sábado, 18 de junio de 2016

LOS MUCHOS UNIVERSOS DE CAROLYN IVES GILMAN

En el último podcast de los Verdhugos recomendé en un momento de desesperación la novela DARK ORBIT de Carolyn Ives Gilman. La desesperación no se debía a que no fuera buena, sino a que en realidad no se trata de un libro nuevo. Salió a mediados del 2015, pero si son pobres como un servidor (o tacaños) hubo que esperar hasta el mes pasado para que nos llegara la edición en rustica a precios (ligeramente) más asequibles. La verdad es que de haber sabido de antemano lo buena que es a la mejor habría comprado la versión en tapa dura, aunque eso significara comer latas de atún toda una semana. Yo ya le tenía muchas ganas por un par de razones. Soy seguidor incondicional de esta escritora desde que leí sus novelas cortas “Arkfall” y “The Ice Owl” hace un par de años. Historias tan buenas que uno se pregunta por qué no es más conocido el nombre de esta mujer. La novela ocurre en el mismo universo de los Veinte Planetas de esos dos relatos previos pero es completamente independiente. No es necesario haberlos leído para entenderla (la frase “Veinte Planetas” se menciona tan solo dos veces en todo el libro) de la misma manera que se puede leer THE LEFT HAND OF DARKNESS sin jamás haber abierto primero ROCANNON’S WORLD. Como verán a continuación, estos dos ejemplos no son accidentales.

En efecto, recuerdo que lo segundo que atrajo mi atención de este libro el año pasado fue el entusiasmo con el que Ursula Le Guin lo recomendó en varios lugares. Como quizá sepan, la señora Le Guin no suele promover novelas (ni siquiera las suyas) con mucha frecuencia. Uno no tarda mucho en descubrir por qué el libro le gustó tanto y sin embargo creo que le puede interesar no solo a los lectores de Le Guin. Si bien es cierto que Gilman escribe aquí una novela de CF antropológica como las que Le Guin producía en los 70s, también hay que añadir que lo hace usando únicamente la más rigurosa ciencia. Hay escenas que parecen arrancadas de una novela de Peter Watts, mientras que el extraño coctel de filosofías y creencias de medio oriente recuerdan más bien los libros de Frank Herbert. Verdaderamente una novela original.

Uno de los aspectos más intrigantes del libro son los efectos sociales que los viajes interestelares han causado en la Humanidad. En un universo donde no existen los viajes más rápidos que la luz, aquellos que deciden viajar a otras estrellas se encuentran fuera de la secuencia de la Historia, de la “continuidad” de toda la raza, sus vidas poco más que fragmentos distribuidos a lo largo de las décadas y los siglos. Extranjeros perpetuos. El resto de la humanidad los llama, con desprecio, Wasters. Ellos, por su parte, llaman a los demás Planters. Gente que vive una monótona secuencia lineal de tiempo, siempre en un mismo lugar, como macetas. Lo único que les importa es su propia época. La gravedad planetaria deforma sus ambiciones e imaginación. Mientras que para ellos el tiempo ocurre, para los Wasters solo existe el ahora. Por supuesto, escoger cuál de las dos vidas preferiríamos vivir no es tan sencillo como parecería al principio.


Sara, una mujer Waster que ha caído en desgracia, es contratada por una corporación para ser enviada en un viaje a 58 años luz para investigar un planeta habitable que se encuentra en una región del espacio saturada por materia obscura, de bizarras anomalías gravitacionales y donde las leyes de la física parecen comportarse de manera extraña. La verdadera razón por la que es enviada no es por ser una exo-etnóloga sino para vigilar a una mujer llamada Thora, cuyo incomodo pasado hace necesario que la manden muy, muy lejos. Cuando llegan a las coordenadas correctas, casi 60 años después, encuentran un mundo infestado de formas cristalinas. Cuando amanece, la luz del sol hace que la superficie entera destelle como un caleidoscopio. El sentido de la vista es inútil. Ni siquiera lentes obscuros sirven cuando descubren que estos cristales en realidad son algo muy distinto. La escena cuando uno de ellos atraviesa con su brazo uno de estos “cristales” y su mano aparece del otro lado doblada, como si distorsionada por agua, es un verdadero momento de sense of wonder. Lo que primero nos haría suponer que se vienen página tras página de descripciones liricas sobre la geometría de los cristales y los colores de la luz que los atraviesa, a la Ballard (o las de CHAGA de Ian McDonald, para usar un ejemplo más reciente) pasa a segundo plano cuando DARK ORBIT se convierte en un libro muy pero muy diferente a partir del momento en que los exploradores encuentran a nativos, y al mismo tiempo Thora desaparece misteriosamente.


A continuación la mitad de los capítulos de la novela son narrados por Thora, atrapada en un universo de obscuridad absoluta. (El libro es quizá imposible de adaptar a otro medio a menos que estén dispuestos a pasar largos periodos de tiempo viendo una pantalla en negro). Estos capítulos acaban volviéndose claustrofóbicos para el lector. El tiempo no existe en tal lugar. No hay día ni noche. Es como estar atrapado dentro de tu propia cabeza. Ni cerrar los ojos ayuda para escapar. Thora duerme sin saber cuánto tiempo ha pasado, sin siquiera saber si ha abierto los ojos. Mientras esto ocurre, Sara intenta enseñar a “ver” a uno de estos nativos que viene del lugar donde Thora está atrapada. Una joven muchacha que está ciega, técnicamente, pero una ceguera que nace en el cerebro, no en los ojos. Es en ambas series de capítulos que podemos vislumbrar el verdadero propósito de Gilman, que logra que nos hagamos cuestionar la manera que procesamos la información que recibimos a partir de nuestros cinco sentidos, editando la gran mayoría de detalles innecesarios. El “mundo real” que percibimos es un muy pobre reflejo del verdadero. Un cuestionamiento casi ontológico que va más allá de lo que Watts, o inclusive Egan han llegado. Antes de terminar, Thora y Sara (y aquellos lectores con la suficiente imaginación) descubrirán las dimensiones adicionales “enrolladas” a nuestro alrededor propuestas por la cosmología de branas que hacen al universo mucho más grande, y pequeño, de lo que en un principio habíamos sospechado. Vivimos rodeados de un sinfín de universos y si bien son muchos los autores que pretenden explorarlos, Gilman parece ser la única que nos enseña el camino hacia cada uno de ellos. La verdad es una lástima que esta mujer escriba con tan poca frecuencia pero mientras mantenga este nivel yo la seguiré buscando.

viernes, 10 de junio de 2016

MÚSICA PARA AEROPUERTOS...

Desde que anunciaron el año pasado que los relatos de la Central Station de Lavie Tidhar por fin iban a ser coleccionados este es el libro de ciencia-ficción que yo más esperaba en el 2016. Tanta fue la espera, que conforme pasó el tiempo nos empezaron a llegaron reportes aparentemente contradictorios. CENTRAL STATION no va a ser una colección sino una novela. No, no. CENTRAL STATION va a incluir todos los cuentos de la saga. Me entusiasmaba la idea de una novela nueva en este universo tan lleno de posibilidades apenas explotadas pero yo seguía en mi afán necio de tener todas las historias en un solo volumen. Finalmente llegó el librito a mis manos y pude confirmar que CENTRAL STATION era, en efecto, ambos: una novela y una colección. Menciono todo esto porque en retrospectiva ya no estoy tan seguro que una fixup novel haya sido la mejor idea.


Los relatos de la Central Station tratan sobre el enorme aeropuerto espacial que se eleva sobre una Tel Aviv del futuro, y las vidas de los múltiples personajes que se arremolinan alrededor de la terminal. Gente que trabaja ahí o gente que va y viene del espacio exterior, cada uno con su propia historia como bagaje principal. En Amazon mencionan que los relatos de Tidhar recuerdan las novelas de Naguib Mahfouz, y creo que la comparación es muy apta. Los desdichados personajes de, por ejemplo, MIDAQ ALLEY (de donde sacaron la película mexicana de EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS) estarían perfectamente aquí, en los barrios y callejones bajo la sombra de la imponente e indiferente Estación Central. Sencillamente se encuentran entre lo mejor de lo mejor que nos ha ofrecido el género en la última media década, punto. Cada vez que me encontraba con uno en alguna revista era lo primero que leía. Son tan buenos que ya se hizo costumbre encontrarlos todos los años en las varias antologías de lo Mejor del Año. De hecho, en los últimos cuatro años consecutivos la antología anual de Gardner Dozois ha incluido sin falta por lo menos uno de estos relatos, a veces más. En otras palabras si son seguidores de las antologías de Dozois ya han leído casi la mitad de CENTRAL STATION, si bien fuera de orden.

