también THE CORRIDORS OF TIME de Anderson), y por supuesto Crowley es mejor escritor de lo que Asimov jamás fue, pero ni yo puedo negar que Asimov lo hizo primero. En todo caso, este libro lo leí de niño pequeño (esa edición de Martínez Roca, de hecho) y por eso admito que quizá le tengo demasiado cariño.


3) BID TIME RETURN de Richard Matheson. A la mejor el título no les suena pero, créanme, se la saben de memoria. Esta novela es más conocida por todo el planeta como SOMEWHERE IN TIME, el nombre de la película con el desaparecido Christopher Reeve que se basó en la misma y que a todos enamoró a principio de los 80s. (La música es particularmente memorable, y los que la han visto saben de lo que hablo). De hecho, las ediciones posteriores de la novela llevan ahora ese título en su portada. El libro no es tan meloso como la peli pero si acaso tiene más poder. En efecto es una historia de amor que trasciende el tiempo. En la novela (a diferencia de la película) el protagonista ya sabe desde el principio que está a punto de morir debido a un tumor cerebral. La razón por la que está en el viejo hotel es de hecho porque ahí quiere pasar sus últimos días, y es solo cuando encuentra esa vieja fotografía de una mujer del siglo pasado que su entusiasmo por la vida regresa. Su obsesión con esta foto es tal que investiga todo lo que puede sobre la mujer, y cuando averigua que ella tuvo una breve aventura con un desconocido se convence a si mismo que se trata de él. Aquí hay que aclarar que la novela no es ciencia-ficción. (En efecto, ganó el World Fantasy en el 76). El método que utiliza el protagonista para “regresar” al pasado es el equivalente ensalzado de la auto-hipnosis y nada más. Ya en el “pasado” conoce a la mujer y su fantasía se hace realidad… Hasta que encuentra una moneda del presente y la sorpresa lo regresa de golpe a nuestros días. Todo esto le menciono porque la novela nos deja al final con la amarga impresión que quizá todo fue el delirio dentro de la cabeza enferma del protagonista, si bien su hermano, que publica su diario en forma de la novela en nuestras manos, no está del todo convencido. Si, muy cursi, pero es un libro inolvidable si lo leen de adolescente.


2) UP THE LINE de Robert Silverberg. Otro libro que leí de niño y que también me trae recuerdos entrañables. Los años de fines de los 60s y principios de los 70s son considerados la edad de oro de Silverberg, escribiendo casi media docena de novelas por año, todas de asombrosa calidad literaria. Novelas como THORNS,  o DYING INSIDE, o DOWNWARD TO THE EARTH, revolucionarias, innovadoras. Comparada contra esos libros, UP THE LINE es casi su novela olvidada de esa época, considerada como un mero divertimiento (igual que su ucronía THE GATE OF WORLDS, otra favorita personal de mi niñez). Todo esto quizá sea cierto, pero si me preguntan a mí, la única razón por la que no ganó el Hugo y el Nebula ese año fue porque tuvo la mala fortuna de competir contra THE LEFT HAND OF DARKNESS. La novela trata sobre una agencia turística que ofrece viajes a lo largo de la historia. Los agentes de la compañía, los guías turísticos de estos safaris temporales, deben tomar mil y una medidas para evitar paradojas (la crucifixión es tan popular que ahora hay miles y miles de espectadores, algo que me recordó a THERE WILL BE TIME de Anderson). Reglas y medidas que nuestro protagonista, irónicamente uno de estos guías, acaba rompiendo por “amor” (lujuria quizá sería más exacto)… amor por una antepasada suya. Algo que producirá la última paradoja posible. Ese detalle de enamorarse y tener sexo con el equivalente a tu abuelita acabo ofendiendo a varios lectores (uno pensaría que en los 60s la gente era más liberada), pero de niño yo ni enterado. Yo estaba demasiado fascinado con las esplendidas descripciones de Constantinopla durante los años de Justiniano, y sus pandillas callejeras, como para preocuparme por algo tan insignificante como un poco de incesto.


1) THE MAN WHO FOLDED HIMSELF de David Gerrold. Para los amantes de las paradojas ontológicas esta es quizá la novela que deben leer. Hasta a los fans del DOCTOR WHO de Moffat les daría un dolor de cabeza. Lo mismo que Heinlein hizo en cuentos cortos como “By His Bootstraps” y “All You Zombies” (no se vayan a perder de PREDESTINATION, la adaptación al cine que le acaban de hacer) Gerrold lo hace a lo largo de toda una novela. Quizá no es la trama más complicada de viajes en el tiempo, ese honor se lo dejaría yo a DINOSAUR SUMMER de Keith Laumer, pero no se queda atrás. En resumen, todos los personajes que aparecen en este libro, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, son la misma persona. El protagonista no solo tiene sexo consigo mismo sino que se acaba casando consigo mismo y eventualmente da a luz, por supuesto, a sí mismo. Es casi como si Gerrold quisiera mentarle la madre a todas esas historias y películas de viajes en el tiempo que advierten que uno jamás debe encontrarse a sí mismo en el pasado o en el futuro o algo terrible ocurrirá, y toma el camino opuesto. Dan es un misántropo desadaptado. Un hombre que, literalmente, solo parece capaz de relacionarse consigo mismo y, más aun, a amarse a sí mismo. Encarado con la oportunidad de viajar por el tiempo, en vez de escoger ir a momentos históricos o prevenir tragedias famosas, lo único que desea es hacer el suficiente dinero para poder aislarse por completo del resto de la sociedad. ¿Quién no se identifica con esto? Como Dan dice: “If each of us is happiest in the universe he builds for himself, does it matter?” Todo esto es llevado a su última lógica conclusión. Con un frenesí casi patológico, Dan explora todos los aspectos de su propia sexualidad. Por desgracia, las relaciones sexuales (aun consigo mismo) traen consecuencias y no le queda de otra más que madurar. Esta debe ser la bildungsroman más peculiar que jamás se haya escrito.


