jueves, 30 de julio de 2015

LA MEJOR ANTOLOGÍA DE CIENCIA-FICCIÓN DE TODOS LOS TIEMPOS

Después de la reseña del lunes pasado, platicando sobre los libros que Dozois edita, alguien en mi muro mencionó anoche la idea de cuál sería la mejor antología de ciencia-ficción de todos los tiempos. Entiendo que la idea era la de iniciar una divertida platica donde cada quien ofrecería varias posibles candidatas, diferentes libros del pasado que nos traerían a cada quien una infinidad de recuerdos agradables, pero según yo esa conversación en particular inicia y acaba muy rápido (el mata-fiestas, ya saben). THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME, editada, en 1970 por Robert Silverberg, es la mejor antología de CF de todos los tiempos, punto. Reto a cualquiera a que ofrezca otra. El mismo Lester del Rey, editor legendario por sus exigentes criterios y estándares de calidad imposibles, admitió que hasta el subtítulo de la antología era muy apto: “The Greatest Science-Fiction Stories of All Time”. Como diría Don King, libra por libra, simplemente no existe mejor antología.

La idea era organizar un voto entre los miembros de la SFWA (Science-Fiction Writers of América) para que escogieran los mejores cuentos cortos (de menos de 15 mil palabras) que se habían publicado antes de 1965. La razón del corte arbitrario era que en 1965 es cuando había iniciado el premio Nebula, otorgado por la misma SFWA a lo mejor del género cada año, lo que establecía (por lo menos “oficialmente”) cuáles eran los mejores relatos desde entonces. El premio Hugo, que antedata a los Nebula por casi una década, no era el oficial ya que es votado por los lectores, por lo que no había alguna manera de juzgar a todas aquellas obras anteriores a 1965. El resultado, por supuesto, gozó del privilegio de nutrirse de lo mejor de lo mejor de la Edad de Oro de la CF.

El libro inicia, ni más ni menos, que con “A Martian Odyssey”, el clásico indiscutible de Stanley G. Weinbaum de 1934. Asimov alguna vez calificó a Weinbaum como la “Segunda Nova” en la historia de la CF, y gran parte del crédito se lo lleva este pequeño cuentito que en sus apenas 24 paginas logró revolucionar a todo el género de la noche a la mañana. El mismo Asimov participa con su famoso “Nightfall” de 1941, el cuento que recibió la mayor cantidad de votos. “Twilight” de John Campbell también hace acto de presencia (aunque muy en lo personal este relato siempre se me ha hecho algo sobrevaluado no hay manera de negar su importancia histórica). Varios favoritos de mi infancia están presentes, como “Helen O’Loy” de Lester del Rey y “Microcosmic God” de Theodore Sturgeon. En mi opinión es imposible leer estos cuentos de niño y no enamorarse de la CF para siempre. “Scanners Live in Vain” de Cordwainer Smith era otro que yo leía y releía compulsivamente de pequeño. Heinlein no podía faltar, claro, y nos ofrece “The Roads Must Roll” (una elección muy pertinente, si me preguntan a mí, porque si son de aquellos que odian a Heinlein, y sé que en Latinoamérica hay varios, van a detestar este cuento y a su protagonista ingeniero súper-competente. En cierta forma, el prototípico cuento Heinlein). Resumiendo, si hay algún relato de la Edad de Oro que ustedes recuerdan con cariño, hay muy buenas posibilidades que se lo vuelvan a encontrar dentro de estas páginas. Por ejemplo, “The Weapons Shop” de A. E. van Vogt (seguro leyeron la novela), o “First Contact” de Murray Leinster, o “Arena” de Fredric Brown. Los años 50 están representados excelsamente con joyas brillantes como “Born of Man & Woman” de Richard Matheson (el primer cuento que publicó en su vida, por increíble que parezca), “The Nine Billion Names of God” de Arthur C. Clarke (Clarke fue el único escritor con dos relatos entre los primeros 15 lugares de la lista. El otro era “The Star”, y no envidio a Silverberg la labor de tener que escoger solo uno), “The Cold Equations” de Tom Godwin (quizá el relato de CF más famoso de todos los tiempos donde nadie conoce otra cosa de su autor), “It’s a Good Life” de Jerome Bixby (la adaptación que hizo THE TWILIGHT ZONE es quizá el episodio más famoso de la serie), “The Quest for Saint Aquin” de Anthony Boucher (que de alguna manera logra adelantarse al mejor conocido “A Canticle for Leibowitz” por casi 5 años), el grotesco “Coming Attraction” del maestro Fritz Leiber que tanto me asustaba de niño, “Surface Tension” de James Blish (cuando hablan de la CF Dura de la década de los 50s invariablemente mencionan las novelas de Hal Clement, sobre todo MISSION OF GRAVITY. Yo argumentaría que este relato es un ejemplo aún mejor), el esquizofrénico “Fondly Fahrenheit” de Alfred Bester (Bester era mejor novelista que cuentista, pero este es una brutal obra maestra), y el clásico eterno “Flowers for Algernon” de Daniel Keyes. De los 60s tan solo el sublime “A Rose for Ecclesistes” de Zelazny logró entrar, y vaya que cualquier otra antología desearía tener a tal obra como cierre de contenidos. De nuevo, vuelvo a retar a cualquiera a que ofrezca otra que le pueda quitar el trono. 