O más bien, no lo han hecho…

Al principio creí que Tidhar únicamente había añadido pequeños párrafos al inicio de cada cuento (una táctica común en este tipo de novelas mosaico) para poder dar más cohesión a estos trece relatos. Sin embargo, como buen anal retentivo que soy y teniendo las antologías de Dozois a la mano, no pude evitar comparar los textos, lo cual me hizo descubrir enormes (y bastante curiosos) cambios. Uno pensaría que Tidhar realizó los cambios para agilizar la lectura. Evitar la simple repetición de información básica que resulta inevitable cuando estas escribiendo múltiples relatos a lo largo de varios años en distintas publicaciones y asumes correctamente que no todos han podido leer todos los anteriores. No es para nada el caso aquí. Por ejemplo, en “Under the Eaves”, apenas el segundo capítulo del libro, se nos informa lo que Miriam Jones hace para ganarse la vida… a pesar que la misma información ya se nos dio en “The Indignity of Rain”, el primer capítulo, apenas cinco páginas antes. Esto se habría podido solucionar muy sencillamente removiendo tan solo un par de frases. Lo que lo hace todavía más curioso es que en esa misma página Tidhar quita un párrafo completo que en mi opinión era bellísimo en el relato original. No solo no ayuda en nada al libro, no agiliza o simplifica la trama, sino que peor aún afecta negativamente al “capitulo”. Me parece que el relato original funciona mejor precisamente porque no descubrimos sino hasta el mero final que la persona con la que Isobel sueña con volver a encontrar esa misma noche, su amor prohibido, se trata de un robotnik. Aquí desde el principio Tidhar nos lo revela. Para qué, no lo sé. Honestamente prefiero el relato original. Lo mismo me ocurrió con “The Book Seller”, otro favorito mío. Me da la impresión que quizá habría preferido una colección en vez de una novela. Es decir, los relatos, intocados, dentro de un libro. De cualquier manera las costuras se pueden ver. Me cuesta trabajo creer que alguien leería este libro sin darse cuenta que originalmente eran cuentos cortos. Por supuesto, esto ocurre con THE MARTIAN CHRONICLES y nadie se queja. De nuevo, es a gusto de cada quien. Si debía ser una novela mosaico habría preferido quizá algo como MORE THAN HUMAN. Por supuesto, Tidhar es el autor y está en todo su derecho de alterar su propia obra. Él sabe mejor que nadie lo que le conviene, pero confieso que no quede muy convencido.

Leyendo el párrafo anterior antes de publicar la postal parece que estoy diciendo que el libro no me gustó, que los cambios me arruinaron la experiencia. Por el contrario, sigo convencido que puede ser lo mejorcito que nos va a dar el 2016. Relatos como “Strigoi” (o de nuevo “The Book Seller”) siguen siendo extraordinarios y conmovedores respectivamente. La escena donde el protagonista del segundo abre la caja con libros me sigue afectando de la misma manera, y asumo que a todos los que amamos las novelas baratas que “no son verdadera literatura” nos ocurre lo mismo. Quién sabe, quizá alguien que nunca ha leído los relatos originales disfrutara el libro de la misma manera que yo hice cuando los leí por primera vez. Lo que si me queda claro es que es evidente que Tidhar sabía desde un principio que estaba escribiendo una novela y no un ciclo de relatos. Hay momentos que Boris aparece de repente en algún párrafo aislado en relatos que no tiene nada que ver con él. No se explica quién es o por qué el narrador nos está hablando de él. Yo estaba seguro que esto era algo que el autor había añadido a la hora de publicar este libro para ligar mejor las historias, pero no. Releyendo los originales, estas interrupciones ya estaban presentes. Lo mismo ocurre con el niño Kranki. Muy buen truco, la verdad. Ya solo para terminar, es una verdadera lástima que no todos los relatos de la serie pudieron ser incluidos. Cuentos como “The Memcordist” y “Only Human”. Entiendo que el énfasis del libro debían ser las historias que ocurren en la Central Station, pero aun así…


Lavie Tidhar es un autor que en apenas unos cuantos años ha adquirido renombre afuera de los confines del gueto de la literatura fantástica gracias a sus novelas ucrónicas como OSAMA y A MAN LIES DREAMING, lo cual es muy merecido, pero yo personalmente sigo prefiriendo sus relatos cortos, de los cuales el ciclo de la Central Station continua siendo su obra maestra. Muy, pero muy recomendado.



jueves, 21 de abril de 2016

MIS 5 NOVELAS DE HORROR FAVORITAS DE ESTA DÉCADA

Antier mencioné con mucho orgullo en mi muro de Facebook que mi entrada sobre las 10 Mejores Novelas de Horror del Siglo XXI había roto la barrera de las quince mil visitas, la primera postal de este blog en lograr tal hazaña. Alguien luego comentó que la lista ya tiene cuatro años de antigüedad y que necesitaba una pequeña actualización. Como saben, no soy experto en horror. El blog, salvo muy contadas excepciones, es sobre ciencia-ficción. La verdad no leo tantos libros de horror. Quizá uno por cada diez de CF y Fantasía. Habiendo dicho todo esto, no se me hizo tan mala idea. Siempre y cuando se entienda que no son Las Cinco Mejores Novelas de Horror de Esta Década sino tan solo mis favoritas de las que he leído, no debe haber ningún problema. Las novelas no están en orden de preferencia sino simplemente cronológico, para evitar discusiones. Sin más:


THE RITUAL de Adam Nevill. A pesar que ya había escuchado el nombre del autor esta fue la primera de sus novelas que leí y con eso bastó para hacerme fan incondicional. Hay varias novelas de horror que te acaban gustando, ya sea porque te emocionaron o (en contadas ocasiones) por su originalidad. Lo que es muy raro es que consigan asustarte, por lo menos en mi caso. Escasas las novelas y películas de “horror” que lo lograron conmigo. Es por eso que me enamoré de este libro. Cuatro amigos de la universidad (ahora cuarentones) deciden reunirse para recordar los viejos tiempos y se toman unas vacaciones en los milenarios bosques del norte de Escandinavia (en algún momento mencionan que no están tan lejos de Porjus, o sea que estaban del lado de Suecia aunque luego esto se vuelve dudoso). Como buenos hombres de mediana edad, creen que sus cuerpos todavía pueden soportar los mismos rigores físicos que cuando eran adolescentes. Tan solo un par de días de expedición les demuestran lo contrario, pero cuando intentan regresar a través de un atajo para salir lo antes posible se acaban perdiendo. Aquí es donde inicia el libro, in media res, y la tensión empieza desde la primera página del prólogo cuando encuentran el cadáver destripado de un animal colgado entre los árboles. Colgado más alto de lo que cualquier hombre normal podría alcanzar. El cuerpo está tan magullado que es imposible identificar qué tipo de animal era. El cadáver tampoco apesta, lo que significa que no tiene mucho que lo mataron. La noche los pilla todavía deambulando perdidos hasta que llegan a una cabaña. Pero lo que parece un refugio es todo lo contrario. Hay algo en el bosque con ellos, algo que los está cazando. Maestro de su oficio, Nevill tan solo nos sugiere el monstruo que los acecha implacable. Nevill destaca también a la hora de hacernos sentir la inmensa desolación de este bosque antediluviano; el aislamiento y la asfixiante claustrofobia de estar perdido en su interior. Es uno de los pocos bosques vírgenes de Europa, intacto desde la última glaciación y habitado por seres que existían antes que los humanos. El Hombre no tiene cabida en semejante lugar. Nevill está emulando obviamente a autores como Machen y sus relatos de horror pagano (el epígrafe es una cita de Algernon Blackwood) y vaya que lo logra como pocos antes o después. El detalle de los jóvenes desquiciados que tocan black metal y que aparecen en la segunda mitad del libro solo vuelve la historia aún más delirante. Pocas veces encontrarán un libro donde se maneje mejor el suspenso, que te obliga a seguir leyendo a pesar que ya son las tres de la madrugada y tienes que levantarte temprano el día siguiente. Ya sea porque los capítulos son muy cortos o porque la historia de plano está muy bien narrada pero me eché las casi 450 páginas en tres noches. Muy recomendada, aun si no son fans del género.