Como siempre, una rápida mención honorifica a HOW TO LIVE SAFELY IN A SCIENCE FICTIONAL UNIVERSE de Charles Yu. Originalmente iba a estar en la lista pero, de nuevo, quise agarrar un número arbitrario que no fuera cinco. También a DOOMSDAY BOOK de Connie Willis (aunque el viaje en el tiempo ahí es tan solo una manera de viajar de B a A y nada más), TIME & AGAIN de Jack Finney (si les gustó el libro de Matheson, éste también les va a agradar bastante), THE DOOR INTO SUMMER de Heinlein y quizá AN AGE de Brian Aldiss, que es más rigurosa que COUNTER-CLOCK WORLD de Philip K. Dick, aunque al final ninguna de las dos es de viajes en el tiempo.

viernes, 13 de marzo de 2015

MIS NOVELAS LUNÁTICAS FAVORITAS

La lista de Mis 5 Novelas Marcianas resulto sorprendentemente popular (de hecho la más visitada del año). Confieso que me divertí bastante haciéndola así que aquí vamos de nuevo. Me atrae la idea de estas listas tan especializadas que solo a un psicótico interesarían. Los mismos caveats de la semana pasada aplican. Es decir, van a encontrar ausencias notorias. No van a ver libros como DE LA TERRE À LA LUNE de Verne, o THE FIRST MEN IN THE MOON de Wells, pilares históricos sobre los que se apoyan todos los demás pero ligeramente aburridos (en mi opinión). No es una lista de las Mejores Novelas en la Luna, sino mis favoritas. Perdón por explicar lo obvio otra vez, pero si vieran cuantas veces tuve que explicarlo la semana pasada… Con eso fuera del camino, comencemos:
 
4) A FALL OF MOONDUST de Arthur C. Clarke. Todos parecen preferir la de EARTHLIGHT, que es muy buena, pero a en lo personal ésta siempre me gustó más. Quizá es porque la leí de niño y le sigo teniendo cariño. La historia en si no es muy complicada. Una de las atracciones turísticas más populares en la Luna es un “crucero” a lo largo de una enorme área alfombrada por un polvo más fino que el regolito lunar común, casi como talco, que permite deslizarse sobre su superficie como si fuera un mar de verdad. En uno de estos cruceros un sismo provoca que una caverna subterránea se colapse lo que hace que el barco se hunda bajo la superficie y quede enterrado bajo el polvo. A Clarke siempre se le acusó de escritor frio, casi clínico (igual que a su amigo Kubrick) pero la verdad era capaz de inspirar ese elusivo sense of wonder como pocos otros escritores. La imagen de un barquito navegando a lo largo de la superficie lunar (y además explicado con la ciencia más rigurosa) es una que nunca he olvidado. A duras penas llega a las 200 páginas pero no requiere ni una más. Es un librito que no pretende otra cosa más que entretener y vaya que lo logra. He visto esta novela traducida al español con diferentes títulos pero supongo que mi favorito sigue siendo el de la primera edición que pasó por mis manos de niño que fue NAUFRAGIO EN EL MAR SELENITA de la colección Edhasa Nebulae.
 
3) SOFTWARE de Rudy Rucker. Amo las novelas de Rucker, pero hasta yo admito que es un placer adquirido y no para todos. Demasiado fumado y excéntrico dirá la mayoría. Quizá, pero es precisamente por eso que me encanta. Ésta en particular ganó el primer premio Philip K. Dick y me queda la impresión que al maestro Dick le habría fascinado. Cobb Anderson es de hecho el típico protagonista de un libro de PKD. Con sus mejores años detrás de él, mata el tiempo que le queda (y el poco dinero que tiene) emborrachándose todos los días y sin esperar nada de la vida. Su corazón de segunda mano está a punto de fallar y Anderson no tiene el capital para comprar uno nuevo. Y entonces aparece en la puerta de su casa un doble perfecto suyo que le ofrece la inmortalidad a cambio de que viaje a la Luna a visitar a la sociedad libre de robots. Verán, en su juventud Anderson fue el responsable de que los robots encontraran la manera para saltarse las leyes de Asimov y adquirieran libre albedrio (razón por la que el resto de la Humanidad lo odia y lo considera un traidor). Ahora los robots viven en la Luna donde las bajas temperaturas del espacio exterior son benéficas para sus circuitos superconductores. La estratificada sociedad de los robots es uno de los elementos más atractivos del libro. Fascinante y compleja… y al borde de la guerra civil. La edición en inglés que tengo es la que incluye las cuatro novelas de la serie, todas muy recomendadas, pero como estoy hablando solo de esta mejor usé esta imagen, de mi copia viejita de Martínez Roca. Como dice la contraportada: esta es una novela desquiciada. ¿Qué más le piden ustedes a un libro?
 
