martes, 22 de noviembre de 2011

LAS DESVENTAJAS DE RELEER VIEJOS FAVORITOS

Aprovechando el puente, tenía ganas de leer algo no muy difícil. De preferencia, algo que ya había leído con anterioridad. Finalmente me decidí por THE STOCHASTIC MAN de Robert Silverberg, una novela que leí por primera vez cuando tenía 10-12 años y a punto de iniciar la secundaria, y que me confundió aun cuando recuerdo haberla disfrutado mucho en aquella ocasión. Esta vez me confundió menos, pero desgraciadamente también disfruté mucho menos.


Éste sería buen momento para mencionar que la primera vez que enfrenté este libro, lo hice de la manera equivocada. Serializado en tres partes en la Magazine of Fantasy & SF en 1975, da la casualidad que yo conseguí el número de Mayo (donde venía la segunda parte) antes que los demás, en una librería de Donceles. Eventualmente compré las otras dos partes, pero por ese entonces Silverberg era de mis escritores predilectos y no pude evitar la tentación. Empecé leyendo la novela a partir de la segunda parte. Incluía un no tan breve resumen de lo que había sucedido en la primera parte, lo cual me hizo creer que por lo menos me ayudaría a entender la trama.



No lo hizo. Encontré el texto opaco e impenetrable. Peor aún, ligeramente aburrido, algo sin precedentes en mis experiencias con Silverberg. En algún momento a fines de los 80s logré encontrar una versión en rustica de la novela (irónicamente, otra vez en Donceles) y releí la historia, con la esperanza que una lectura en el orden correcto mejoraría mi impresión del libro. Creo que resultó peor.


Hay que recordar que para 1975 la increíblemente fértil época de este escritor llegaba a su fin. Siempre fue un autor prolífico, pero en los 8 años entre 1967 y 1975 escribió el increible número de 21 novelas, todas ellas de un nivel altísimo, que continúan hasta el día de hoy como algunos de los mejores libros que la CF jamás ha producido. Desde THORNS y NIGHTWINGS, hasta DYING INSIDE y DOWNWARD TO THE EARTH (la primera novela de Silverberg que leí en mi vida, por cierto), todas eran algo completamente distinto a cualquier otro libro. Revolucionarias, imposiblemente ambiciosas, permanecen entre mis favoritas de todos los tiempos. Inclusive libros como THE MAN IN THE MAZE, o HAWKSBILL STATION, o UP THE LINE, o THE GATE OF WORLDS, intencionalmente escritos como meros entretenimientos ligeros, ofrecen mucho más que la típica novela. Sin embargo, para 1975, es obvio que este prodigioso manantial se estaba secando. Los libros se redujeron de número. Las ideas se comenzaban a repetir. En retrospectiva, ahora me puedo dar cuenta que mi imagen de Silverberg sería mejor si yo nunca hubiera leído THE STOCHASTIC MAN.


La historia, en breve, trata sobre Lew Nichols, un joven ayudante en la campaña política de Paul Quinn para presidente de los Estados Unidos. Nichols es un experto en estadísticas. Casi un mago a la hora de poder predecir tendencias sociales. Su vida cambia el momento que conoce a Martin Carvajal, alguien que literalmente puede ver el futuro. Típico de Silverberg, el dueño de este gran don no es un hombre feliz (recodemos al desgraciado protagonista telépata en DYING INSIDE, que inclusive muchos han comparado con el impotente narrador de PORTNOY'S COMPLAINT de Philip Roth), sino todo lo contrario. Diez años después, Alan Moore nos ofrecería su visión sobre un hombre capaz de ver el futuro con Ozymandias en su clásica WATCHMEN, y diez años antes Frank Herbert hizo lo suyo con Paul Atreides, el protagonista de su famosísima DUNE. Pero mientras que con Moore, todo y cada momento en el Tiempo ocurre simultáneamente en un glorioso y eterno ahora (lo que le permite a Ozymandias sorprenderse ante ciertos momentos aun cuando ya sabía de antemano iban a ocurrir), y con Herbert el futuro está en constante flujo, siempre existiendo más de un posible camino, con Silverberg el don de "ver el futuro" se convierte en una maldición perpetua. Carvajal conoce cada momento del porvenir, y es incapaz de desviarse de ninguna manera. El futuro está determinado hasta el último segundo y por lo tanto el libre albedrío no existe. Todos somos meramente marionetas en un guion ya escrito por alguien más. La diferencia es que solo él se da cuenta. Comparado con los otros personajes, dinámicos y energéticos, ignorantes que ellos igualmente son simples engranes en una maquina que no pueden ver, Carvajal es un hombre patético. Nadie más se da cuenta de esto, por supuesto. Carvajal es inmensamente rico gracias sus atinadas "decisiones" en los mercados de valores. Sin echarles a perder nada, al final del libro Nichols llega a una conclusión que parecería dar a toda la historia un aire menos fatalista (aun cuando afortunadamente no llega a final feliz), pero recuerdo que aun desde niño pensé que Silverberg se lo estaba sacando de la manga. Casi como si el mismo autor no pudiera soportar un libro tan pesimista.