LITTLE STAR de John Ajvide Lindqvist. Esta novela la vendieron como la primera donde su autor se alejaba del horror sobrenatural y, aunque sigo prefiriendo sus primeros libros, es asombroso lo que puede conjurar utilizando únicamente los ingredientes cotidianos de nuestras vidas normales. En 1992 un hombre encuentra a una niña recién nacida abandonada en el bosque y la adopta junto con su esposa. Por temor a ser descubiertos la mantienen encerrada en el sótano donde le cuentan espantosas historias sobre el mundo exterior. La niña, quizá por la manera en que es criada o por otras razones, es muy extraña. Sin embargo tiene una voz angelical. Una voz preternaturalmente bella. El hombre, un músico mediocre de poca monta, le enseña todo lo que sabe. A pesar de lo inusual de la situación todo parece ir a las mil maravillas. Hasta que un buen día la niña los mata y los descuartiza para poder encontrar el “amor” dentro de ellos. Su medio hermano debe cuidar ahora de ella y la lleva a Estocolmo, pero “Theres” continua siendo una perfecta extraña en la sociedad. Debido a la hermosa voz que tiene la muchacha su hermano la inscribe en la versión sueca de American Idol, donde la ve por televisión otra joven mujer llamada Teresa. Una joven muy tímida y sensible que escribe poesía y que también nació en 1992. Cuando poco después Teresa descubre que Theres es la misma persona con la que discute sobre su propia poesía en línea cree que es el destino el que las ha juntado y la va a buscar. No tardan mucho en hacerse amigas inseparables y deciden escribir canciones juntas. Cuando suben un video casero bajo el seudónimo de “Tesla” se convierte en una sensación en Youtube y recibe más de un millón de visitas, la mayoría de mujeres adolescentes y solitarias que se identifican con la extraña Theres y su voz fantasmal. Un culto surge alrededor de ella, un culto donde todas las muchachas se olvidan de sus temores ya que encuentran la fuerza en sus números. La suficiente fuerza para empezar a desahogar sus frustraciones matando a conocidos y extraños. ¿Quién no se identifica con estas jovencitas? Aquí seria buen momento para aclarar que esta novela no parece ser la favorita de los lectores de Ajvide Lindqvist. Recuerdo que varias reseñas se quejaban de la primera parte de la novela. A mí de hecho es la parte que más me gusta. Hay una verdadera sensación de lo extraño en esas secciones cuando Theres está creciendo en el sótano. También recuerdo a otras personas quejándose del gore excesivo de las partes finales. Es cierto que el autor decidió alejarse de los horrores Lovecraftianos de HARBOUR (más sugeridos que vistos) pero me parece tan solo la culminación natural no solo de esta novela sino de todo lo que escribió previamente. En mi opinión, John Ajvide Lindqvist permanece como uno de los escritores más interesantes hoy en día.


NOS4A2 de Joe Hill. Si soy muy honesto debo decir que disfruté más de sus primeras novelas, compactas y económicas, que se me hicieron más íntimas, más personales, pero por supuesto no puedo dejar de aplaudir cuando un escritor intenta algo muy ambicioso aun si fracasa. Cuando es un triunfo, como en el caso de NOS4A2, pues uno puede más que sentirse bien por un colega escritor. (¡Envidia de la buena, canijo Hill!). A excepción de un muy breve prologo que ocurre en el presente, el resto de la primera mitad ocurre en el pasado. Una serie de flashbacks se suceden a lo largo de varios años siguiendo la vida de Victoria (Vic) McQueen, una pequeña niña con la habilidad casi mágica de encontrar objetos perdidos (como el héroe de HUCK de Mark Millar). Acompañada por su fiel bicicleta, Vic puede viajar a través de un viejo túnel destartalado que no existe. Del Otro Lado del túnel hay… algo más. Vic es una de esas pocas personas capaz de acceder a una Norteamérica paralela, un país de la imaginación. En sus aventuras conoce a otras personas con la misma habilidad (como Maggie, la librera, quien usa sus letras de Scrabble para poder viajar). Estos “viajes” tienen un costo pero ambas amigas están dispuestas a pagarlo. La realidad nunca puede competir con la fantasía. Por desgracia no todos en el Otro Lado son tan buenos. Charles Talent Manx maneja las carreteras de ambos mundos en su Rolls con las placas del título de la novela y se dedica a tomar niñitos para llevárselos a Christmasland, un siniestro parque de diversiones donde se nota que Hill obviamente se divierte dando rienda suelta a su imaginación. El sirviente de Manx, Bing Partridge, es casi el Renfield de la historia y es uno de los personajes más interesantes del libro. A pesar de las atrocidades que cometen, ninguno de los dos es un villano. Ambos creen que están ayudando a los niños perdidos. En algún momento, por supuesto, Vic y Manx cruzan caminos con consecuencias funestas para ambos. La Vic adolescente cree que Manx ha muerto, pero las cosas nunca son tan sencillas en este tipo de novelas. Cuando llegamos al presente Vic se ha convertido en mujer y escribe libros infantiles, pero nunca ha vuelto ser la misma desde entonces. Su matrimonio sufre. Vic encuentra un refugio inútil en la bebida. Mientras tanto Manx ha regresado y ahora dedica toda su atención al hijo de Vic, igual que alguna vez lo hizo con la Vic niña. El choque es inevitable y muy pocos lo van a sobrevivir. Hay que decir además que el libro en sí es un producto muy trabajado, como los que ya quisiéramos aquí en México, pues cuenta con un manojo de ilustraciones de la mano de Gabriel Hernández, el colaborador de Hill en su excelente comic LOCKE & KEY, junto con toda una serie de tipografías (como cuando los personajes se mandan mensajes de texto en sus celulares). La novela de Hill nos podrá parecer a simple vista como uno de esos tabiques que su padre escribía en los 80s, pero a mí de hecho me recordó mucho a THE GREAT & SECRET SHOW de Clive Barker, y la verdad no se me ocurre un mejor cumplido.


REVIVAL de Stephen King. Hablando del padre, es bueno saber que el viejo Tío Stephen todavía puede sorprendernos de vez en cuando. En tiempos recientes ha agarrado tan buena racha que por un momento consideré escoger la de DOCTOR SLEEP que salió el año anterior a esta. Confieso que cuando supe que aquella novela se trataba de una secuela de la maravillosa THE SHINING esperé lo peor pero la verdad resultó una agradable sorpresa. Habiendo dicho todo esto, sigo pensando que el libro tiene varias fallas. En todo caso escenas sobre reuniones de Alcohólicos Anónimos y gente ayudando a enfermos y ancianos en un asilo no son temas que me interesen mucho. Por todo esto mejor escogí REVIVAL, que en muchas formas es casi perfecta. El hecho que son apenas 400 páginas ayudó mucho. En un pueblito de Nueva Inglaterra el pequeño Jamie Morton conoce al nuevo cura local, el carismático Charles Jacobs, que llega con su familia para enseñar la Palabra del Señor. Una tragedia le hará perder la fe, sin embargo, y maldice a Dios delante de su escandalizado rebaño. La gente lo corre del pueblo, pero esto es tan solo el inicio de una historia paralela que abarca décadas. El niño crece y se convierte en un músico itinerante, con una guitarra como su única posesión y perseguido por sus propios demonios personales. A punto de ser destruido por la heroína es cuando vuelve a encontrar a Charles Jacobs, quien le salva la vida. Jacobs se ha convertido en un hombre de “ciencia” (aunque es una ciencia espuria que más tiene que ver con Frankenstein) y se dedica a “salvar” gente sin recursos. Sus razones poco tienen que ver con el altruismo, por supuesto. Lo que busca obsesivamente es un camino hacia el Mas Allá. Con la ayuda de Jamie lo lograra y juntos descubren lo que nos espera a todos tras la muerte. Recuerdo que se cansaron de vender esta novela con la línea “the most terrifying conclusión Stephen King has ever written”, y supongo que técnicamente tienen razón. El final es desgarrador y sin esperanza alguna. Más, por favor.