2) THE MOON IS A HARSH MISTRESS de Robert Heinlein. En años recientes se ha puesto de moda hablar mal de Heinlein y su obra debido a sus ideas políticas de ultra derecha. No está bien visto defenderlo. Esto es injusto, si me preguntan a mí, porque en realidad estas ideas jamás afectaron o se reflejaron en sus historias… salvo por un puñado de notables excepciones. Curiosamente esta novela es una de esas excepciones, pero mientras que en STARSHIP TROOPERS y, sobre todo, en FARNHAM’S FREEHOLD los argumentos políticos se vuelven chocantes, aquí cumplen un propósito muy específico ya que la novela cuenta de la lucha por independencia política de la Luna. Como de costumbre la trama es muy entretenida. Nadie le ganaba al viejo Heinlein a la hora de contar una historia. Hasta sus peores enemigos conceden ese punto. Es además quizá el retrato más real de una sociedad lunar en toda la historia de la CF, cada detalle meticulosamente pensado. En la Luna del próximo siglo sus habitantes no son científicos y exploradores sino los criminales y los exiliados políticos de la Tierra. Hay el doble de hombres que mujeres y por eso es común que una mujer tenga más de un esposo legal. El divorcio casi no existe ya que cuando un hombre se quiere ir o ya no es deseado es la costumbre aceptar a otro miembro dentro de la unidad familiar. (La versión opuesta a los Mormones, digamos). La sociedad lunar es como la de pioneros en la frontera con leyes muy básicas. Nuestro protagonista trabaja con Mycroft, la computadora central que administra todo y que ha desarrollado autoconsciencia en secreto. Es un joven sin muchas ambiciones pero, motivado por su viejo maestro, un “Anarquista Racional” que opina que los conceptos de Estado, Sociedad y Gobierno no existen sin los actos de individuos (otra versión del Jubal Harshaw de STRANGER IN A STRANGE LAND que obviamente Heinlein adoraba) y una bella mujer (por supuesto), se convertirá en el líder de una revolución de clases que cambiara la historia. Un detalle curioso del libro es la jerga que maneja, con coloquialismos extranjeros y gramática rusa, como en la clásica CLOCKWORK ORANGE de Burgess. La última de las novelas de Heinlein que ganó un Hugo, es quizá su mejor.
 
1) STEEL BEACH de John Varley. A mitad de la década de los 70s Varley apareció y de la noche a la mañana se convirtió en el mejor escritor de CF con tan solo un manojo de cuentos y una novela. Por varias razones, Varley desapareció casi por completo en los 80s pero después de casi 10 años de silencio regresó con esta extraordinaria novela. STEEL BEACH ocurre en el mismo universo de los Ocho Mundos donde la mayoría de sus historias están situadas. En este futuro la humanidad ha sido expulsada de la Tierra por misteriosos invasores (que nunca vemos) y ahora ocupa las lunas y mundos del sistema solar, en particular la Luna. La primera parte de la novela, donde Varley se deleita dejando correr su imaginación para describir las maravillas de la Luna es muy divertida (las cabezas de celebridades en botellas, más de 10 años antes que FUTURAMA me sacaron la risa). Hildy Johnson es un reportero de un tabloide amarillista, el Nipple (el pezón), que no logra encontrar mucho de interés que escribir en esta sociedad utópica. A pesar que la humanidad parece tener todo lo que necesita, Hildy está deprimido. Ha intentado suicidarse en un par de ocasiones. Hildy cambia de sexo (algo muy común en los cuentos de Varley) en busca de algún significado en la vida mientras la Computadora Central (uno de los muchos guiños de la novela a Heinlein) lo/la intenta ayudar. Pero en esta sociedad perfecta hasta la Computadora Central tiene su propia crisis de identidad lo que acarreara funestas consecuencias para todos. Este es el tipo de libro de ideas descarriadas que se escribe hoy en día pero allá por la friolera de principios de los 90s, cuando el Cyberpunk todavía reinaba supremo, esta novela fue como una cubetada de agua fría para todos.
 
Antes de irme me gustaría hacer una muy breve mención honorifica a GROWING UP WEIGHTLESS de John M. Ford (al maestro Ford se le recuerda sobre todo por su maravillosa THE DRAGON WAITING, que es una verdadera obra maestra, pero también era un buenazo para la CF) y a la emocionante LUNAR DESCENT de Allen Steele.
 

 

viernes, 6 de marzo de 2015

MIS CINCO NOVELAS MARCIANAS FAVORITAS

El otro día a mitad de un cafecito bastante agradable me pidieron una lista de las 5 Mejores Novelas de Ciencia-Ficción de todos los tiempos. Casi le aviento el café en la cara. Periódicamente me encuentro con estas “listas” en mi muro. Mi reacción siempre es la misma. ¿Cómo se supone que uno debe escoger 5 novelas de entre toda la CF? Es ridículo. Una de las mejores del año pasado ya de por si es difícil. Pídanme una de las 5 mejores novelas de los 90s, a la mejor. O una de las 5 mejores novelas en la Luna, o de viajes en el tiempo. Las cinco mejores ucronías, qué se yo. Eso podría ser un ejercicio divertido que no deje afuera a tantas novelas que inevitablemente alguien se ofende. Así pues, ofrezco a su consideración esta lista de las 5 Mejores Novelas en Marte. Para que no me vayan a gritar luego, mejor la llamamos Mis 5 Novelas Favoritas en Marte y nos ahorramos problemas. Lo digo de antemano porque existen varias ausencias notorias…