Como puro breviario cultural, THE SCIENCE FICTION HALL OF FAME fue tan exitosa que en 1973 decidieron añadir una “pequeña” continuación, esta vez editada por Ben Bova. Muchos no habían quedado satisfechos con que el volumen original no incluyera novelas cortas. El género de la CF parecería idealmente hecho para este formato, donde se puede experimentar con lujo de espacio pero sin llegar a las dimensiones de una novela. En efecto, varias de las historias más recordadas son novelas cortas. La razón de su ausencia, por supuesto, había sido la cantidad de páginas necesarias para incluir novelas cortas, así que un volumen entero dedicado a las mismas parecía la solución ideal. A la mera hora, aun incluyendo tan solo 22 novelas cortas, fueron necesarios dos volúmenes igual de gruesos que el original. En otras palabras, ten cuidado a la hora de hacer un deseo porque a la mejor se te hace realidad. El proyecto era tan ambicioso que hasta incluyó un par de novelas cortas del siglo XIX (“The Time Machine” de H. G. Wells y “The Machine Stops” de E. M. Forster, un autor que no necesariamente relacionamos con la CF). El primer volumen inicia con “Call Me Joe” de Poul Anderson, donde un hombre parapléjico utiliza un cuerpo artificial por control remoto para explorar la superficie oculta de Júpiter. Si la premisa les es vagamente familiar es porque esta fue una de las muchas obras que James Cameron plagió con descaro, como es su costumbre, a la hora de escribir su película AVATAR. No quedándose atrás viene la paranoica “Who Goes There?” de John Campbell (me quejé ligeramente por “Twilight” pero esta obra no recibe ningún pero de mi parte), “Nerves” de Lester del Rey (estoy seguro que todos recuerdan haber leído la traducción de editorial Martínez Roca), “Universe” de Heinlein (hasta el día de hoy la historia de naves generacionales bajo la que todas las demás se miden, como se demostró hace un par de semanas en la reseña de AURORA), la horripilante “Baby is Three” de Theodore Sturgeon (que eventualmente se convertiría en la parte intermedia de su novela más famosa, MORE THAN HUMAN), la hermosísima “The Ballad of Lost C’Mell” de Cordwainer Smith, y termina con “With Folded Hands” de Jack Williamson.


El segundo volumen trae a “The Martian Way” de Asimov, “Earthman Come Home” de James Blish (una de su larga serie de “Cities in Flight”, y donde esa memorable imagen de la Edad de Oro de la ciudad de Manhattan volando a través del espacio interestelar tuvo su origen), “Rogue Moon” de Algis Budrys, quizá su obra más popular (aunque la verdad siempre me ha gustado más su novela de los 70s MICHAELMAS), “The Witches of Karres” de James Schmitz (la trama de esta space opera será un perfecto disparate pero es muy divertida), la maravillosa “The Big Front Yard” del siempre confiable Clifford D. Simak (la semilla de donde su WAY STATION nacería unos años después), la excéntrica “The Moon Moth” (¿acaso alguien, quien sea, podría haber escrito esta historia aparte del genial Vance?), y “The Midas Plague” de Fred Pohl. Por desgracia, la extraordinaria “By His Bootstraps” de Heinlein no pudo ser incluida ya que “Universe” (que recibió más votos) ya estaba presente, mientras que “A Canticle for Leibowitz” de Walter M. Miller y “The Fireman” de Bradbury no pudieron aparecer debido a conflictos con derechos de publicación (ambas existían en ese momento en forma de libros, la primera como la novela homónima de Miller y la segunda, obvio, como FAHRENHEIT 451)

lunes, 27 de julio de 2015

THE YEAR’S BEST (y algunos relatos gratis)

Es fines de julio, o sea que es hora de reseñar a THE YEAR’S BEST SCIENCE FICTION, la antología anual editada por Gardner Dozois, por quinto año consecutivo. Una bonita tradición (creo que la única) de Postcards from the Edge. Lo bueno de hacerlo tantas veces es que a estas alturas ya no tengo por qué explicar (otra vez) la razón por la que, a pesar de la creciente competencia en el mercado de lo Mejor del Año en el género, la de Dozois sigue siendo la principal. Tan solo su introducción de casi 30 páginas donde habla sobre las verdades tras bambalinas del mundo editorial, así como las películas y series de TV del género, es invaluable año tras año. Su inmenso tamaño (más de 700 páginas grandes con letra chiquita, ¡más de 300 mil palabras!) siempre le ha permitido a Dozois ofrecer varias novelas cortas, mientras que la mayoría de las otras antologías solo pueden escoger una o dos cuando mucho (aunque descubro que este año ya existe un volumen editado por Paula Guran dedicado exclusivamente a las mejores novelas cortas del año). Curiosamente, este año Dozois escogió muy pocos relatos de tal extensión y como consecuencia hay un exceso de relatos cortos, casi 40. Tendría que revisar pero debe ser un record. Como de costumbre, si por alguna razón no cuentan con su suscripción de Asimov’s o F&SF, con leer esta antología pueden al menos mantenerse al corriente con el estado del género. Por desgracia, en mi opinión… no es uno de sus mejores volúmenes, debo decir.


Hay un manojo de relatos extraordinarios, como siempre, pero la mayoría me dejaron una sensación de “está bien” a secas. Cosa rara, varios escritores famosos, viejos favoritos personales, entregan material bastante olvidable mientras que perfectos desconocidos ofrecen relatos excelentes. Por ejemplo “The Burial of Sir John Mawe at Cassini”, el de Chaz Brenchley, del que admito avergonzado jamás había escuchado, es de los que más disfruté. Una de las ventajas de años recientes es que casi la mitad de los relatos escogidos vienen de revistas en línea, o sea que se pueden leer gratis. Aquí les dejo el link del relato, disponible en la revista Subterranean. Pero vayamos paso por paso. El volumen inicia con Ian McDonald, escritor de prodigiosas ideas y de un altísimo nivel literario. Usualmente garantía segura, vaya. “The Fifth Dragon”, sin embargo, que ocurre en el mismo universo de su ya próxima novela LUNA, es algo débil en mi opinión. A diferencia de relatos anteriores como “The Little Goddess” y “The Djinn’s Wife” que no solo funcionaban como teasers para su monumental RIVER OF GODS, sino que eran magníficos relatos por sí solos, aquí el trailer me dejó pocas ganas de buscar la novela. (Aunque ya de antemano sé bien que la voy a comprar el segundo que salga a la venta). De la misma manera, el relato de Aliette de Bodard, otro de su fascinante serie de Xuya, sobre un futuro donde existe una carrera armamentista en el espacio entre el imperio Maya y el Chino, me dejó algo que desear. Es una secuela de su reciente novela corta “On a Red Station, Drifting”, que es tan bueno que quizá la comparación le afectó negativamente. Aquí les dejo el link del relato, disponible de nuevo en la revista Subterranean (el mismo número, de hecho) para que puedan juzgar por ustedes mismos. A pesar de esto, todavía no puedo creer que no exista una colección de todos los relatos de Xuya en inglés (en España ya hicieron el suyo).