A HEAD FULL OF GHOSTS de Paul Tremblay. En un tranquilo pueblo de Massachusetts la vida de una familia de clase media es destruida cuando la hija mayor sufre un colapso nervioso que ni los siquiatras ni los medicamentos parecen poder ayudar. Eventos cada vez más siniestros se suceden sin explicación alguna hasta que un sacerdote determina que la joven está poseída y un exorcismo es necesario. De alguna manera todo esto se convierte en un reality TV show. La novela inicia propiamente quince años después cuando una reportera regresa a la casa abandonada y entrevista a la hermana menor sobre lo que ocurrió cuando ella era niña. Es una novela muy de su tiempo, no solo por el reality TV show sino por los capítulos escritos por una bloguera que nos va narrando lo que sucedió durante los episodios de “The Possession”, el documental que se filmó durante el exorcismo. Curiosamente en la página de Amazon comparan esta novela con LET THE RIGHT ONE IN y con THE HAUNTING OF HOUSE HILL. Supongo que veo la razón (el nombre de la protagonista no creo que sea accidental, y la bloguera hasta menciona la novela de Shirley Jackson en algún momento), pero en mi opinión el libro al que más recuerda es THE EXORCIST de William Peter Blatty y no por las razones obvias. Mucha gente se acuerda de la película pero no necesariamente de la novela, que en realidad es mucho más ambigua. De la misma manera, en A HEAD FULL OF GHOSTS jamás queda muy claro si todo esto es horror sobrenatural o psicológico. A muchos lectores esto parece molestarles pero yo lo encuentro todavía más perturbador. La ambigüedad solo aumenta con la narración imprecisa de la protagonista, cuyos recuerdos están inevitablemente mezclados con pesadillas y las versiones que escuchó de los mismos eventos por parte de sus padres, así como los incontables mitos y leyendas urbanas que surgieron en internet alrededor del programa. Esta es la novela más reciente del grupo y por un momento dudé en incluirla, temiendo que a la mejor mis impresiones eran tan fuertes solo por haberla leído apenas hace unos meses. Sin embargo después de echar un segundo vistazo mientras preparaba esta postal me queda claro que la calidad de este libro es indudable. Otra novela que se puede recomendar con mucha facilidad aun si no suelen leer libros de horror.

Mención honorifica a WE ARE MONSTERS de Brian Kirk (siempre he pensado que los manicomios son el lugar  *perfecto*  para una novela de horror), y THE CRONING de Laird Barron (perdón pero de plano lo prefiero como cuentista). Me habría encantado poder incluir a AMERICAN ELSEWHERE de Robert Jackson Bennett, que es simplemente extraordinaria y de hecho te la etiquetan como horror pero yo sigo insistiendo que en realidad es otra cosa, y por ultimo a THE TWELVE de Justin Cronin, que es quizá una de las mejores novelas de vampiros de nuestra generación (la épica THE PASSAGE es parte de la lista anterior) excepto si te gustan los libros de Anne Rice, en cuyo caso a la mejor la van a odiar ya que estos vampiros son más parecidos a los de Hogan y Del Toro. Como siempre, descubro que todavía me falta mucho por leer…

miércoles, 17 de febrero de 2016

MIS LIBROS FAVORITOS DEL 2015

Hace tres semanas mi estimado amigo Elías Combarro sacó en su blog Sense of Wonder una lista de sus 12 libros favoritos publicados en ingles en 2015. La lista la pueden encontrar aquí. Con mucha razón menciona que fue uno de los mejores años para la literatura fantástica y estoy de acuerdo. Tanto así que mi lista y la suya solo coinciden en tres libros, algo que más que razón para discutir me parece excelente. 2015 fue el año en que varios de los autores más importantes del género casualmente sacaron libro al mismo tiempo (y sin embargo, salvo por una extraordinaria excepción, no incluyo a ninguno de ellos). Siempre hay que detenernos cuando Kim Stanley Robinson publica una nueva novela, y lo mismo con Neal Stephenson, pero ninguno de ellos me acabó por convencer. No son libros malos, pero en mi opinión no se encuentran entre lo mejorcito de su obra. El de Bacigalupi me gustó pero no solo lo encuentro bastante inferior a sus libros anteriores, peor aún, creo que se empieza a repetir. Si están esperando encontrar esas tres novelas aquí, igual que en todas las otras listas, están en el lugar equivocado. Por desgracia, como se trata de una docena de libros, por fuerza van a tener que ser reseñas demasiado breves. Sin más…


1) THREE MOMENTS OF AN EXPLOSION de China Miéville recibe mi voto a la mejor colección del año. De todos es conocida mi desmedida admiración por este escritor y quizá crean que no estoy siendo del todo objetivo, pero reto a quien sea a desafiar mi afirmación original. Si soy honesto debo admitir que sigo prefiriendo sus novelas a sus relatos cortos, pero lo que logra aquí en tan limitado espacio (varias de las mejores historias aquí presentes apenas tienen 5 páginas) es sencillamente asombroso. Para una reseña más detallada aprieten aquí. 2) GET IN TROUBLE de Kelly Link, que en cualquier otro año habría sido mi colección favorita. Todos los relatos ocurren en nuestro mundo, en nuestra misma realidad (a diferencia de las delirantes pesadillas de Miéville) pero de alguna manera logran ser aún más extraños. Si recuerdan PRETTY MONSTERS ya saben a lo que me refiero. A diferencia del libro de Miéville aquí no van a encontrar muchos relatos de menos de 30 páginas, algo que aplaudo... y que lograría que Kelly Link jamás publicara en México.


3) ANIMAL MONEY de Michael Cisco es la novela que me habría gustado escribir a mí en 2015, lo cual en mi universo solipsista y egoísta es el mayor cumplido que le puedo hacer. Envidia de la buena y de la mala es lo que genera en mí este libro. Jeff VanderMeer la describió como la INFINITE JEST de la literatura weird (mientras casi le daba una apoplejía al intentar leerlo) pero si me preguntan a mí la expresión “literatura weird” se queda corta. No estoy seguro que exista una etiqueta para describir estas casi 800 paginas (¿y qué más le podemos pedir a un libro? Si lo que quieren es leer cosas familiares y cómodas, como un par de pantuflas viejas, regresen con Asimov). El libro es demasiado extraño para ser acogido por el público en general, pero creo que esta es la novela que finalmente va a convertir a Cisco en una súper-estrella (claro, dije lo mismo hace cuatro años con THE GREAT LOVER y nunca sucedió).  4) LUNA de Ian McDonald, que se lleva con mucha tranquilidad mi voto a la mejor novela de ciencia-ficción del 2015. La extraordinaria excepción que menciono arriba y uno de los tres libros que comparto con la lista de Elías. Si quieren ver por qué, aquí escribí la reseña.


5) CRASHING HEAVEN de Al Robertson. De vez en cuando (muy de vez en cuando) aparece un libro que me demuestra que, contra toda evidencia, el cyberpunk no está tan muerto como parecía. La última vez que esto me ocurrió fue hace casi 15 años con ALTERED CARBON,  la monumental primera novela de Richard Morgan. El libro de Robertson empieza siendo tan cyberpunk, de hecho, que por más de un momento temí que íbamos a caer en el pastiche, pero conforme avanza la historia se convierte en un animal completamente distinto, casi space opera, cuando descubrimos que todos esos detallitos de fondo no están solo de adorno, y vaya que hay detalles de fondo de sobra (CRASHING HEAVEN también es una primera novela). La recomiendo muchísimo, sobre todo porque sé que a diferencia de los otros libros en esta lista a la mejor pasa desapercibida en México. 6) A DARKER SHADE OF MAGIC de V.E. Schwab. Únicamente había leído la novela VICIOUS de esta joven autora, que me gustó pero que de ninguna manera me preparó para este monstruo. La otra novela podrá ser de lectura más rápida pero en comparación con esta se queda muy corta a la hora de construir un universo. ¿O debo decir universos? Londres Rojo, Londres Blanco, Londres Gris, cada uno al lado del otro y reminiscente de las novelas literarias ochenteras de Moorcock (o como THE WHISPERING SWARM de este mismo 2015, que se lleva mención honorifica)