Para empezar, no van a encontrar aquí ninguna novela marciana de Kim Stanley Robinson, lo que me va a descalificar ante los ojos de muchos. Lo sé pero no me importa. La trilogía de Robinson, sobre todo el primer libro, es un monumental intento de retratar lo que sería en realidad la colonización y terraformacion del planeta rojo. Lástima que es aburrido como él solo (en mi opinión). Si me preguntan, estos tres libros son los responsables de toda una década de novelas marcianas tediosas. Por desgracia tampoco van a encontrar a STRANGER IN A STRANGE LAND o a PODKAYNE OF MARS, muy a mi pesar ya que son dos de mis novelas favoritas de Heinlein. Ni modo, ninguna de las dos ocurre en Marte aparte de un manojo de breves capítulos. (Su RED PLANET si lo hace pero siempre se me ha hecho una de sus peores novelas). Con esos pequeños caveats fuera del camino, comencemos:



5) MARTIAN TIME-SLIP de Philip K. Dick. Caso raro para PKD, aquí no van a encontrar preguntas ontológicas sobre la verdadera naturaleza de la realidad. El Marte de Dick no es el poético de Bradbury ni el aventurero de Edgar Rice Burroughs, pero tampoco es el realista de Robinson. Es un Marte simbólico, casi una metáfora, de una soledad y desolación absoluta. Los protagonistas no enfrentan ningún gran conflicto aparte del tedio diario de sus vidas, donde deben enfrentar el polvo y el aburrimiento. Hay una trama de fondo (una especie de estafa de bienes raíces para explotar un territorio sagrado para los marcianos originales) pero, igual que en la mayoría de las novelas de PKD, es solo una excusa para poder describir las angustiantes vidas de sus protagonistas que luchan por encontrar un significado, cualquier motivo por levantarse de la cama todos los días. Quizá solo GATEWAY de Pohl incluye a un elenco de personajes más desesperado.



4) THE MARTIAN CHRONICLES de Ray Bradbury. Aquí estoy haciendo trampa, por supuesto.  El libro es maravilloso, pero no es una novela (no me importa lo que dice Borges). Hasta como una “fixup novel” hay que aguzar los ojos e ignorar ciertos detalles para aceptarla como tal. Pero es uno de mis libros favoritos de toda la vida, así que se aguantan. El Marte de Bradbury (que recientemente volvió a fallecer en Facebook en un momento digno de uno de sus cuentos) tiene poco que ver con el Marte que la NASA nos ha descrito. John Campbell, el legendario editor de Astounding, rechazó todos los cuentos de este libro por su falta de rigor científico. Esto no fue debido a que Bradbury fuera un ignorante, por supuesto. Es solo que Bradbury, igual que PKD, no estaba interesado en describir ese Marte. El Marte de este libro es un reflejo obvio del Medio Oeste norteamericano, el de la infancia de su autor. Es esto lo que le permite alcanzar una belleza asombrosa en varios de estos cuentos. Un recuerdo nostálgico de una época que ya termino y nunca regresara. Entre mis relatos favoritos están “The Long Years” y “The Million-Year Picnic”.


3) THE QUANTUM THIEF de Hannu Rajaniemi. El libro más reciente de la lista, y quizá el más osado. Este es el tipo de libro que no se podría haber escrito hace tan solo 10 años y que a menos que seas un lector veterano de la CF no le vas a encontrar el chiste. En lo personal es el tipo de novelas que me encantan. Jean le Flambeur es un legendario ladrón que escapa de una prisión conceptual (la única manera de salir es utilizando la Teoría de Juegos) y que debe regresar a Marte para recuperar sus recuerdos. La sociedad entera de Marte vive dentro de Oubliette, la única ciudad en el planeta. Oubliette existe y se mantiene gracias al trabajo forzado de Almas Muertas, “Nikolai Gogols” esclavizados. En Oubliette, Isidore Beautrelet es un detective que trabaja para uno de los misteriosos tzaddik que mantienen el orden en esta sociedad. En Oubliette el tiempo es una divisa… En resumen lo que podría parecer un soberano batidillo de ideas para un lector neófito es en realidad una de las primeras obras maestras de este siglo. El finlandés Rajaniemi nos demuestra, por si a alguien todavía no le queda claro en pleno siglo XXI, que no solo los gringos y el resto de los anglosajones pueden escribir grandes novelas de CF.


2) RED DUST de Paul McAuley. En plena década de los 90s, cuando todos querían imitar las novelas de Marte de Kim Stanley Robinson, apareció este librito que básicamente le mentó la madre a todos. Es un Marte bastante realista en términos científicos (como todo lo que escribe McAuley), la diferencia radica en la imaginación descarriada del autor. En vez de geólogos que pasan capítulos enteros estudiando la composición del suelo marciano y discutiendo la ética de colonizar un planeta extraño, aquí van a encontrar a emperadores chinos, DJs piratas transmitiendo canciones de Elvis, un monasterio tibetano gobernado por una Inteligencia Artificial, vaqueros conduciendo ganado genéticamente modificado a lo largo del desierto marciano… y nuestro pobre protagonista que accidentalmente se involucra en las maquinaciones políticas mientras recorre Marte en busca de sus abuelos desaparecidos. Un libro muy divertido que no mucha gente conoce pero que les recomiendo bastante.