Paolo Bacigalupi suele ser  garantía segura también, pero la verdad es que “Shooting the Apocalypse” continua la tendencia negativa. No es malo, simplemente no te asombra como Bacigalupi siempre lo hace. “Vladimir Chong Chooses to Die”, de Lavie Tidhar, pertenece a su larga serie sobre la Central Station, en una Tel Aviv del futuro, otra serie que me encanta, pero tampoco es una de las mejores entregas. Me da gusto ver que todavía siguen encontrando relatos nuevos del desaparecido Jay Lake (aunque con toda seguridad “West to East” debe ser el último, ahora sí), pero esta breve viñeta difícilmente representa lo bueno que era Lake. Peor aún, hay relatos tan similares entre sí (como “Slipping” de Lauren Beukes y “God Decay” de Rich Larson, sobre aumentos cibernéticos y hasta genéticos para atletas del futuro) que hasta me pregunto si Dozois no tuvo ayuda a la hora de editar y faltó un poco de coordinación al final. El de “Passage of Earth” de Michael Swanwick lo recuerdo bien (la autopsia de un alienígena) de un numero de Clarkesworld. Una buena idea que por desgracia no acaba yendo a ninguna parte. Aquí está el link. Por otra parte, la semana pasada mencioné lo mucho que me gustó la simple y elegante solución a la Paradoja de Fermi que ofrece Kim Stanley Robinson en AURORA. En “Thing & Sick” el siempre bizarro Adam Roberts ofrece una mejor (bastante fumada, por supuesto). Y ya que estamos en eso, “Amicae Eternum” de Ellen Klages, sacado de REACH FOR INFINITY, la maravillosa antología que contribuye varios relatos este año, sirve como excelente contrapunto a la novela de Robinson. (Mientras que “Jubilee” de Karl Schroeder es todo lo contrario a AURORA, de hecho lo contrario a todas las historias de naves generacionales que me ha tocado leer. Brillante premisa. Aquí está el link)


Antes de que vayan a pensar que el libro es terrible, pasemos ahora a las partes buenas, que por fortuna son muy buenas. Ken Liu nos ofrece “The Regular”, quizá mi favorito este año (y el otro cuento de Liu, sobre un mundo donde los zeppelines nunca desaparecieron, es precioso. Aquí les dejo el link, de la revista Clarkesworld), mientras que “The Colonel” de Peter Watts no solo es simplemente magnifico sino que hasta funciona como una especie de secuela de su BLINDSIGHT. Aquí está el link. Greg Egan, por su parte, con “Shadow Flock”, vuelve a alcanzar las alturas de aquellos primeros cuentos de la década de los 90s, donde criminales utilizaban las más alucinantes nuevas tecnologías como “TAP”, o “Míster Volition”. Alastair Reynolds no se queda atrás con “In Babelsberg”, otro excelente relato de REACH FOR INFINITY, lleno de ideas locas como una de esas historias desquiciadas de 2000 AD (una de las que escribe Simon Spurrier quizá, o Al Ewing). Elizabeth Bear nos ofrece “The Hand is Quicker”, una muy ingeniosa versión moderna del clásico “To See the Invisible Man” de Silverberg (aunque curiosamente recuerdo que ella menciona en otro libro que se inspiró en “Sailing to Byzantium”, también de Silverberg). La oferta de tantos cuentos cortos le permite además a Dozois presentar relatos de fuentes bastante obscuras que normalmente no veríamos como “White Curtain” del escritor ruso Pavel Amnuel traducido por Anatoly Belilovsky. Como ya dije, hubo muy pocas novelas cortas en este volumen, pero las que hay son de una calidad bastante superior. “The Man Who Sold the Moon” de Cory Doctorow, “Grand Jeté” de Rachel Swirsky, y “Yesterday’s Kin” de Nancy Kress. Aquí les dejo el link del de Rachel Swirsky.

En resumen, aun cuando no fue mi volumen favorito de Dozois, la serie sigue manteniendo un nivel muy alto, con varios relatos sorprendentes que no deben perderse, y en mi opinión continúa siendo lectura obligada para todos los verdaderos aficionados de ciencia-ficción.



lunes, 20 de julio de 2015

KIM STANLEY ROBINSON (OTRA VEZ)

Es curioso que Kim Stanley Robinson se haya convertido en un autor tan importante hasta el punto que las masas lo aclaman como lo “mejor que la ciencia-ficción ofrece” cuando en realidad hay tantos lectores de CF no tan convencidos. Nuestra relación amor-odio es casi lo que nos define. Nadie cuestiona su rigor científico, es solo que sus libros tienden a ser algo… ¿aburridos seria la palabra? En más de una ocasión he mencionado lo que verdaderamente pienso sobre su trilogía de Marte de hace 20 años. Por todo esto, cuando por fin apareció AURORA, la nueva novela de Robinson, mi plan original fue no comprarla. De plano. Buena suerte, pero hasta aquí llego yo. Lo mismo me sucedió unos días antes con el nuevo libro de Neal Stephenson (otro escritor que ha logrado trascender el pequeño gueto de la ciencia-ficción para convertirse NY Times Bestselling Author, como todas sus portadas nos informan). Y sin embargo varios amigos me decían que no estaba tan mala la nueva de Robinson. Y recordé lo mucho que disfruté THE YEARS OF RICE & SALT. Y que 2312, a pesar de su trama endeble, me había maravillado por sus ideas alucinantes. En resumen, lo acabé comprando, vaya. Como el buen adicto que soy. ¿El veredicto? Debo decir que el libro es bueno, mejor que lo que esperaba, pero no es perfecto. Si alguno de los “vicios” típicos de Robinson les fastidian entonces van acabar odiando a AURORA.