7) THE VORRH de Brian Catling. Sé que algunos van a protestar debido a que en algunos países esta novela fue publicada antes del 2015. Ni modo, se aguantan. La edición que salió el año pasado fue la primera vez que la mayoría de la gente la pudo leer y, más importante, fue la primera oportunidad que tuve yo de echarle el ojo. Una delirante fantasía cuya “trama” es imposible de resumir. Desde CLOUD & ASHES hace ya más de cinco años no me emocionaba tanto una fantasía. 8) THE VISIBLE FILTH de Nathan Ballingrud, por su parte, no llega ni a las 100 páginas (en México sería considerada como ANNA KARENINA) pero salió en forma de libro así que cuenta para la lista. Con Ballingrud, en todo caso, el número de páginas se vuelve irrelevante, logrando en tan reducido lienzo lo que mucho otros no pueden con tabiques de mil páginas. Si alguien recuerda NORTH AMERICAN LAKE MONSTERS de apenas hace un par de añitos ya lo saben. (Creo que esa colección apenas y llegaba a las 300 páginas)


9) THE GRACE OF KINGS de Ken Liu, el último de los tres libros que comparte mi lista con la de Elías, me demuestra que al revés de con Miéville a Liu lo sigo prefiriendo como cuentista que como novelista, pero imposible negar que este es un gran libro impecablemente concebido. Pierde puntos cuando se revela como la primera parte de una trilogía pero eso ya es cosa mía. Mi reseña más detallada la pueden encontrar aquí. 10) COLLECTED FICTION de Leena Krohn. Algo hay en el agua de los países escandinavos que los escritores de esas latitudes logran conjurar semejantes visiones. Ya sea la sueca Karin Tidbeck (o su compatriota John Ajvide Lindqvist), o el finlandés Hannu Rajaniemi, o su compatriota Leena Krohn. Confieso que su obra me era del todo desconocida y debo agradecer a Jeff VanderMeer por la recomendación oportuna ahora que Cheeky Frawg decidió publicar una retrospectiva de no solo todos sus mejores relatos cortos sino además un puñado de sus novelas, todo dentro de las cubiertas de este monstruo de libro de casi 1000 páginas. Por supuesto, la comparan con Calvino, con Borges con Kundera y con Lem pero, para variar, las comparaciones son válidas. Ciudades de insectos gigantes y la mujer que dice ser Don Quijote. ¡No se lo pierdan! De hecho, el único volumen que se le compara en importancia el año pasado es…


11) COMPLETE STORIES de Clarice Lispector, esta inmensa colección de todos los relatos de esta maravillosa escritora. Nacida en Ucrania pero educada en Brasil, es considerada “la escritora judía más importante desde Franz Kafka”. Leyendo las traducciones al inglés de estas historias, desearía poder hablar portugués. Aun traducida su prosa es tan lírica que únicamente me puedo imaginar lo bello que debe sonar en su idioma original. Gracias a mi amiga Karen Chacek por la buena referencia. 12) THE FIFTH SEASON de N.K. Jemisin. Confieso que soy la única persona en el planeta que no quedo tan impresionado por THE HUNDRED THOUSAND KINGDOMS, nominado a todos los premios habidos y por haber, y mucho menos por sus secuelas (solo me animé a leer la primera), pero por alguna razón la premisa de esta nueva novela me atrajo y qué gusto que le di una oportunidad. Al final me salen con la payasada que va a ser una trilogía pero aun así creo que el libro se sostiene muy bien por sí solo.

La verdad es que pude mencionar más títulos. 2015 fue así de bueno. La postal ya es demasiado larga, sin embargo, así que mención honorifica a DARK INTELLIGENCE de Neal Asher, CROOKED de Austin Grossman (placer culpable), THE MECHANICAL de Ian Tregillis (quizá demasiado derivativo de todas esas historias de los Shapers/Mechanists de Bruce Sterling de los 80s), UPROOTED de Naomi Novik (no soy tan fan de su serie de “Temeraire” (aunque la primera novela es muy entretenida) pero admito que este libro es un despliegue impresionante de worldbuilding), THE FIFTH HEART de Dan Simmons (como siempre, Simmons no decepciona), y MEETING INFINITY de Jonathan Strahan, como de costumbre la mejor antología del año.

viernes, 22 de enero de 2016

RECOMENDACIONES DE STEAMPUNK

Para todos los que me pidieron ayer todavía más recomendaciones de grandes novelas steampunk (muchas gracias por leer el blog y escuchar el podcast) se me ocurrió que el articulo original que mencioné solo hablaba de las novelas fundadoras del subgénero en los 80s (lo pueden leer aquí), así que quizá ahora nos podríamos poner a platicar sobre lo que vino directamente a continuación en la siguiente década, justo antes que la verdadera avalancha iniciara.


No creo que exista mejor punto de partida, en ese caso, que con THE DIFFERENCE ENGINE de Bruce Sterling y William Gibson, que después de dominar el mundo de la ciencia-ficción en los 80s literalmente empezaron la nueva década con esta novela de 1990. La fama de ambos autores garantizó que el libro atrajera la atención de todos, y quizá por eso mismo es para muchos la primera novela steampunk. Lo que no significa que sea un libro injustamente sobrevaluado. Por el contrario, es una extraordinaria novela. En efecto, varios de los elementos que ahora identificamos con la estética steampunk aparecen aquí y es muy probable que fuera la primera vez que la gran mayoría de los lectores se los encontraran. (Recuerden, esas novelitas de Blaylock y Jeter nunca vendieron mucho, por lo menos no cuando salieron por primera vez). Todo esto es irónico si tomamos en cuenta que Gibson y Sterling eran los santos patronos del movimiento cyberpunk. Ambos escritores siempre han intentado estar por delante de la curva y es por eso que cuando el cyberpunk se puso de moda ellos fueron los primeros en decir que el movimiento había muerto y era hora de intentar algo diferente. THE DIFFERENCE ENGINE es en esencia una novela con sensibilidad cyberpunk (ciertamente carece del optimismo por el futuro tan característico de la mayoría de las obras steampunk), solo que ocurre en siglo XIX en plena era victoriana. (Babbage logra crear su famosa maquina analítica, básicamente una primitiva computadora analógica, y debido a esto la era de la informática ocurre 100 años antes)


No solo los lectores sino otros autores se entusiasmaron mucho por lo que encontraron por primera vez en THE DIFFERENCE ENGINE. Gente cuyo primer amor por la CF provenía de Verne más que de Asimov. Entre los primeros en intentar explotar esta rica vena literaria estuvieron Stephen Baxter y Paul Di Filippo. El primero nos ofreció su maravillosa ANTI-ICE en 1993, donde los ingleses descubren en 1850 un elemento extraterrestre en el polo sur y con el son capaces de acelerar la revolución industrial con energía nuclear en vez de vapor, y hasta crear bombas atómicas, asegurando así la hegemonía del imperio británico. Utilizando el “anti-hielo” (imaginen la cavorita de THE FIRST MEN ON THE MOON de H.G. Wells y que hasta Alan Moore usa en su THE LEAGUE OF EXTRAORDINARY GENTLEMEN) los ingleses se lanzan a colonizar la Luna para conseguir más de este milagroso elemento. Pero no son el único país interesado en lograrlo… Di Filippo, por su parte, fue el primero en incluir la palabra en el título de un libro con su THE STEAMPUNK TRILOGY que en realidad es más bien un trio de novelas cortas. Las historias van desde un homúnculo artificial ninfomaníaco que se parece a la joven Victoria hasta una búsqueda trotamundos por la legendaria Fuente de la Vida, pasando por el tórrido romance entre Emily Dickinson y Walt Whitman en el plano astral (si, leyeron bien). Como de costumbre con el impredecible Di Filippo es toda una experiencia leer sus delirantes historias. No es difícil ver por qué el subgénero se hizo tan popular.