La novela en si tiene pocas fallas técnicas. Esta muy bien escrita, como todo libro de Silverberg, aun los aburridos. El "futuro" imaginado en este libro (la historia ocurre en 1999) es algo pobre, pero esto es simplemente por las expectativas del futuro inmediato que existían en los años 70s que por otra cosa: las drogas han sido legalizadas, la gente viaja de un continente a otro en cohetes, los matrimonios múltiples son algo común. Recuerdo por ejemplo, la favorita de muchos, THE WORLD OF NULL-A, de A.E. van Vogt, donde en el siglo 26 la gente debe buscar y encontrar los números telefónicos de otras personas a partir de secciones amarillas impresas! No por eso se considera el libro obsoleto (aunque confieso que hay veces que no sé si debo ver a algunos libros de CF de hace 70 años con ternura o lastima). En cierta forma, creo que SHADRACH IN THE FURNACE, la siguiente novela que escribió Silverberg es más osada en este respecto. Después de releer THE STOCHASTIC MAN, sin embargo, tengo miedo de intentar volver a leer ese otro libro. No quiero descubrir que tampoco es tan bueno como yo lo recuerdo!

Esta es la tercera vez que leo este libro. No me queda ninguna duda que fue mi última. Desgraciadamente, algunos libros que recordamos con cariño no resisten el frio análisis de una segunda lectura. En mi opinión, THE STOCHASTIC MAN es uno de esos libros que debe leerse en una sentada, además. Encerrado en tu cuarto todo el día y toda la noche con bastante café y nada más en tu organismo, sin pensar mucho en lo que estás leyendo y los ojos rojos. Me gusta pensar que el placer surreal, casi inconsciente, que ofrece el libro en esas condiciones continua aún después de la primera lectura...

19 comentarios:

  1. De Silverberg recuerdo "Hawksbill Station", una distopía infravalorada. Me encantó eso de mandar a los rijosos al cámbrico.

    ResponderEliminar
  2. Curioso que menciones a Philip Roth cuando hablas de este tema.
    Algo muy parecido me sucedió hace poco cuando quise releer THE DYING ANIMAL. Acababa de ver la peli que hicieron con Penelope Cruz y me dieron ganas de volver a leer la novela.
    Dios mio, que decepción!!

    ResponderEliminar
  3. Josh,
    me ENCANTÓ la adaptación que hicieron con Penelope Cruz y Ben Kingsley! (Le pusieron ELEGY, o algo asi, no?)
    Recuerdo que la novela también me gustó (de los tres libros que escribió Roth con el mismo protagonista es mi favorita), pero después de lo que me dices (y lo que me pasó con THE STOCHASTIC MAN) prefiero no releerlo!

    ResponderEliminar
  4. No quiero salirme del tema de hoy, pero si alguna vez vuelves a leer THE WORLD OF NULL-A, lee la versión original (admitidamente no tan facil de conseguir), en vez de las versiones en rustica. AE van Vogt le hizo muchos cambios al texto, y no todos fueron mejorias.

    ResponderEliminar
  5. De los libros que mencionas, conozco NIGHTWINGS y DYING INSIDE. Los 2 me encantaron!
    El de DOWNWARD TO THE EARTH lo leí solo en español, gracias a Mertinez Roca. Aca le pusieron el título de REGRESO A BELZAGOR.

    ResponderEliminar
  6. Luis,
    en alguna otra parte leí lo que me comentas. Que la versión original de THE WORLD OF NULL-A era radicalmente distinta. Te puedo decir que alguna vez pude leer el libro de Alfred Korzybski de Semántica General, de donde van Vogt supuestamente sacó varias ideas para su novela. No entendí una sola palabra...