Paso por paso. La nueva novela trata sobre una enorme nave generacional en camino a Tau Ceti. Las naves generacionales, por supuesto, son una de las tradiciones más añejas y veneradas dentro de la CF. El ejemplo más famoso puede seguir siendo el original “Universe” de Heinlein (o NON-STOP de Aldiss, que es básicamente la misma historia, solo que mejor escrita), pero a través de las décadas parecería que todo escritor de CF intentó alguna vez su propia contribución. Por lo tanto me parecía difícil ver cómo Robinson podría encontrar algo nuevo que contar sobre el tema, algo a lo que regresaré luego. Lo primero que me pilló por sorpresa fue el nombre de la protagonista, Freya, que es el mismo de la heroína de SATURN’S CHILDREN de Charles Stross. Por supuesto esto es mera casualidad, pero aun así me extrañó. Caramba, el nombre de Freya no es tan común. (En ese mismo renglón, me sorprendió cuando leí sobre los wanderjahrs que los jóvenes en esta nave generacional celebran recorriendo los diferentes ecosistemas dentro de la Nave. Esa misma semana, el día anterior inclusive, yo había leído el relato de Paul McAuley para EDGE OF INFINITY donde los wanderjahrs son importantes para la trama). Ese tipo de glitches en la Matrix siempre atraen mi atención.


 El primer capítulo inicia muy bien, y ya desde el título “Starship Girl” me recordó aquellas novelas Juveniles de Heinlein de los años 50s (lo que ahora llamaríamos YA). Freya es una jovencita, casi una niña todavía, y ella y sus padres, sobre todo la madre, sirven como nuestros personajes principales. Es una lástima que, como de costumbre, Robinson los usa tan solo para soltarnos sus ya tradicionales infodumps más que para desarrollar verdaderas personalidades. La cosa mejora, y bastante, en la siguiente sección, cuando la computadora que maneja los detalles de la Nave se convierte en la narradora de la historia. Quizá he estado leyendo demasiados relatos de Hannu Rajaniemi y Charles Stross últimamente, pero tengo que decir que me gustó mucho más esta sección. En todo caso los mentados infodumps (que nunca paran) se leen más naturales aquí. Quizá Robinson siempre debería tener a una maquina como protagonista. Así su estilo parecería intencional. Curiosamente, algunos detalles como el de la vida micro-orgánica en Encélado y algunas lunas de Júpiter, y la mención sobre la ciudad rodante en Mercurio, nos dejan claro que la novela ocurre en el mismo universo que 2312. No hemos llegado ni a la mitad del libro cuando nuestros exploradores concluyen su largo viaje de más de 150 años. Aquí es donde la novela de Robinson pareciera alejarse de otras del mismo tipo, enfocándose en lo que ocurre después de que han encontrado la Tierra Prometida.


 Esta nueva sección le da la excusa a Robinson de hacer lo que en verdad le gusta hacer en todos sus libros: describir el ecosistema de un planeta y lo que hay que hacer para cuidarlo y prosperar en el mismo. Lo vimos en RED MARS y lo vimos en ANTARCTICA. A pesar que hay momentos en que todo esto se vuelve ligeramente tedioso debo admitir que es en esta sección es donde aparecen algunas escenas de verdadero “sense of wonder”, como el momento del primer eclipse. A partir de aquí ya no puedo revelar mucho, pero digamos que lo que ocurre a continuación me recordó mucho al METHUSELAH’S CHILDREN de Heinlein (mejor conocido aquí en Latinoamérica como LAS 100 VIDAS DE LAZARUS LONG), una novela que definitivamente no era Juvenil. Estos eventos obligan a Robinson a acelerar la narrativa pues los años y las décadas se suceden a ritmo implacable. Por desgracia esto sacrifica cualquier intento de desarrollar a los personajes y hasta pareciera que en cada párrafo alguna tragedia les ocurre a nuestros pobres exploradores, lo cual acaba volviéndose monótono. Todo este desfile de crisis tras crisis se vuelve tan superficial que aun cuando regresamos a lugares donde “años antes” ocurrieron terribles desgracias, no sentimos el peso de la historia en ningún momento. Por si fuera poco, los detalles técnicos (sin ningún tipo de ancla humana para podernos relacionar) amenazan con abrumar al lector otra vez. Otra página más dedicada a botánica y agricultura (por un momento pensé que había agarrado por error THE MARTIAN) y habría aventado el libro a la basura. Y eso que normalmente yo disfruto de ese tipo de detalles. Sigo diciendo que si THE GRACE OF KINGS hubiera incluido una parte sobre topologías excéntricas de encajes matemáticos de aplicaciones continuas e inyectivas, la novela de Ken Liu habría resultado perfecta.

Está bien. No pasa nada. Los mejores amigos muchas veces son frustrantes. Así los libros. Todo vuelve a mejorar cuando la Nave debe poner a dormir a toda la tripulación, y nos podemos olvidar de tan aburridos personajes, para convertirse ya no solo en la narradora sino en la verdadera protagonista de la obra. Es interesante que sea aquí donde el libro se vuelve genuinamente emocionante y cuando más momentos de sentido de la maravilla ocurren. Con decirles que si la novela hubiera terminado ahí, y nos hubiéramos evitado el epilogo, yo habría acabado satisfecho.

Ahora que releo mi reseña antes de publicarla me doy cuenta que parece más negativa de lo que yo pretendía y que no disfruté el libro. Por el contrario, me queda claro que Robinson ha escrito quizá el libro sobre naves generacionales más riguroso en la historia. (Si bien no el mejor ni el más divertido *). Estoy seguro que todos los amantes de la CF Dura lo van a disfrutar. A pesar de ciertos momentos algo tediosos y repetitivos yo terminé el libro en 4 días. Es decir, sus casi 500 páginas fluyen con bastante rapidez.


* El otro día se armó una muy entretenida discusión sobre el tema en Twitter, y en mi opinión personal, la historia sobre naves generacionales más literaria seria quizá la tetralogía completa de THE BOOK OF THE LONG SUN de Gene Wolfe (que ultimadamente es un solo libro dividido en 4 volúmenes y no lo contrario), mientras que la mejor, mi favorita personal, sigue siendo el de CAPTIVE UNIVERSE de Harry Harrison.