Todavía en los 90s, mientras ésta misma popularidad crecía ya sin control, aparecieron muchos otros libros que solo parecían compartir las mismas sensibilidades. Novelas como THE DIAMOND AGE de Stephenson (un futuro donde la moda victoriana ha regresado pero cuya verdadera preocupación era en realidad la nanotecnología, otro trending topic en la CF de los 90s), o THE GOLDEN COMPASS de Philip Pullman. Grandiosas novelas pero no exactamente steampunk. O quizá sí lo son. Ciertamente las incluyen en varias listas de obras steampunk. Es a partir de este momento en el tiempo en que se vuelve cada vez más difícil distinguir lo que es o no es steampunk, lo cual por supuesto es parte del encanto de todo nuevo movimiento.


Siguiendo esta misma lógica escojo mi última novela de hoy, la bellísima THE LIGHT AGES de Ian R. MacLeod. En los 90s dos de mis escritores favoritos de relatos cortos era los Dos Ian (McDonald y MacLeod). El primero eventualmente empezó a escribir más y más novelas (varias de las mejores del siglo XXI, por cierto), pero por alguna razón MacLeod nunca abandonó el campo de la ficción corta. En 25 años creo que solo ha escrito 4 novelas (mas otro par de novellas que las publicaron como si lo fueran). Esto es una lástima porque MacLeod es dueño de una prodigiosa imaginación y maneja una prosa muy lírica, aunque cuando el resultado es algo tan hermoso como THE LIGHT AGES es muy difícil protestar. En una Inglaterra paralela descubren una sustancia conocida como el “aether” que sirve no solo como fuente de energía sino además como material industrial. Hace a las construcciones, y hasta a la ropa, más resistentes. Es decir, igual que Baxter en ANTI-ICE, sustituye el vapor por otra cosa (lo cual podría parecer como trampa en un movimiento llamado steampunk) para poder dar rienda suelta a este mundo nuevo. Por desgracia es un elemento muy peligroso (casi como si fuera radioactivo) lo que causa que los pobres diablos de los obreros que lo trabajan se metamorfoseen con el tiempo en subhumanos marginados. Una casta de intocables que son explotados y abusados ya que ahora son capaces de realizar trabajos con el aether que nadie más puede hacer. Dentro de este mundo de cofradías y castas llega nuestro joven protagonista a la gran ciudad de Londres. Hay episodios que son verdaderamente Dickensianos pero aún más, es una novela de convicciones políticas muy firmes, casi como si escrita por el mismo Miéville (otro autor que el movimiento quiere adoptar como suyo aunque no todo mundo esta de acuerdo)

En resumen, hoy en día existe tantísimo material steampunk que es difícil saber qué escoger, pero si uno busca es capaz de encontrar bastante que vale la pena.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

PÓKER DE COMICS #2

Aprovechando que hemos sobrevivido a otro año más, esta entrega de Póker de Comics está dedicada a lo mejor del 2015. El año fue tan singularmente bueno en cuestión de material de lectura que realizar esta breve lista no fue tan sencillo. Aun haciendo trampa (como en la entrega anterior), y usando un comodín, no alcanzaría para incluir todos los comics que valieron la pena en estos últimos doce meses. Por lo tanto cada entrada requiere de cierto espacio para justificar su inclusión. Así pues, no hay tiempo, ni mucha necesidad, para una introducción demasiado larga. Sin más, pasemos a la mano ganadora de esta ocasión:


GOTHAM ACADEMY (DC Comics) Se siente extraño decirlo pero los dos mejores comics de Batman hoy por hoy son dos series donde Batman no aparece: Batgirl y Gotham Academy. Muy calladamente, ambas series han iniciado una pequeña revolución. Todo inició el mismo mes de octubre del 2014, con la aparición de una nueva serie (una de tantas) en el universo de Batman llamada Gotham Academy, escrito por Becky Cloonan y un autor nuevo de nombre Brenden Fletcher, y con el numero #35 de Batgirl, escrito por el mismo Fletcher y Cameron Stewart. Nuevas series que intentan conceptos nuevos son el pan de cada día en la línea de Batman y la mayoría son canceladas al término de un año. Aquí ocurrió algo distinto. La idea tan innovadora que intentaron en esta ocasión fue… intentar apelar a las jóvenes adolescentes como posibles lectoras. La verdad es que aun cuando las Dos Grandes intentan diversificar sus series a otros géneros (westerns, policiacas, fantasía, ciencia-ficción, etc.) lo hacen con los lectores masculinos en mente. Por el contrario, en Gotham Academy los protagonistas son muchachas que se la pasan con los ojos clavados en su celular, mandando mensajes de texto a sus pocos amigos, revisando obsesivamente sus redes sociales y hasta utilizando apps para resolver crímenes. Es decir, un claro intento por expandir el público lector más allá de los mismos treintañeros (y más viejos) de siempre. Los resultados no se hicieron esperar en cuestión de críticas y sobre todo en niveles de ventas. Por supuesto, Marvel se apuró por seguirles los pasos con Ms. Marvel y Spider-Woman (donde Jessica Drew abandona el uniforme ceñido de los últimos 30 años por uno más práctico, igual que Batgirl, y sus pechos dejan de parecer balones de basketball) y hasta cierto punto con Spider-Gwen. Esto les podrá parecer como que las Dos Grandes acaban de descubrir el hilo negro, considerando lo importante que es el mercado Young Adult para las editoriales de prosa en la actualidad, pero por desgracia los comics muchas veces van atrás de la curva. Gotham Academy ha resultado un éxito no solo para el target demográfico que se esperaba sino para lectores de todas las edades, en realidad (de la misma manera que la serie animada de Batman de Bruce Timm y Paul Dini lo logró hace 25 años). Ayuda mucho que, al estar en su propio rincón del universo DC, los autores no tienen que preocuparse demasiado por la continuidad del resto de la línea y por lo tanto son libres de contar las historias que les plazcan. El lector puede ver cuando los mismos autores están entusiasmados por su trabajo y responder de la misma manera. Si tienen hijas, o aun si no pero desean regresar al mundo de Batman, no existe una mejor opción el día de hoy.


RAGNAROK (IDW) Uno de los periodos más gloriosos en la historia del comic de Thor, quizá inclusive aún mejor que los míticos (no pun intended) días de Stan Lee & Jack Kirby de los 60s, fue cuando Walt Simonson se hizo cargo de la serie en la década de los 80s. De la noche a la mañana transformó al comic usando elementos de verdadera mitología nórdica, y mezclándolo con su tan particular estilo de dibujo. Esos épicos cuatro años siguen en los recuerdos de la mayoría de los lectores hasta el presente. Todo lo que ha hecho Simonson desde entonces se ha medido y comparado, justamente o no, con esos 46 números de hace 30 años. Si ahora le añaden que en el 2014 Simonson anunció que su nuevo comic se iba a llamar Ragnarok, ya se podrán imaginar las expectativas imposibles que se generaron. Por fortuna, a pesar de todo esto, Ragnarok no decepciona. Desde la primera página hasta la última, la historia esta empapada en gloria, grandeza y mito de una manera que ni The Mighty Thor podía serlo. A pesar del título, no se trata de un recuento del famoso fin de los dioses (eso ocupa tan solo las primeras páginas del primer número) sino de lo que ocurre después. Un mundo donde Asgard y todos sus dioses y héroes han muerto, vencidos al fin en el campo de batalla en la Última Gran Guerra. En este universo desolado y sin esperanza, una asesina acepta una comisión para matar a un campeón que murió hace mucho, mucho tiempo. Simonson es uno de los pocos dibujantes que se pueden comparar al mismísimo rey Kirby (no por nada su serie de Orion de los 90s es quizá la única que usa personajes del Cuarto Mundo de Kirby que ha sido aceptada con cariño por los lectores). Cada página es una explosión de acción. Lo que a primera vista parecería caótico está en realidad coreografiado con la precisión de un maestro narrador. Los viejos trucos de extraños ángulos de cámara y hasta de efectos de sonido, tan familiares para los lectores veteranos de Simonson, están presentes así como una plétora de nuevas técnicas. Los que hemos seguido la carrera de Simonson conocemos de sobra su habilidad para ilustrar lo fastuoso y majestuoso, pero hasta a mí me alegra descubrir que Simonson a sus 70s años es capaz de seguir innovando. Por si nada de esto los ha logrado convencer, el comic incluye a un Thor zombie. Un cadáver viviente sin mandíbula, pero con su martillo, en una última misión suicida. En serio, ¿qué más le piden a la vida?