1) DESOLATION ROAD de Ian McDonald. Más de una persona ha comparado esta novela con CIEN AÑOS DE SOLEDAD y por única vez supongo que no es exageración. Mi novela favorita de Marte (por mucho) es una joya del realismo mágico que toca los bordes de la CF y la Fantasía. Siempre me sorprendió que esta fue la primera novela de McDonald y si bien libros posteriores, como RIVER OF GODS, la han igualado no creo que ninguna la haya superado. La prosa es bellísima, tan memorable como la del mismo Bradbury (si me permiten la blasfemia). La escena donde la lluvia cae sobre el Viking es particularmente hermosa, por ejemplo. “Desolation Road” se refiere a una pequeña comunidad en un oasis al lado de una vía ferroviaria a mitad del desierto marciano. La novela inicia con la fundación de esta comunidad por el Doctor Alimantando y continua a lo largo de los años y décadas con las vidas entrelazadas de todos sus habitantes a través de varias generaciones. Irónicamente, el nombre de Marte jamás se menciona en el libro...


Me gustaría hacer una mención honorifica muy breve a novelas como THE SECRET OF SINHARAT de la señora Leigh Brackett (la versión expandida de “Queen of the Martian Catacombs”, un título tan estrambótico que me habría gustado escribirlo yo primero), un libro de aventuras en el desierto marciano fantástico que siempre me ha gustado mucho más que cualquier novela de Edgar Rice Burroughs, y THE SANDS OF MARS (de hecho el primer libro de Clarke que leí en mi vida y que todavía me trae recuerdos entrañables)

lunes, 23 de febrero de 2015

SPACE OPERA HOY


Inspirado por el entusiasmo de colegas del otro lado del charco, cuya opinión respeto mucho, finalmente me animé a comprar DARK INTELLIGENCE del británico Neal Asher, la primera novela de una nueva trilogía. Por razones que explicaré a continuación yo no estaba del todo convencido, así que la idea era solo comprar el ebook, probar las aguas antes de sumergirme, pero por alguna razón absurda la versión digital cuesta casi lo mismo que la edición en papel (pasta dura además, un paquete muy bonito la verdad), así que decidí aventarme y comprarlo. Salvo muy contadas excepciones, son los ingleses los que parecen dominar el subgénero de la Space Opera hoy por hoy. Autores como Alastair Reynolds y Paul McAuley están muy por encima de cualquier otro, en mi opinión, (y por supuesto, la larga sombra póstuma del maestro Iain Banks aún perdura). Yo ya me había dado cuenta que se habla mucho de Neal Asher en este tipo de conversaciones. Entonces, pues, ¿es Asher digno de ser considerado en la misma compañía? Después de leer la novela debo decir que la disfruté mucho pero mi respuesta seria que no.
 

Antes que nada tengo que confesar que había leído muy poco de Neal Asher hasta ahora, más que nada cuentos. Recuerdo por ejemplo el excelente “Alien Archeology” de una de las antologías anuales de Dozois que me gustó bastante (y donde además aparece Penny Royal, la Inteligencia Artificial que figura prominentemente en esta novela), así como “Owner Space” de GALACTIC EMPIRES. Lo suficiente para saber que el señor escribe el tipo de Space Opera desenfrenada que a mí me gusta. Quizá decantada más del lado de la acción vertiginosa que de las meditaciones profundas de otros autores, pero eso en si no tiene por qué ser algo malo. A mucha gente parece olvidársele que al mismo Banks le encantaba llenar sus libros de escenas de acción. Un posible obstáculo más preocupante y que muchos me mencionaron es que Asher ha escrito más de una docena de novelas anteriores que ocurren en el mismo universo, una historia de fondo bastante densa en otras palabras. Este tipo de advertencias son las que me hicieron dudar de si debía comprar el libro o no. A mí no me molesta que un libro exija mucho del lector, por el contrario. Es más, siendo viejo lector de comics, me gusta llegar in media res. Que me avienten a la parte más profunda de la piscina. Habiendo dicho eso, sí me irrita cuando un libro no se sostiene por sí solo. Uno puede escoger cualquier novela de la Cultura de Iain Banks y ser capaz de entenderla aun si jamás ha leído algún otro libro de la misma serie. (Que haya algunas novelas mucho mejores que otras dentro de la serie ya es una discusión aparte). Se supone que debería ser irrelevante si este es el primer libro o el quinceavo. Yo no he leído ninguna novela de Neal Asher y de hecho tengo muy pocos conocimientos de las mismas. Más que un impedimento decidí que esto podía ser un reto potencialmente interesante. ¿Podría un lector que llega virgen a este universo disfrutar esta novela? A pesar de una trama muy complicada, la respuesta es que sí.
 