lunes, 18 de mayo de 2015

LA ANTOLOGÍA DE CF QUE EL TIEMPO OLVIDÓ…

En 1998, Robert Silverberg decidió reunir un dream team de autores de fantasía para darles la oportunidad de regresar de nuevo a sus universos más populares, no con cuentitos sino cada quien con una novela corta. Once novelas cortas. El resultado fue el tabique de LEGENDS, quizá la antología de fantasía más importante de los últimos 50 años. Ursula K. LeGuin contribuyó una historia de Terramár, su primera en casi una década (y la que daría inicio al ciclo de TALES FROM EARTHSEA, así como a la novela THE OTHER WIND), Terry Pratchett desempolvó a las brujas de Discworld, Stephen King hizo “The Little Sisters of Eluria”, una secuela/precuela de su larga serie sobre la Dark Tower, etc. Casi desde el momento de su publicación, LEGENDS se convirtió en volumen de referencia para todos los lectores de literatura fantástica. (Hoy en día, claro, la razón por la que se ha convertido en artículo de colección es porque la contribución de George R.R. Martin fue “The Hedge Knight”, la primera de las tres precuelas de A GAME OF THRONES)


El año siguiente, Silverberg intentó repetir el experimento, solo que esta vez no en la fantasía sino en la ciencia-ficción. De nuevo, volvió a juntar a once escritores (uno de ellos él mismo) y les dio la oportunidad de regresar a sus universos mejor conocidos. FAR HORIZONS por alguna razón nunca alcanzó la popularidad de su contraparte fantástica. He escuchado varias posibles explicaciones: No todos los relatos son novelas cortas, sino de una extensión menor. Las historias originales no se prestaban a continuaciones (a diferencia de las de fantasía, que casi parecen diseñadas con ese propósito). La CF funciona mejor cuando descubre nuevos mundos, en vez de explorar viejos conocidos. ¿Quién sabe? Quizá su único pecado es no ser tan original como la primera antología. Debido a esa injusta comparación, el libro no es tan bien recordado hoy por hoy, pero de hecho es una excelente antología. Ciertamente parecería una combinación insuperable de autores y universos para los lectores de CF. Joe Haldeman en persona nos lleva de la mano de vuelta al dantesco universo de THE FOREVER WAR para revelarnos un capitulo perdido dentro de aquella clásica novela (lo que ocurrió con Marigay cuando se separó de Mandella). Orson Scott Card regresa al universo de Ender, para narrarnos el primer encuentro entre Ender Wiggins y Jane. Hay que recordar que por esa época este universo solo consistía en 4 novelas, no en una docena de secuelas y precuelas y no sé qué tanto, por lo que este regreso parecía más fresco y original. Lástima que el cuento es tan malo. (A pesar de sus desagradables opiniones políticas y religiosas, que empezaban a salir por esas épocas, usualmente disfruto mucho los cuentos de Card, aún más que sus novelas, pero este de plano es insalvable). David Brin regresa al universo Uplift, Fred Pohl con los Heechee, etc.

Mi relato favorito de FAR HORIZONS, sin embargo, es “Orphans of the Helix” de Dan Simmons, una última aventura en el universo de los Cantos de Hyperion. Esta novela corta es una verdadera secuela (a diferencia del de Haldeman, por ejemplo) ocurriendo después de los eventos narrados en THE RISE OF ENDYMION. No solo es un regreso a una de mis series de CF favoritas sino que es una extraordinaria space opera, por sí sola. Me encanta que Simmons escriba en todos los géneros, pero historias como esta me hacen desear que ojala se dedicara tiempo completo a la CF. Mi otro favorito de la antología debe ser la contribución de LeGuin (aunque de tono mucho menos espectacular que el de Simmons, más reposado), donde regresa al universo del Ekumen, familiar para todos los lectores de novelas como THE LEFT HAND OF DARKNESS y THE DISPOSSESSED. Específicamente es continuación de los cuentos de FOUR WAYS TO FORGIVENESS, que había salido hacía apenas unos años antes, y que ocurre en los mundos de Werel y Yeowe. Igual de bueno es “Getting to Know the Dragón” del mismo Silverberg, parte de su serie de Roma Eterna, sobre un universo paralelo donde el imperio romano nunca cayó sino hasta nuestros días. (Los hebreos permanecieron en Egipto en vez de escapar gracias a Moisés como lo describe el libro del Éxodo. Como los judíos nunca se establecieron en Palestina, la persona histórica de Jesús de Nazaret no existió y la cristiandad no se desarrolló). Silverberg, con su background académico, siempre ha sido muy ducho para este tipo de relatos, como los lectores de su maravillosa THE GATE OF WORLDS ya saben. Si se preguntan por qué no contribuyó un relato de Majipoor, quizá su serie más popular, es debido a que ya lo había hecho el año anterior en LEGENDS. Sí, ya sé que se podría argumentar que Majipoor es un universo de CF y no de fantasía, pero quiénes somos nosotros para discutir con el antologador. (Lo mismo ocurrió cuando Anne McCaffrey contribuyó una novela corta sobre Pern para LEGENDS). Como todos los relatos de la serie, es de una belleza lírica asombrosa que demuestra de sobra lo atractivo de esta historia que nunca fue…


Por cierto, LEGENDS (a diferencia de FAR HORIZONS) fue un éxito de ventas, por lo que Silverberg editó una continuación en el 2003. Para sorpresa de todos, LEGENDS II resultó casi tan buena como la primera, sobre todo por la novela corta “The Monarch in the Glen” de Neil Gaiman, una secuela de su famosa AMERICAN GODS (y mucho mejor que ANANSI BOYS, si me preguntan a mi). De nuevo, hay una precuela de A GAME OF THRONES de Martin, "The Sworn Sword", mientras que las contribuciones de Robin Hobb y Raymond Feist en particular son excelentes. La razón por lo que menciono todo esto es porque mucha gente compra el libro equivocado. Mucho ojo. Como la primera antología es tan gruesa (casi mil páginas) cuando publicaron la segunda edición tuvieron la brillante idea de partirla en dos. Solo para complicar el asunto, a la hora de sacar la edición de bolsillo la dividieron en 3 libros. A esto añadan el típico problema de que hay diferentes ediciones para Inglaterra con portadas distintas y es un verdadero caos. En consecuencia, mucha gente que quiere comprar LEGENDS II acaba comprando LEGENDS 2 por accidente. Necesitan fijarse bien en el índice de relatos para saber lo que están comprando. 