THE FADE OUT (Image) ¿Acaso alguien puede discutir que los mejores comics de crimen de la última década nos han llegado de la mano de Ed Brubaker & Sean Phillips, los maestros del noir grafico? Su nueva serie, The Fade Out, situada en el Hollywood de 1948, (es decir, cuando el letrero en la colina todavía decía “Hollywoodland”) fue su obra de este año y para cuando estén leyendo esta edición de Supersonic habrá ya salido el último número. La elección del local era inevitable y en efecto ha resultado muy afortunada. Los Ángeles es la ciudad del noir por excelencia, no Nueva York como muchos piensan, desde los días de Chandler hasta el día presente con las novelas de Ellroy; la ciudad donde el homicidio de la Dalia Negra se convirtió en mitología. Desde siempre, el corazón obscuro de esta urbe ha sido Hollywood la decadente, nido de mil y una historias de corrupción y abuso de poder. Solo hay que leer libros como Hollywood Babylon de Kenneth Anger para conocer lo que en realidad ocurre detrás del glamour. (Hay que aclarar que aunque el libro no es ficción supuestamente, exagera tanto la verdad que para propósitos prácticos lo es). En efecto, en The Fade Out no van a encontrar a gángsters y policías sino algo peor, a estrellas de la Edad de Oro del Cine. El protagonista no es un detective sino un escritor de películas, casi sacado de Sunset Boulevard o, si prefieren una referencia quizá más exacta, de  In a Lonely Place de Bogart, que despierta de su última borrachera para encontrar en la habitación de al lado el cadáver de una joven que estaba en camino de convertirse la siguiente gran actriz. Antes que pueda hacer nada al respecto, el crimen ha sido encubierto. La policía de LA está en el bolsillo de los grandes estudios y nadie quiere saber nada. Nuestro protagonista, como buen personaje noir, está satisfecho con esto. Se siente culpable, pero tampoco quiere problemas. Por desgracia el mejor amigo del escritor (vetado de los estudios por su pasado comunista) quiere venganza e intenta chantajear a los dueños del estudio. Más y más secretos saldrán a la luz, hasta terminar en catástrofe para todos los involucrados… Sin pretender ser tan ambiciosa como su legendaria Criminal (más bien una serie de mini-series, cada una contando una historia con elenco diferente), me atrevería a decir que el guion aquí es tan bueno como cualquiera en Criminal. Ciertamente superior a la más reciente Fatale (que ya de por sí era excelente, aunque la mezcla con tintes Lovecraftianos no siempre fue perfecta)


STRAY BULLETS: SUNSHINE & ROSES (Image) En la década de los 90s mientras los comics de superhéroes pasaban por uno de sus peores momentos, los comics de crimen se volvieron a poner de moda gracias a los esfuerzos de autores independientes como (la futura súper-estrella) Brian Bendis, Marc Andreyko, y sobre todo series como Kane de Paul Grist y la obra maestra conocida como Stray Bullets de David Lapham. El comic rara vez salía mensualmente pero cuando un nuevo número aparecía era noticia de primera plana para los lectores. Por una variedad de razones, después de cuarenta inolvidables números, Stray Bullets dejó de salir a finales del 2005 (a mitad de uno de los cliffhangers más famosos en la historia de los comics). Cuando ya todos lo habíamos dado por perdido, en el 2014 Lapham anunció que regresaba a trabajar en Stray Bullets, ahora a través de Image. Primero con el famoso numero #41, la conclusión del arco de hace diez años, y luego con la mini-serie The Killers en el 2014, y este año con Sunshine & Roses. Esos son tan solo los nombres de cada arco. Esencialmente es la misma serie de siempre y ahora vamos en el #58. Igual que antes, cada número es una historia completa con un principio y un final, pero que funcionan además como capítulos en una novela. Cada arco/novela además funciona como un eslabón más de una mega-novela. No necesitan haber leído los 41 números de la serie original para entender esta nueva versión (aunque la van a disfrutar más). De nuevo, cada historia y cada arco, son auto-contenidos. Es envidiable la habilidad de Lapham para lograr esto mes tras mes, solo comparable con lo del maestro Stan Sakai, una fuente inagotable de historias, en el legendario Usagi Yojimbo. Habiendo dicho eso, la experiencia se va enriquecer mucho si hacen el esfuerzo de buscar los originales. De cualquier manera, Image ha vuelto a sacar los recopilados originales o sea que se consiguen muy fácil. Como la narración no es lineal, la historia va saltando en el tiempo ida y vuelta de fines de los 70s a principios de los 90s, se pueden leer en el orden que ustedes prefieran para aun mayor comodidad. Como lector desde el principio de Stray Bullets, les puedo decir que con el paso de los años todos estos personajes, desde prostitutas y drogadictos hasta matones y estafadores, pedófilos y traidores, se han vuelto casi entrañables y sus peripecias algo importante para mí. He lamentado la muerte de más uno de ellos, aunque como Lapham constantemente se salta en el tiempo que un personaje muera no quiere decir que ya no lo volveremos a ver. Imaginen al personaje de Travolta en Pulp Fiction después de que muere y cuando lo volvemos a ver tan solo unos minutos después. Una de las pocas verdaderas obras maestras del género.


ZERO (Image) Esta experimental serie en realidad inició en el 2014 pero terminó triunfalmente hace unos pocos meses. Al principio parecía tan solo la historia de un agente secreto que una misteriosa organización del gobierno mandaba a hacer los trabajos sucios que nadie más podía, o quería, hacer. Guiones llenos de tensión y violencia, bastante buenos, pero que en ningún momento parecían estar reinventando la rueda. Entonces salió el número #4 que lo cambió todo, y de repente para el final del siguiente número ya nos encontrábamos a mitad de un alucinógeno comic de ciencia-ficción. (En el número #10 hay un momento verdaderamente digno del maestro PKD). El checo Ales Kot es todavía muy joven, apenas 28 años y menos de cuatro escribiendo comics, pero desde el principio ha intentado empujar al medio para ver hasta donde se puede estirar. Inclusive con series para las Dos Grandes como The Winter Soldier para Marvel se nota la ambición, añadiendo elementos de filosofía y ciencia de vanguardia, espolvoreados siempre con referencias literarias obscuras, a tramas que se suponen son simplemente de superhéroes. Soy el primero en admitir que no todos sus experimentos han funcionado, pero yo por lo menos aprecio el intento con cada nuevo proyecto. En el caso de Zero cada número cuenta con un dibujante diferente, desde gente más conocida como Michael Gaydos, Alberto Ponticelli, y Tradd Moore, hasta artistas cuyo trabajo le será poco familiar a la mayoría (a menos que nombres como Stathis Tsemberlidis o Marek Oleksicki les sean conocidos). Zero es verdaderamente uno de esos comics raros donde uno no sabe qué esperar a continuación. Ha habido números que fueron en esencia una sola pelea larguísima, brutal violencia sin cuartel ni tregua que te deja al final sin respiración, seguidos el mes siguiente por otro donde William Burroughs y Allen Ginsberg se apoderan de la narración y recuerdan más bien el último volumen de The Invisibles de Morrison. Desde largas secuencias sin dialogo, no necesariamente de acción, siempre desde distintos ángulos logrando un efecto muy cinematográfico, hasta meditaciones y verborreas sobre la naturaleza de la realidad. Es una experiencia que debe leerse de primera mano para poder disfrutarla.

El artículo ya se extendió demasiado pero lo cierto es que pude haber mencionado más títulos. Como ya platiqué el número anterior, es una muy buena época para ser lector de comics. Por ejemplo, Providence del maestro Alan Moore ha resultado toda una verdadera revelación (aunque creo que es obvio que se lee mejor de golpe y no en entregas mensuales), mientras que Chuck Palahniuk sorprendió a todos escribiendo la secuela oficial de su famosa novela Fight Club en forma de una mini-serie de 10 números para Dark Horse (ojo, es secuela de la novela y no de la película de Fincher). Kieron Gillen regresó para una última entrega de Phonogram con la mini-serie The Immaterial Girl, y si crecieron en los años 80s y recuerdan con cariño la música de esa década de ninguna manera se pueden perder ese comic. Wolf, del mismo Ales Kot que aparece arriba, es quizá el mejor comic de Warren Ellis no escrito por Warren Ellis. Southern Bastards, por supuesto, continúa siendo una joya del rural noir. También habría que mencionar a varios de los títulos que se discutieron en el artículo anterior (y que por eso mismo ya no repetí en esta ocasión) como Ody-C, Nameless y Black Science. A Starve de Brian Wood y Danijel Zezelj apenas y lo pude mencionar en ese entonces pero resultó tener un gran año también. Así que pónganse a ahorrar porque hay muchísimo material que comprar.