Al iniciar el libro nuestro principal protagonista, Thorvald Spear, ha muerto. Como se podrán imaginar, está bastante molesto por esta situación y se obsesiona con la idea de vengarse. Esa premisa de iniciar una novela con tu protagonista muerto se ha puesto muy de moda en años recientes. Recuerdo por ejemplo a la maravillosa ALTERED CARBON de Richard Morgan, o la misma FEERSUM ENDJINN del maestro Banks. Spear, junto a sus compañeros soldados, fue asesinado hace casi 100 años por Penny Royal, una de las Inteligencias Artificiales que habitan y gobiernan a la Polity, una especie de confederación estelar (más sombras de Banks y su Cultura). Para cazar a la IA renegada, Spear contrata los servicios de Isobel Satomi, una jefa criminal que también ha sido víctima de Penny Royal en el pasado. La obsesión de Spear lo llevara a varios mundos y locales exóticos, donde además conocerá a toda una plétora de extraños personajes, todos alterados en mayor o menor medida por Penny Royal. El nombre de la trilogía es Transformación, y no es ocioso el título. El mismo Spear, conforme avanza la novela descubrirá lo mucho que ha sido alterado por su interacción con la IA. Recuerdo que mi amigo Odo comparó esta novela con las de HYPERION de Dan Simmons (sobre todo la descripción de Penny Royal). En mi opinión Asher jamás alcanza los niveles literarios de Simmons, pero es posible que sí lo supere en términos de imaginación. Por encima de las inevitables comparaciones con Alastair Reynolds, a mi todo esto me recordó más bien lo que escribía Bruce Sterling a principio de los 80s. Habiendo dicho esto, hubo varias partes que no me gustaron…

Hay capítulos enteros donde es evidente que el autor se está inventando excusas de la manga para poder acomodar a sus piezas en las casillas del tablero que son necesarias. Cuando esto ocurre la trama se detiene de repente sin ninguna explicación. Ocurre una y otra vez… (Y luego de nuevo). Algo que quizá sería aceptable de un escritor nuevo se vuelve intolerable de alguien que se supone ya debería haber pulido estos errores después de una docena de libros. La historia de Spear, además, está llena de una tras otra coincidencia, aunque aquí sí el autor demuestra su oficio y poco después de la mitad descubrimos que, en efecto, hay demasiadas coincidencias. Demasiadas para ser verdad. La narrativa está dividida al principio entre Spear e Isobel (aunque únicamente Spear en primera persona), pero después de las primeras 100 páginas más de media docena de nuevos narradores aparecen. Por desgracia muy pocos de ellos son desarrollados de manera satisfactoria. En efecto, Asher no cuida ni pinta a sus personajes como los viejos maestros (se me ocurre M. John Harrison, por ejemplo) y sus diálogos en general van de mediocres hasta inverosímiles, pasando por el inevitable infodump. Por otra parte admito que es cierto que la trama se agiliza bastante cuando aparecen estos nuevos narradores (me sorprendió que uno de ellos fuera un prador).

En resumen, aunque es difícil no contagiarse del entusiasmo de este autor, encontré el libro bastante deficiente. En mi opinión el cuento que mencioné arriba, “Alien Archeology” es bastante superior. Ese elusivo sense of wonder se encuentra ahí gloriosamente encapsulado en tan solo 40 páginas (aunque por supuesto la letra en los libros de Dozois es pequeña, o sea que es el equivalente a una novela corta). La estructura y trama de hecho son muy parecidas, solo que sin tanta paja de relleno. Yo recomendaría que mejor leyeran ese relato. En lo que a mí concierne, no me arrepiento de haber comprado el libro (de nuevo, se ve muy bonito en mis anaqueles) pero no creo continuar con las secuelas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

LOS ORÍGENES DEL STEAMPUNK


Hace un par de semanas mi amiga Karen me prestó una antología llamada STEAMPUNK, editada por Kelly Link, y una vez que lo terminé me quedé con ganas de leer más Steampunk. No alguno de la avalancha de libritos YA que publican hoy en día bajo esa etiqueta, sino uno de los verdaderos. Mucho antes que William Gibson y Bruce Sterling formalizaran las reglas del juego con su THE DIFFERENCE ENGINE de 1990, y aun antes que KW Jeter acuñara el término por accidente en una carta a la revista LOCUS en 1985 (donde predijo que las novelas fantásticas victorianas serian la “Next Big Thing”), un trio de amigos escribieron lo que a la larga se conocerían como las piedras angulares sobre las que se apoya todo el fenómeno Steampunk. Hoy en día, por supuesto, el Steampunk es un verdadero subgénero de la CF, con anaqueles enteros dedicados al mismo, pero allá por las frioleras de principios de los 80s nadie tenía la menor idea cómo clasificar a THE ANUBIS GATES de Tim Powers, a HOMUNCULUS de James P. Blaylock y finalmente a INFERNAL DEVICES del mismo Jeter.
 

THE ANUBIS GATES quizá sea la más famosa y la primera que se publicó de las tres, y es una verdadera obra maestra, pero en mi opinión en realidad nunca fue Steampunk. Técnicamente no ocurre en la Londres victoriana (aunque eso ya no es una condición absoluta hoy por hoy), pero sobre todo la sensibilidad es distinta. La idea no es solo situar la historia en el siglo XIX, sino además aplicar una especie de retro-futurismo que jamás aparece en esa novela de Powers. Se inclina más bien a los otros libros que escribiría eventualmente, como DECLARE y LAST CALL, que en vez de historias de mundos paralelos son Historias Secretas, es decir novelas históricas que pudieron ocurrir en nuestro mundo a pesar de todos los detalles fantásticos. Personajes se repiten en los tres libros. El poeta Ashbless, por ejemplo, que es mencionado y sus versos citados (a veces hasta a manera de epígrafe) en más de una ocasión. Pero por las razones que acabo de nombrar me quise enfocar tan solo en las otras dos novelas.