lunes, 11 de mayo de 2015

EL EXPERIMENTO DE KEN LIU

En la misma caja de Amazon donde llegó THE FIFTH HEART también venia THE GRACE OF KINGS, la tan esperada primera novela de Ken Liu. ¿Necesito añadir algo para explicar mis ansias de devorar este libro? Los cuentos y relatos cortos de Ken Liu se han vuelto en tan solo unos cuantos años en lectura obligada para todos los que se precien de ser conocedores de ciencia-ficción y de la literatura fantástica en general. Cuentos inteligentes y originales como pocos otros. Historias que se vuelven inmediatamente entrañables, y que permanecen en la memoria por mucho tiempo después de acabarlos. Tan buenos, de hecho, que la verdad al principio yo no estaba muy seguro de querer leer esta novela. Verán, ya he cometido este mismo error con anterioridad. ¿De cuántos grandes cuentistas, perfectos en esa extensión, no nos hemos enamorado solo para quedar decepcionados cuando intentan escribir una novela? Los casos de Harlan Ellison y Ray Bradbury son legendarios. Ninguna de las escasas novelas de Sturgeon me convencen, si soy honesto. Ted Chiang nunca ha intentado escribir una novela y quizá así sea mejor. Por otra parte, todas las reseñas (y en serio quiero decir todas) parecían indicar que el libro no solo era bueno, sino excelente. Todos los comentarios eran unánimes en su elogio. Suspiro enorme…


Aquí a la mejor sería un buen momento para admitir que a pesar que todavía me encanta leer novelas de fantasía, ya no soy tan afecto a la fantasía épica como antes. Así como antes todos querían escribir el siguiente THE LORD OF THE RINGS (resultando en décadas y décadas de imitadores grises y tediosos), hoy en día los escritores parecen obsesionados con escribir el nuevo A GAME OF THRONES, con resultados igual de deprimentes. Después de años y años de leer a estos tímidos impostores me temo que he desarrollado una ligera aversión por cualquier libro que no sea por completo original. Me fascinan novelas de fantasía como THE  VORRH, que tienen hasta a Alan Moore etiquetándola como la primera gran obra de fantasía del nuevo siglo, o CLOUD & ASHES de Greer Gilman. Libros ambiciosos y experimentales; de prosa elegante, exigente (el enemigo de los best-sellers), y premisas inusuales, casi imposibles (otro gran obstáculo si lo que quieres es vender libros). Me atrevería a decir que la fantasía épica no se presta para estos juegos literarios pirotécnicos si no fuera porque el maestro M. John Harrison ya demostró lo contrario hace más de 30 años con VIRICONIUM. Lo cierto es que THE GRACE OF KINGS carece por completo de estas características. Esto no pretende ser un criticismo, claro. Quiere decir que en menos de un año va a estar en la lista de finalistas de todos los premios en el género y venderá como pan caliente. Bien por Ken Liu.


Paso por paso. Todo mundo insistía que si bien la trama no tiene nada de original, la manera en que THE GRACE OF KINGS contaba su historia era totalmente distinta. Después de leerlo tengo que diferir. Mientras THE VORRH empuja los límites de lo que parecía posible, en términos de estructura y de profundidad, THE GRACE OF KINGS meramente repite lo que todas las otras fantasías épicas ya ofrecen. En vez de usar el trillado mundo medieval europeo el autor explota más bien las leyendas y la mitología china (sobre todo las de la dinastía Han). Quizá para varios lectores en occidente esto sea suficiente para dar la impresión de novedad. Al final del día, sin embargo, los mismos personajes (arquetipos o clichés es a gusto del lector) que ya conocemos de sobra habitan este libro. El rebelde travieso, ladrón con corazón de oro (al principio hasta creí que estaba leyendo por accidente THE LIES OF LOCKE LAMORA, solo que sin el ingenio y la energía de la novela de Scott Lynch), el noble guerrero, heredero del destino. Como buena leyenda milenaria, los personajes son caricaturas que solo son capaces de pensar en términos absolutos (aquí si concedo que Liu logró reproducir el tenor de sus fuentes de manera prodigiosa). Todo el tiempo que lo leía mi cabeza rogaba porque apareciera algún personaje de Joe Abercrombie o Richard K. Morgan para aportar algo de moralidad ambigua. Jamás ocurrió.

Por favor no me malentiendan. En ningún momento digo que el libro sea malo, o que no lo recomiendo. Por el contrario, sé bien que esto es exactamente lo que la mayoría quiere leer. El worldbuilding es extraordinario. La trama es una verdadera épica y ocupa décadas y un elenco enorme. Guerras y aventuras se suceden una tras otra. Los eventos parecen tener el peso de la Historia detrás de ellos. Ninguna de sus más de 600 páginas sobra (y eso no lo digo muy seguido). Es solo que no es nuevo. Es tan familiar como un par de viejas pantuflas. Perfecto. Muchas personas buscan eso.

Es tan solo el primer libro de una trilogía (por supuesto, hasta ahí brilla su falta de originalidad) pero por lo menos la historia termina satisfactoriamente, lo cual agradezco mucho. Así no tengo que comprar ninguno de los siguientes dos volúmenes y puedo aceptar este libro como un agradable experimento fallido y nada más. No todo son malas noticias para mí, por fortuna. A finales de este mismo año sale THE PAPER MENAGERIE del mismo autor, su primera colección de relatos, un libro que sé de antemano voy a disfrutar más. Será bonito por fin tener todos esos relatos en un solo volumen.

viernes, 1 de mayo de 2015

ELEMENTAL, MI QUERIDO HENRY JAMES

Uno de los libros que yo más esperaba este año, antes que el de Neal Stephenson o el de Mark Danielewski (inclusive antes que el de Ken Liu), era THE FIFTH HEART, la nueva novela de Dan Simmons. Lo que sea que escriba este hombre, lo que sea, es compra garantizada en mi casa. Cuando me enteré además que la premisa era que Sherlock Holmes y Henry James tenían una aventura juntos en 1893, resultó uno de esos casos de “Take my money, please”. Simmons, por supuesto, es uno de esos autores raros que son capaces de escribir en el género que les plazca y hacerlo mejor que escritores que se dedican a esos géneros de tiempo completo. Conocido sobre todo por sus obras de ciencia-ficción (como HYPERION, por ejemplo), también ha producido una de las novelas de horror más escalofriantes que he leído (SONG OF KALI), así como una de las mejores novelas de detectives que yo recuerde (HARDCASE), sin mencionar novelas difíciles de etiquetar como la maravillosa THE CROOK FACTORY. En años recientes Simmons se ha dedicado a novelas históricas, magistralmente investigadas, pero mezcladas con elementos sobrenaturales como THE TERROR y BLACK HILLS, y me da mucho gusto anunciar que THE FIFTH HEART continúa esta tendencia de manera triunfal.