    Daniel,
    yo también la primera vez que leí DOWNWARD TO THE EARTH lo hice por medio de la traducción de Martinez Roca. Como menciono arriba en la página de hoy, fue la PRIMERA novela de Silverberg que leí en toda mi vida. (Como también ya mencioné en más de una ocasión, mi deuda de niño con la colección Super-Ficción de esa editorial es enorme)

    ResponderEliminar
  7. Interesante.
    A pesar de lo que escribes, me diste ganas de leer esta novela. (Confieso que no la conocía)
    Lo del futuro y el libre albedrio se oye interesante.

    ResponderEliminar
  8. A mi me pasa muy seguido con Heinlein, autor favorito de mi niñez, pero que hoy en día encuentro insoportable (y eso que ni siquiera estoy hablando de sus ideologias politicas)
    Hace un par de meses quise releer STRANGER IN A STRANGE LAND, libro que me fascino en la universidad, y a duras penas pude llegar a la página 100.
    Seriamente estoy considerando ya no volver a leer ningun libro de mi infancia!

    ResponderEliminar
  9. Jajaja, yo STRANGER IN A STRANGE LAND no lo pude acabar ni en la universidad no hoy!

    ResponderEliminar
  10. A mi también me latió como se oye este de THE STOCHASTIC MAN. Como nunca lo he leído, a la mejor si me va a gustar.
    Más q nada, tengo ganas de leerlo como sugieres al final, en un solo día y noche, bebiendo taza de cafe tras taza de café, jajaja!

    ResponderEliminar
  11. A mi me ha pasado con Asimov y con Bradbury, de chavito los disfrute enormidades y ahora se me hacen lentos, no los veo con lástima pero si con bastante ternura, saludos

    ResponderEliminar
  12. Uy! Los libros de la juventuuu. A mí me pasó con Paul Auster y García Márquez. Releí algunos y leí los nuevos. No fueron lo mismo ni tuvieron el impacto de aquellas primeras lecturas. Y cómo es que a los doce años tu andabas comprando libros? A esa edad, el único material de lectura a mi alcance eran unas novelitas rosas de un autor cursi cursi llamado Rafael Pérez y Pérez. Mi tía las leía (y releía)y luego me las prestaba. Además en aquel entonces yo era super fan de MENUDO (Síii el grupo musical) y aprenderme sus bailes y canciones consumía gran parte de mi tiempo libre, más allá de la lectura de cualquier libro. Por cierto que Pérez y Pérez tampoco volvió a leerse igual y MENUDO con su reencuentro daba pena ajena. Nostalgias! Saludos Armando!

    ResponderEliminar
  13. Que infancia tan tragica nos relatas, Viv.
    Menudo y Rafael Pérez y Pérez...
    Pareciera sacada de una novela de Dickens, jajaja.
    (Por otra parte, te ganas el premio de originalidad por ser la primera en mencionar a Menudo en este blog)

    ResponderEliminar
  14. Jajaja, no fue tan mala my dear. Además, se trataba de ponerse nostálgicos. Las cosas se quedan igual, nosotros somos los que nos tranformamos. Por suerte, mucho ha pasado desde aquellos días de mi pálida y temblorosa juventud y mis gustos se han mejorado tantito, aunque confieso que compré el disco del reencuentro de menudo y busco un libro de Pérez y Pérez que me faltó (y que siempre me dejó con la duda de con quien se casaba la chica)en las librerías de viejo. Y me dio mucho gusto ser la primera en mencionar a menudo en tu blog. He leído aquí de tantos autores y libros que no conozco que hasta orgullo me da mi originalidad.

    ResponderEliminar
  15. Qué no usaba Fagin discos de Menudo para atormentar a Oliver Twist?
    (Estaras de acuerdo que es el tipo de "música" que le gustaría a Estella en GREAT EXPECTATIONS)

    Tu "palida y temblorosa juventud", jajaja.

    ResponderEliminar
  16. Jajaja Ahora si me hiciste reir! ¿Crees que si torturo a mis alumnos con el disco de Menudo estarán más atentos? Y claro que le gustaría a Estella, como a cualquier buena histérica que se precie de serlo ;)

    ResponderEliminar
  17. Perfecto, Wendy!
    Bienvenida a la fiesta!

    ResponderEliminar
  18. Hola, quizás os interese saber que tenemos una colección que incluye el relato 'Defender of the Faith' de Philip Roth en versión original conjuntamente con el relato 'The Courter' de Salman Rushdie.

    El formato de esta colección es innovador porque permite leer directamente la obra en inglés sin necesidad de usar el diccionario al integrarse un glosario en cada página.

    Tenéis más info de este relato y de la colección Read&Listen en http://www.ponsidiomas.com/catalogo/salman-rushdie---philip-roth.html

    ResponderEliminar