Si alguna vez se molestan en leer los comentarios en Amazon verán que muchos encuentran a HOMUNCULUS como una experiencia decepcionante. Muy aburrida, muy lenta. Esto es falso pero por desgracia típico de esta nueva generación de lectores de Steampunk, criados con novelitas YA (con sus tramas y hasta la prosa simplificadas) y que inevitablemente se topan con una pared infranqueable al intentar descifrar el libro de Blaylock. HOMUNCULUS es una novela con una prosa envidiable, nada sencilla. De descripciones fantásticas y largos pasajes que le darían un infarto a los editores mexicanos que parecen odiar los adjetivos pero muy dignos de una novela de Dickens. A diferencia del Steampunk actual, la idea de Blaylock no era tan solo usar al Londres victoriano, ayudado por algunas fechas y nombres de calles y ya, e introducir a algún protagonista adolescente con goggles. Su intención era la de escribir una verdadera novela victoriana… que solo por casualidad tenia elementos tan delirantes que únicamente podrían ocurrir en una novela contemporánea.
 
La primera página inicia con larguísimos párrafos que describen el amanecer de un día ordinario de Londres en 1870… hasta que surge de la neblina un misterioso dirigible, con tan solo un esqueleto vestido de capitán amarrado al timón. A partir de ese momento conoceremos al siniestro jorobado Ignacio Narbondo, al excéntrico científico Langdon St. Ives del Trismegistus Club, que está demasiado ocupado para preocuparse con todo esto ya que está construyendo una absurda nave espacial con la ayuda de su amigo el juguetero Keeble. El mismo Keeble que diseñó las cuatro cajitas que todos quieren encontrar a cualquier costo, desde el millonario Kelso Drake que usa las maquinas del homúnculo del título en sus prostíbulos en el West End, hasta el evangelista que ha contratado a Narbondo para que reviva al cadáver de su madre, así como la mismísima Royal Society. Zombies reanimados, homúnculos alquímicos de otros planetas, dirigibles fantasma y el Londres de Dickens. Los lectores no sabían ni qué les pegó. Aquí hay suficiente trama como para nutrir a media docena de trilogías actuales. Muy pero muy recomendada.
 

INFERNAL DEVICES, por su parte, tiene más en común con lo que ahora conocemos como Steampunk, con un ritmo más animado, más frenético. Hay un vago aroma de maquinaria de vapor con serpenteantes tubos de cobre y el tic-toc implacable de relojería victoriana alrededor de este librito. Las casi interminables descripciones del interior de relojes y autómatas por igual son casi fetichistas en su lujo de detalle de engranes y resortes. (¿Quizá esta novela también es piedra angular del clockpunk, ese sub-subgénero?). Escrita a manera de una confesión en primera persona, como tantas novelas de fines del siglo XIX, la historia comienza cuando un misterioso extraño llega a la tienda de George Dower, el hijo de un brillante relojero, y le pide que repare uno de los inventos de su padre. Por desgracia, nuestro pobre protagonista carece el genio del padre. Un accidente ocurre y el extraño visitante sangra… agua salada. Esto es tan solo el inicio de una vorágine de circunstancias que lleva a George de una desventura a la siguiente como en una novela picaresca. George y el enigmático aparato son perseguidos por un sinfín de bizarros personajes, desde el ladrón de lentes azules que puede ver el futuro, la mujer que desea a George porque cree que es capaz de tocar el violín (y hacer el amor) como Paganini, hasta la Royal Anti-Society (que, como Jeff VanderMeer apunta correctamente en su epilogo, parecerían arrancados de un sketch de Monthy Python) sin olvidar a la Ladies Union for the Suppression of Carnal Vice (cuya mandamás resulta ser la Madame de un prostíbulo) y hasta lo que queda del Godly Army de Oliver Cromwell (ahora entiendo de dónde sacó Pat Mills varias de sus ideas para “Defoe” en las páginas de 2000 AD).  El lector viaja desde el distrito de Wetwick, habitado por hombres anfibio (importados de Innsmouth, uno creería), hasta el otro extremo de Inglaterra en las islas Hebridas occidentales. En todas partes George encuentra algún invento de su padre, estos aparatos infernales del título que todos desean usar para sus propios propósitos egoístas. Este es otro libro saturado de ideas y eventos (hasta el punto que, como buena novela picaresca, puede llegar a cansar la primera vez que lo lees) que hoy en día aparecería como una serie de trilogías.

Detalle curioso, ninguno de estos tres autores continuaron escribiendo dentro del subgénero que prácticamente inventaron por si solos y que ahora alberga a tantísimos escritores (hasta en los comics y en las películas). Quizá sería interesante preguntarles lo que opinan del monstruo que engendraron. Quizá el hecho que ninguno de los tres parece muy interesado en regresar sea respuesta suficiente…

lunes, 5 de enero de 2015

La OTRA Mejor Novela del 2014


Hace tres semanas, cuando escribí mi lista de mis novelas favoritas del 2014, sabía de antemano que había un libro en particular que debí haber leído antes de publicar la lista. (No me culpen a mí, sino a Amazon). Si son lectores de ciencia-ficción es imposible que no se enteraran de la aparición de THE THREE-BODY PROBLEM de Cixin Liu. Una novela de CF desde la mismísima China. Una novela que llegó con tanto bombo y platillo que era difícil ignorarla. Varios amigos y colegas blogueros cuya opinión respeto habían quedado fascinados. Ahora que finalmente la he podido leer, ¿es justificada toda esta fanfarria? ¿La habría incluido en mi lista? La respuesta (como siempre) es sí y no.
 