¡Feliz año nuevo a todos! 

jueves, 19 de noviembre de 2015

CHINA MIÉVILLE, EL AUTOR QUE TODOS QUEREMOS SER

Por andar tan preocupado el mes pasado en ponerme al corriente con mis reseñas de los libros que compré en septiembre apenas descubro el pequeño detalle que jamás escribí nada sobre THREE MOMENTS OF AN EXPLOSION, la última colección del brillante China Miéville, que conseguí desde agosto. Hora de remediar tan garrafal error. Después de todo, Miéville siempre es invitado de honor en este blog. Por alguna razón no mucha gente parece haber notado que Miéville nos tenía muy abandonados en años recientes. Quizá como ya es tan famoso y constantemente ofrece entrevistas sobre el tema que sea nos parece que sigue con nosotros, pero la verdad es que llevaba desde el 2012 sin publicar nada. Antes de eso cada dos años aparecía nueva novela, casi como reloj. Cuando me enteré que por fin la sequía iba a acabar, pero que el libro iba a ser una colección de relatos cortos, admito que quedé algo desilusionado. Varios de sus cuentos me han encantado pero ninguno me ha fascinado de la misma manera que sus novelas. “Jack” es un pequeño derroche de imaginación desbordante, pero palidece al lado de PERDIDO STREET STATION. “Details” es una obra maestra del horror sicológico de apenas 13 páginas, ¿pero qué puede decir al lado de THE CITY & THE CITY? ¿Podemos comparar “Reports of Certain Events in London” con UN LUN DUN? Por supuesto, de cualquier manera corrí a comprarlo. Imaginé que sería un divertimiento aceptable mientras sigo esperando su siguiente novela. Lo que jamás esperé fue quedarme boquiabierto, consumido por la envidia (de la buena y de la mala) y la admiración.

Lo primero que me alegró fue cuando revisé la indicia del libro y vi que no conozco ninguna de las revistas donde publicó estos relatos. Es decir, todos eran nuevos para mí. No estoy seguro por qué la colección inicia con “Three Moments of an Explosion”, una simple viñeta de dos páginas que hasta da nombre al libro. En tan solo un manojo de párrafos Miéville nos lanza varias ideas y conceptos muy ingeniosos que yo nunca había leído en ninguna otra parte (el sello de la casa de Miéville) y efectivamente, como otras personas han indicado, el resultado final es muy Ballardiano, pero a duras penas causa una impresión. Mis dudas se evaporan, sin embargo, con el siguiente relato. “Polynia” es muy superior (aunque estoy de acuerdo que como título para la colección habría sido muy pobre) y de inmediato queda grabado en la mente del lector. Desde la premisa sinsentido (jamás explicada) hasta la prosa lírica, todo es perfecto. Caso curioso, esta historia me recuerda mucho más a Ballard, con sus icebergs flotando silenciosamente sobre la ciudad de Lóndres. (Rastros de la inolvidable “The Watch-Towers”). Cuando estos témpanos de hielo se acercan plácidamente a la superficie dejan tras de sí un rastro de escarcha y nieve a lo largo de las calles. Una imagen tan evocadora como cualquiera de THE CRYSTAL WORLD. Lo que ocurre con los aficionados que se atreven a escalar estas montañas de hielo voladoras es al mismo tiempo poético y de horror. Recuerden, únicamente el 10% de un iceberg es visible. Aquí lo pueden leer gratis, en caso que todavía no lo hayan hecho (cuando salió hace unos meses causo bastante revuelo)

La cosa no solo mejora sino que mis manos tiemblan cuando me encuentro con “The Condition of New Death”, y en el espacio de apenas cinco páginas vuelvo a enamorarme de la imaginación de este inglés calvito. Si uno lee suficiente llega un momento en que casi cualquier idea le parecerá similar a alguna otra que ya leyó con anterioridad. Por eso mismo es casi un shock eléctrico cuando se topa con algo completamente nuevo y sui generis. No me ha ocurrido con mucha frecuencia pero recuerdo cada uno de estos momentos como si hubieran sucedido ayer. De hecho me gustó tanto este  relato que de inmediato reviso en dónde fue publicado originalmente y descubro que era un panfleto que se regaló afuera de una exhibición de arte. WTF?? Aparentemente también se entregaron otros panfletos, cada uno con una historia diferente, todos incluidos en este libro. Decido saltarme el orden de la colección y busco el siguiente mini-relato. “Syllabus”  me vuelve a sacudir. Esto es imposible… Sin parpadear, me saltó las páginas hasta encontrar el siguiente. “Rules” resulta aún mejor. Puta madre, yo quisiera haber escrito esto, es lo primero que cruza mi cabeza. Tengo que volver a leer sus tres páginas para asegurarme que no lo estoy imaginando. En efecto, ¿quién fue el primer niño en la historia del hombre que jugó a ser un aeroplano, con los brazos extendidos hacia afuera? Sin poder resistirlo, busco el último de los panfletitos. “A Second Slice Manifesto” me deja paralizado. Hay más imaginación en estos mini-cuentos que en las novelas de cualquier otro autor, y a estas alturas del partido empiezo a considerar seriamente que todos los demás escritores en el mundo mundial somos la sombra de Miéville. Algo que no me había sucedido desde THE CITY & THE CITY (y antes de eso con PERDIDO STREET STATION casi 10 años antes). Para compensar busco el relato más largo de la colección. “In the Slopes”, sobre una ciudad desenterrada a mitad de una isla volcánica, un relato perfectamente escrito y que sin embargo me resulta bastante ordinario. Qué reacciones tan curiosas me está provocando este librito. “Säcken” es casi igual de largo y aquí me vuelvo a encontrar al Miéville escritor de horror. Un horror que difícilmente revela su origen. Es decir, no tanto Laird Barron sino más bien el Michael Cisco de SECRET HOURS.


Es sorprendente la cantidad de géneros que abarca esta colección. “The Dowager of Bees” me recuerda las historias de box que Lucius Shepard solía escribir, mas leyenda y mito que realidad. “Covehithe”, donde enormes plataformas petroleras literalmente marchan fuera del mar para reproducirse, es lo más parecido al Miéville de Bas-Lag. La ambición del autor es tan grande que por desgracia no todos los relatos aquí presentes son perfectos. Los tres guiones de trailers cinematográficos me parecieron bastante simplones, la verdad. “Watching God” es tan enigmático que confieso no haberlo entendido del todo (aunque la atmosfera que maneja es asombrosa). Otros, como el melancólico “The Rope is the World”, sobre elevadores espaciales abandonados,  son bellísimos pero no llevan a ninguna parte. “The Buzzard’s Egg”, un monologo de un hombre que vigila a dioses encarcelados, es igual. Uno casi desearía que Miéville hubiera dedicado más tiempo a expandirlos, aunque claro muchas veces ese es el propósito de cuentos muy cortos. El último relato de la colección, “The Design”, es quizá el que usa la prosa más sencilla y sin embargo el que más logra esa sensación numinosa que yo tanto identifico con Miéville. Como siempre gran parte del placer de leer a China Miéville yace en su manejo del lenguaje. “Epochal thanatological shift” o “His colleagues strove to decode this hydrocarbon Ragnarok” son el tipo de frase que no suelo encontrar en los libros de nadie más. En resumen creo que sigo disfrutando más sus novelas que sus cuentos cortos pero debo admitir que la colección me ha dejado azorado. Por mucho la mejor colección que he leído en años. Es notable lo mucho que ha crecido el autor en tan solo una década, desde LOOKING FOR JAKE, su colección anterior, a pesar que ese libro incluía el ya clásico “The Tain” así como el relato que daba nombre a toda la colección. Más por favor…