Como nota aparte, me encanta el renacimiento tan notable que ha gozado Sherlock Holmes en años recientes, gracias a las películas de Guy Ritchie y más que nada a la serie de la BBC. La mayoría ya estamos salivando por la interpretación de Ian McKellen del Gran Detective en MR. HOLMES, basada en la novela A SLIGHT TRICK OF THE MIND de Mitch Cullin, sobre un Holmes ya anciano y retirado como apicultor en una granja de Sussex (como lo dice el último cuento cronológico del Canon, “His Last Bow”). Por cierto, algunos quizá recuerden que por esa misma época, Michael Chabon también publicó una novela corta llamada “The Final Solution” que lidiaba con un Holmes (aunque nunca se menciona su nombre) apicultor a fines de la Segunda Guerra Mundial. Imaginen mi sorpresa cuando a la mera hora disfruté la de Cullin más que la de Chabon.

Como ya mencioné arriba, la historia de Simmons ocurre en 1893, lo cual no creo vaya a sorprender a nadie. La mayoría de los pastiches de Holmes ocurren durante el Gran Hiato, ese periodo de cuatro años cuando el Gran Detective debió fingir su muerte después del incidente en las Reichenbach Falls en “The Final Problem”. (La verdadera razón, claro, es que Conan Doyle estaba harto del personaje y lo mató. Fue solo la enorme presión pública la que lo obligó a continuar la serie años después con nuevas historias). Lo que hace diferente al libro de Simmons, sin embargo, es que THE FIFTH HEART no se lee como un pastiche de Conan Doyle, ¡sino como uno de Henry James!


La novela inicia con Henry James acercándose a su cumpleaños 50, después de varias desilusiones en el mundo literario y familiares, viajando a París para quitarse la vida. A punto de saltar al Sena una fría noche de Marzo, 1893, se topa accidentalmente con el mismísimo Sherlock Holmes… que ha viajado a París para suicidarse también. Verán, los enormes poderes de deducción y raciocinio del Gran Detective lo han llevado a la inevitable conclusión que no existe y es tan solo un personaje ficticio. En un desesperado intento por curar la crisis existencial de ambos, deciden viajar a los Estados Unidos para resolver el extraño “suicidio” de Clover Adams. (Así es, la esposa del famoso historiador Henry Adams). De Nueva York hasta Chicago y la Feria Mundial de 1893, Holmes y Henry James deberán llegar para evitar uno de los mayores crímenes en la historia. Una terrible conspiración internacional que pretende hacer que el mundo entero arda en llamas de anarquía. ¿Ya mencioné que Moriarty tampoco murió en las Reichenbach Falls? (No se preocupen. No es un spoiler. La razón por la que no murió si sería un spoiler)


A pesar que la portada menciona que Simmons es también el autor de THE ABOMINABLE (es la anterior pero no la mejor), la novela que más se parece a THE FIFTH HEART en mi opinión es la monumental DROOD, que nos describe las misteriosas circunstancias alrededor de la última novela (inconclusa) del gran Charles Dickens, narrada por Wilkie Collins. Recuerdo que cuando reseñé aquella novela hace cuatro años aquí, dije que ya no era necesario intentar escribir otra novela sobre Dickens después de DROOD. La novela de Simmons era tan enciclopédica que cualquier otra cosa seria redundante. No estaría dispuesto a decir lo mismo sobre THE FIFTH HEART, pero tampoco se puede negar que es otro de esos tabiques que a Simmons le fascina escribir este siglo. Esto es mi manera de decir que el libro no es para todos. Aquí van a leer todo, y quiero decir todo, sobre la vida de Henry James, desde los detalles más absurdamente ínfimos, así como los de otros personajes que hacen su aparición aunque con menor importancia, como Samuel Clemens y Teddy Roosevelt. La recreación de fines del siglo XIX es exhaustiva y absoluta. En lo personal estos tipos de novelas me fascinan; la manera que un autor crea un mundo total hasta los más pequeños detalles de la misma forma que uno de fantasía hace faena de worldbuilding ficticio, pero por supuesto me doy cuenta que a muchos esto les aburre. Lo que quieren leer es una historia que los entretenga un rato antes de dormirse y no tener que lidiar con una mole de datos. Aquí sí, caveat emptor. Si leyeron, digamos, THE ABOMINABLE y había momentos que les aburrió la enésima explicación de los tipos de nudos que debían usar los alpinistas del Everest a principios del siglo XX (hasta el punto que querían cortarse las venas), quizá THE FIFTH HEART no sea la novela para ustedes. Admito que hay partes donde la novela se sale por tangentes históricas que no tienen mucho que ver con avanzar la trama principal (independientemente si son interesantes o no). Me atrevería a decir que si le quitaran unas 100 páginas, el libro seguiría funcionando igual. Habiendo dicho todo esto, si aman la experiencia de perderse durante más de una semana en un mundo distinto, y los finales del siglo XIX son tan diferentes a nuestra experiencia diaria que para el caso podría ser Alfa Centauri en el siglo XXX, les recomiendo mucho THE FIFTH HEART.


domingo, 19 de abril de 2015

EL VENUS DE LA IMAGINACIÓN

El viejo Venus es un mundo que en realidad ya no existe, ni lo ha hecho en mucho tiempo. Ese mundo escondido por las nubes y que debajo de las lluvias perpetuas revelaba océanos y junglas continentales pobladas por dinosaurios. Es un Venus que perdimos todos los lectores de romances planetarios baratos en 1962, cuando la sonda Mariner 2 nos reveló que debajo de esas mismas nubes solo existía un infierno donde ningún tipo de vida podía existir. De repente, de la noche a la mañana, todos esos emocionantes cuentos de Leigh Brackett y C.L. Moore, las señoras de PLANET STORIES (las verdaderas reinas de Venus, si alguna vez existió una), se convirtieron en sueños infantiles, quimeras que ningún escritor serio de CF deseaba emular. Algo vergonzoso en el pasado del género que era mejor ocultar en el closet. Y sin embargo, uno de mis cuentos favoritos de toda la vida es “The Doors of His Face, the Lamps of His Mouth” del maestro Roger Zelazny, publicado en 1965, cuando ya todos sabían que ese viejo Venus era un espejismo. A Zelazny no le importó. Zelazny recordaba con cariño esos relatos de aventuras descabelladas y quiso escribir uno. ¿Por qué no?