 

Paso por paso. Un poco de contexto quizá ayude: En China aparentemente existe una tradición literaria de CF bastante fuerte, tan nutrida como la industria fílmica en India, pero por obvias razones a Occidente nos ha llegado muy poco de este abundante material (igual que tampoco nos llegan muchas de esas pelis de la India). Esto parece que está a punto de cambiar con la llegada de Cixin Liu, el autor más exitoso de CF en China, como su primer embajador. De Cixin Liu yo conocía poco, lo admito. Un manojo de cuentos y nada más. Relatos que mostraban una imaginación pasmosa y, quizá más importante, diferente a lo que estamos acostumbrados a leer. Me habían gustado bastante así que  —a pesar de toda la publicidad que recibió la publicación en ingles de este libro, cosa que usualmente me choca—  me animé a comprar su novela.
 

Primero que nada, debo decir que el comentario de Kim Stanley Robinson de la portada es muy apto, y logra encapsular el atractivo de este libro: “…familiar but strange all at the same time”. Este es el atractivo de autores de otras culturas, por supuesto. La trama puede ser similar a algo que hemos leído antes, pero filtrado a través de un prisma que lo convierte en algo vagamente diferente (aun cuando a veces no podemos señalar lo que lo hace distinto). No quiero hablar mucho sobre la trama en sí, pero digamos que hay un Primer Contacto y si alguien ha leído el cuento “Luminous” de Greg Egan y recuerda quedar maravillado ante el concepto de una invasión de teoremas matemáticos (sobre todo en su secuela “Dark Integers”) es muy posible que van a acabar leyendo este libro con una sonrisa en la cara. En efecto, se trata de una de las “invasiones” más originales que me ha tocado leer. Por casualidad en esos dos relatos también existía un plano de realidad donde las leyes de la aritmética no son universales, de la misma manera que aquí hay un mundo donde las leyes “universales” de la física no son constantes. Cixin Liu es un autor de CF Dura, igual que Egan, así que como podrán imaginar nada de esto es mero detalle cosmético. Hay además una trama paralela que ocurre en un juego virtual cuya importancia no es muy clara sino hasta la mitad del libro, pero que pronto se convirtieron en mis partes favoritas. Estos capítulos, a pesar de ser a veces herméticamente crípticos, me recordaron las escenas en el “manual interactivo” de la pequeña protagonista en THE DIAMOND AGE de Neal Stephenson que en mi caso es la mejor posible comparación.


Habiendo dicho todo esto, el libro no es perfecto. Ni cerca de serlo. No estoy seguro si es la traducción, pero los diálogos de los personajes tienden a saltos de lógica extraños. Pasan de la A a la B… a la M, si me entienden. Los personajes en sí no están muy acabados (algo que no es fuera de lo común en escritores de CF Dura), sobre todo los masculinos (detalle que por otra parte es un defecto muy original, tomando en cuenta que Cixin Liu es hombre). Ya que menciono la traducción, los gringos han hecho gran alharaca por el trabajo de Ken Liu como traductor e inclusive han puesto su nombre en la portada, al lado del autor, algo que sería impensable aquí en Latinoamérica. Todas las reseñas lo mencionan. Los gringos no están acostumbrados a leer traducciones, claro, o inclusive a ver películas con subtítulos, así que quizá esto explique su asombro. En lo personal me pareció una traducción aceptable y nada más. Es obvio que Ken Liu estaba más interesado en transmitir el mensaje que en traducir directamente las palabras. O por lo menos quiero creer esto, de lo contrario la prosa de Cixin Liu es muy simplona. (Por otra parte la mayoría de autores best-sellers tienen prosa muy simple. Ahí radica gran parte de su éxito). Sería muy interesante poder leer alguna traducción al castellano  —con el éxito de ventas de la novela asumo que es inevitable que salga en español inminentemente—  no de la traducción en ingles de Ken Liu sino directo del original de Cixin Liu y hacer una comparación.
 

Un pequeño comentario de índole personal: Cuando yo estaba en la universidad me fascinaban las novelas sobre China, desde libros muy respetados como el PEKING de Anthony Grey (sobre la Gran Marcha de Mao y la Revolución Cultural), hasta libritos baratos como TAI-PAN de James Clavell. Por un tiempo inclusive consideré irme a trabajar y hacer mi carrera en Hong Kong. Todo esto para aclarar que las Notas del Traductor que usa Ken Liu para explicar algunos detalles históricos no fueron muy necesarias (y otras son tan triviales que no les vi el caso) mientras que las Notas del Autor son particularmente bizarras (como esa donde nos explica a qué cuento de Asimov se refiere un personaje). Por supuesto, asumo que resultaron de mucho interés para la mayoría aun cuando en mi caso fueron más bien una ligera distracción.

Entonces pues, ¿es THE THREE-BODY PROBLEM  mi novela favorita del 2014? La verdad no. Si soy muy honesto creo que prefiero las novelas cortas de Cixin Liu que mencioné arriba (la mayoría disponibles para el Kindle en Amazon por precios muy económicos), que creo es su formato ideal. Lo mismo me ocurre con otros autores de CF Dura que dan mayor énfasis a las ideas que a los personajes. Por otra parte no me queda duda que definitivamente la habría incluido en mi post anterior de haberla leído a tiempo. Por pura casualidad solo mencione cuatro novelas la vez pasada así que puedo decir con total honestidad que THE THREE BODY PROBLEM está en mi Top 5 del año.