Casi 50 años después, Gardner Dozois y George RR Martin se vuelven a hacer la misma pregunta y el resultado es OLD VENUS, antología retro para todos aquellos que todavía recuerdan con nostalgia a la Edad de Oro de la ciencia-ficción, y hermana de la OLD MARS del año pasado. (Al viejo Marte también lo perdimos a la realidad hace mucho tiempo, pero sigue siendo un planeta de desiertos rojos, mientras que nuestra fantasía exótica de Venus jamás se pudo recuperar). En este libro no encontraran cuentos de CF Dura sobre el planeta Venus, sino todo lo contrario. Como un tesoro perdido de la era del pulp, aquí solo van a leer sobre selvas tropicales que ocultan civilizaciones perdidas y pueblos fronterizos habitados por gente desesperada. Sobre monstruos gigantes que habitan debajo de la superficie tormentosa de océanos planetarios. Sobre aventureros despiadados y princesas semidesnudas armadas tan solo con espadas.


O por lo menos esa era la idea. OLD VENUS incluye algunos relatos que en realidad no tienen mucho de pulp. Aparte de que el mundo selvático donde ocurren se llama “Venus”, la verdad son cuentos modernos con una sensibilidad contemporánea. En ese sentido, a pesar que de hecho son buenas historias, creo que fallaron en el cometido propuesto por Dozois y Martin. Por ejemplo, “Planet of Fear” de Paul McAuley, donde como de costumbre el autor usa la ciencia biológica más rigurosa para narrar su aventura. El cuento es entretenido, pero honestamente no parece algo que sería publicado en los años 40s o 50s. Lo mismo se podría argumentar sobre “The Heart’s Filthy Lesson” de Elizabeth Bear, con sus amantes enlazados a nivel cuántico, no muy retro que digamos. “By Frogsled and Lizardback to Outcast Venusian Lepers” de Garth Nix es otro que disfruté bastante, pero que tiene poco de pulp. El año pasado OLD MARS inicio con un relato de Allen M. Steele y OLD VENUS repite la faena con “Frogheads”, un relato sobre un detective privado que debe visitar Venus en búsqueda del hijo perdido de un millonario. El cuentito trae buena vibra noir, aunque de nuevo es algo que jamás habría aparecido en la Edad de Oro.

Otros escritores, por el contrario, adoptaron el reto con gusto. Mi favorito del libro quizá sea “The Drowned Celestial” de Lavie Tidhar, un verdadero Romance Planetario (así, con mayúsculas) que bien pudo aparecer en PLANET STORIES al lado de cuentos con títulos tan rimbombantes como “Lorelei of the Red Mist”. En efecto, es un cariñoso tributo a escritores del pasado como la señora Leigh Brackett (aunque los nombres y referencias pertenecen más bien al canon de la señora C.L. Moore). El año anterior Michael Moorcock contribuyó el mejor pastiche en OLD MARS con “The Last Canal” y ahora Tidhar es el que se lleva el mismo premio. Joe Lansdale, por su parte, autor que es físicamente incapaz de escribir una palabra aburrida, nos ofrece “The Wizard of the Trees” que más me recuerda a Edgar Rice Burroughs (caso curioso, no al de las novelas de Carson Napier de Venus, sino a las de John Carter de Marte), mientras que Mike Resnick, viejo veterano de mil aventuras pulp aun hoy en nuestros días, logra emular a gigantes como Otis Adelbert Kline en “The Godstone of Venus”, que tiene a los mismos dos protagonistas de “In the Tombs of the Martian Kings”, su contribución del año pasado a OLD MARS.


Cuando hablé sobre el cuento de Tidhar mencione que “quizá” era mi favorito. Esto es debido al último relato de OLD VENUS, la obra maestra “Botanica Veneris: 13 Papercuts by Ida Countess Rathangan” de Ian McDonald. El año pasado, este mismo autor me maravilló con “The Queen of the Night’s Aria”, por mucho la mejor historia de OLD MARS, y este año lo vuelve a repetir. Recordaran que hace algunos años hizo lo mismo en GALACTIC EMPIRES (otra antología de Dozois, por cierto) con su monumental novela corta “The Tear”. El relato es de estructura muy ambiciosa, con ejemplos de flora venusina como marco de distintas viñetas y anécdotas de una mujer victoriana que recorre este mundo exótico que nunca fue. Como aquellas damas muy propias del siglo XIX que viajaban a las partes más recónditas del imperio británico donde el sol jamás se escondía. (Imaginen A PASSAGE TO INDIA solo que en Venus, vaya). Sencillamente admirable. Tan solo por el cuento de Ian McDonald y el de Lavie Tidhar ya vale el precio de toda la antología.

Por cierto, no dudo que el nombre de Martin está en la portada más que nada por su poder de venta estos días, y que Dozois es el que hace la verdadera edición (de hecho, OLD VENUS se lee como la mayoría de las antologías que edita Dozois por sí solo, desde las THE YEAR’S BEST SCIENCE FICTION a las temáticas que saca de vez en cuando, sobre todo por las introducciones a cada cuento), pero mientras en efecto logren vender bien, eso no me importa. Por desgracia, asumo que las antologías que únicamente tienen el nombre de Dozois en la portada no venden tanto como estas. A fin de cuentas lo valen. Como pueden ver son productos finales muy bonitos, y se ven muy bien en cualquier anaquel.


En resumen, a pesar de algunos altibajos (típicos de cualquier antología), si de vez en cuando sienten esa nostalgia por el Venus de nuestras infancias, cuando nuestra imaginación era lo único que limitaba las historias dentro de nuestra cabeza, o tan solo sobre ese tipo de aventuras fumadas que simplemente ya no se escriben hoy por hoy, OLD VENUS puede ser lo que están buscando.